Decena y media de fabricantes chinos de coches eléctricos han entrado en la robótica humanoide. Su ventaja es real, pero el 30% más difícil puede decidir quién gana
Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-02-24T08:00:51ZJavier Lacort
Editor Senior - TechJavier Lacort
Editor Senior - Tech Linkedintwitter1970 publicaciones de Javier LacortChina no llega tarde a la robótica humanoide: llega con fábricas, proveedores, ingenieros y software ya amortizados, una ventaja difícil de superar. La cadena de suministro de un coche eléctrico (sensores, motores, baterías, chips, algoritmos de percepción...) se solapa en más de un 60% con la de un robot humanoide, según estimaciones de CITIC Securities.
XPeng, uno de los fabricantes más tecnológicos del sector, asegura además que su robot reutiliza el 70% del mismo software de IA que sus coches. Si esos números son reales sin muchos asteriscos, los fabricantes chinos de vehículos eléctricos no es que sean aspirantes a la robótica, es que son favoritos claros.
La panorámica. Quince marcas de coches chinas han anunciado programas de robots humanoides, según la firma de análisis Kaiyuan Securities. China ya fabrica el 70% de los componentes de la robótica industrial "clásica", y el salto a los humanoides aprovecha las mismas fábricas, los mismos proveedores y el mismo talento que le han dado el liderazgo en vehículos eléctricos.
El paralelismo con lo que hace Tesla con Optimus es inevitable, pero China lo está ejecutando con docenas de empresas en paralelo, a una velocidad que ninguna empresa individual puede igualar.
En XatakaMe he montado en un XPeng Mona 100% autónomo por una ciudad china. Tesla y Europa tienen un problemaEntre líneas. Las apuestas divergen tanto como las empresas:
- XPeng ha fusionado sus divisiones de conducción autónoma y habitáculo inteligente en un único centro de inteligencia para que un mismo modelo de IA controle el coche y el robot.
- Li Auto ha ido más lejos: ha disuelto su departamento de conducción autónoma y ha trasladado a su máximo responsable tecnológico a liderar el equipo de robots, una decisión que huele más a pivot financiero que a convicción, dado que la empresa acaba de publicar su primera pérdida trimestral en tres años.
- NIO, en cambio, ha optado por no construir robots sino financiar a quienes lo hacen, apostando por convertirse en proveedor de tecnología para el ecosistema.
- Seres replica su exitosa fórmula con Huawei: él pone las fábricas y ByteDance pone la IA.
Sí, pero. Hay nubarrones en el día soleado que es la robótica humanoide para China. El robot IRON de XPeng se dio un castañazo en un centro comercial de Shenzhen hace unos días. La empresa lleva seis años en robótica.
Conducir por carreteras y moverse por habitaciones cada una de un padre y una madre son problemas muy distintos.
- Las carreteras tienen carriles, señales y una física bastante predecible.
- Las habitaciones tienen escaleras, decenas de objetos pequeños, personas que se mueven, puertas que abrir, ubicaciones intrincadas o cargadores con un cable por el suelo.
La destreza manual y el equilibrio dinámico que exige un robot humanoide no tienen equivalente en la arquitectura de control de ningún coche. Y los ingenieros más talentosos del sector lo saben: varios exdirectivos de XPeng, Li Auto y Huawei han abandonado sus empresas para fundar startups de robótica propias.
Cuando el camino parece despejado, los mejores no tienen miedo a ir por libre.
El contraste. Unitree, una empresa de robótica pura sin ningún vínculo con la automoción, distribuyó 5.500 robots en 2025. Agibot se acerca a los 1.000 millones de yuanes en ingresos, unos 122 millones de euros. Estas empresas construidas desde cero para la robótica están entregando ya su producto mientras los fabricantes de coches todavía están en fase de reorganización.
El solapamiento tecnológico entre coches y robots es real en sensores y software de percepción, pero se adelgaza enseguida cuando el robot tiene que manipular objetos con mucha precisión, mantener el equilibrio en terreno irregular o trabajar junto a seres humanos.
- Esa última "frontera", el 30% que no se transfiere, puede ser donde se decida quién domina la industria.
Imagen destacada | Xpeng