El esquiador de fondo español de origen alemán dio positivo en los Juegos de Salt Lake City tras ganar su tercer oro
Muehlegg, tratando de ocultarse de los fotógrafos tras conocerse su positivo.EPA- GABRIELA PÉREZ
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Ahora que el deporte español celebra su primer oro en 54 años en los Juegos Olímpicos de Invierno no está de más recordar la escabrosa historia de Johann 'Juanito', Mühlegg, el esquiador de fondo de origen alemán que ganó tres oros en los Juegos de Salt Lake City 2002... antes de dar positivo por dopaje, pasando de la gloria olímpica al infierno de los 'apestados' en apenas unas horas.
La historia de Juanito es una pesadilla recurrente del olimpismo español, porque recuerda los peligros de nacionalizar a deportistas con un entorno conflictivo a cambio de medallas en deportes muy minoritarios en nuestro país, como es el esquí de fondo.
"A mí Johann me da pena. Estaba influido por un entorno peculiar", aseguraba Luis Algar, que era presidente de la Federación de Deportes de Invierno cuando se tramitó su nacionalización, en un reportaje de MARCA de 2022, cuando se cumplían 20 años de su ascenso y caída.
Lo perdió todo por ambición. A lo mejor en los Juegos no hubiera sido primero con tres minutos de ventaja sino tercero dos minutos por detrás, pero hubiera hecho algo seguro porque sus condiciones eran excepcionales
Benjamín Fernández, responsable médico del equipo español en esos Juegos
Mühlegg ya era un prometedor esquiador de fondo en la década de los 90, llegando a participar en los Juegos de 1992, 1994 y 1998 como alemán. A finales de 1999, después de haber roto sus vínculos con Alemania acusando a Georg Zipfel, seleccionador entonces, de "daños espirituales", se nacionalizaba español.
En muy poco tiempo, Juanito se convirtió en el abanderado emocional de los deportes de invierno en España, que buscaba un referente tras el doble éxito de los Fernández Ochoa en 1972 y 1992, y ya en 2001, en los mundiales de Lahti (Finlandia), sumaba un oro y una plata, disparando las expectativas sobre sus opciones olímpicas en Salt Lake City 2002.
Juegos en los que empezó ganando el oro en los 30 km estilo libre el 10 de febrero. Si aquello ya era un rotundo éxito para un país como España, cuatro días después se imponía en los 10 kilómetros persecución, desatando una ola de admiración en todo el país, enamorado de aquel chico rubio que representaba a la Federación murciana...
Un positivo que se pudo evitar...
La avalancha de felicitaciones era de tal calibre que Mühlegg decidió participar también en los 50 km, algo que no había contemplado inicialmente. Junito volvía a ganar y hacía sonar el himno español por tercera vez. Estaba en el cielo del Olimpo...
Pero ese dulce sueño duró apenas unas horas. El control antidopaje oficial detectó darbepoetina, una versión sintética de la eritropoyetina que por su capacidad para aumentar el número de glóbulos rojos permite mayor llegada de oxígeno a los músculos en ejercicio... y que antes de viajar a Estados Unidos se hubiera podido detectar en laboratorios españoles si se hubieran hecho los análisis correspondientes.
Muehlegg negó cualquier comportamiento antideportivo y la familia habló directamente de complot, pero donde se había perdido una presea se terminaron perdiendo tres. Porque el complejo proceso legal posterior llegó hasta el TAS, que en 2003 desposeyó definitivamente a Johann también de los dos primeros oros.
El responsable médico del equipo español en esos Juegos, Benjamín Fernández, tenía claro en la entrevista con MARCA antes referida que Muehlegg hubiera destacado en Salt Lake City sin necesidad de atentar contra el juego limpio: "Lo perdió todo por ambición. A lo mejor en los Juegos no hubiera sido primero con tres minutos de ventaja sino tercero dos minutos por detrás, pero hubiera hecho algo seguro porque sus condiciones eran excepcionales".
Vida anónima en Brasil
A las medallas perdidas se añadieron dos años de suspensión para el esquiador, que llegó a solicitar el reingreso en el equipo español y a estar inscrito para los Juegos de 2006, pero que optó finalmente por la retirada.
Muehlegg quiso pasar del estrellato al mayor anonimato posible y 'desapareció' de nuestras vidas. Tras un breve periodo en Portugal, se mudó hace 20 años a Natal (Brasil) y se casó con una brasileña, con la que tiene una hija que ahora tiene 13 años. Hasta tal punto se desvinculó de España que en 2015 se nacionalizó brasileño.
En Natal tiene un negocio inmobiliario llamado Jericons Construção y elude cualquier posibilidad de entrevistas, alejado del foco mediático. Es muy probable que Juanito ni haya visto a Oriol Cardona y Ana Alonso ganar sus medallas en estos Juegos pero su historia sigue siendo la de un esquiador de fondo que pudo reinar en el deporte español y acabó en el infierno.
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