Dron MQ-9 Reaper Guardia Nacional del Aire Wikipedia Commons
Observatorio de la Defensa 42 aeronaves de EEUU han resultado destruidas o dañadas en la operación militar 'Furia Épica' contra IránEl informe señala que Estados Unidos ha perdido 24 drones MQ-9 Reaper desde el inicio de la campaña contra Irán.
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Yolanda Rodríguez Publicada 20 mayo 2026 17:23h Las clavesLas claves Generado con IA
La campaña militar lanzada por Estados Unidos contra Irán bajo la denominación Operación Furia Épica comienza a mostrar el desgaste material de una guerra de alta intensidad sostenida durante semanas en Oriente Próximo.
Un informe del Servicio de Investigación del Congreso (CRS) revela que al menos 42 aeronaves estadounidenses —tripuladas y no tripuladas— han resultado destruidas o dañadas desde el inicio de las operaciones, el pasado 28 de febrero de 2026.
El documento, remitido al Congreso el 13 de mayo, advierte además de que las cifras podrían aumentar debido a la continuidad de los combates, la clasificación de información y las dificultades para atribuir algunos incidentes.
Generales de la Guardia Nacional alertan: EEUU perderá masa crítica aérea sin una producción anual de 100 cazasLa operación, coordinada con Israel y dirigida contra objetivos iraníes, ha incluido combates aéreos, ataques con misiles y operaciones navales en distintos puntos de Oriente Próximo. Aunque el ritmo de las acciones disminuyó tras el alto el fuego alcanzado en abril, los enfrentamientos se reanudaron semanas después y la situación continúa siendo “cambiante”, según el propio informe.
El Pentágono no ha publicado hasta ahora un balance oficial completo de pérdidas. Sin embargo, durante una comparecencia celebrada el 12 de mayo, el interventor interino del Departamento de Defensa, Jules W. Hurst III, reconoció que el coste estimado de la operación ya asciende a 29.000 millones de dólares.
“Gran parte de ese aumento proviene de contar con una estimación más precisa de los costes de reparación o sustitución de equipos”, afirmó.
Entre las aeronaves afectadas figura un caza furtivo F-35A dañado por fuego antiaéreo iraní durante operaciones sobre territorio iraní. También se perdió un avión de ataque A-10 Thunderbolt II, derribado el 3 de abril tras recibir impactos enemigos durante una misión de apoyo. El piloto logró eyectarse y fue recuperado con vida.
La guerra en Irán pone a prueba la alianza entre el F-35 y el Typhoon en el despliegue británico en el MediterráneoEl informe también recoge pérdidas significativas en la flota de reabastecimiento aéreo. Dos aviones cisterna KC-135 Stratotanker se vieron implicados en un incidente sobre espacio aéreo aliado el pasado 12 de marzo: uno de ellos se estrelló en Irak causando la muerte de sus seis tripulantes, mientras que el segundo realizó un aterrizaje de emergencia en una ubicación no revelada.
Días después, otros cinco KC-135 resultaron dañados durante un ataque iraní con misiles y drones contra la base aérea Prince Sultan, en Arabia Saudí.
La ofensiva iraní también alcanzó un avión AWACS E-3 Sentry desplegado en esa misma instalación saudí. Según informaciones citadas por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS), la aeronave se encontraba estacionada en una calle de rodaje sin protección cuando fue alcanzada durante el ataque.
Las operaciones de rescate tampoco han quedado al margen del desgaste. Dos aeronaves especiales MC-130J Commando II tuvieron que ser destruidas por las propias fuerzas estadounidenses en territorio iraní tras quedar imposibilitadas para despegar durante una misión de recuperación de un F-15E derribado.
Además, un helicóptero HH-60W Jolly Green II sufrió daños por fuego de armas ligeras durante otra operación de búsqueda y rescate.
Pérdida de drones
Pero el mayor volumen de pérdidas corresponde a la guerra no tripulada. El informe señala que Estados Unidos ha perdido 24 drones MQ-9 Reaper desde el inicio de la campaña contra Irán. Se trata de un tipo de aeronaves de gran autonomía, operados a distancia, diseñados sobre todo para misiones de vigilancia, reconocimiento e inteligencia, aunque también pueden llevar armamento y realizar ataques aire-tierra.
Además de un MQ-4C Triton, diseñados específicamente para vigilancia marítima persistente y operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) sobre océanos y zonas costeras, que se estrelló en un accidente operativo.
Más allá del impacto inmediato sobre las operaciones, el CRS advierte de las implicaciones estratégicas y presupuestarias que estas pérdidas podrían tener para Washington. El Congreso estudia ahora si el Pentágono dispone de capacidad industrial suficiente para reemplazar plataformas críticas y mantener simultáneamente los compromisos globales de Estados Unidos.
La preocupación se centra especialmente en aeronaves de alta demanda y flotas envejecidas, como el E-3 Sentry, cuya pérdida o indisponibilidad podría abrir brechas de capacidad en otros escenarios estratégicos.
El informe también plantea dudas sobre la resistencia de las aeronaves estadounidenses frente a entornos altamente contestados y sobre si la evolución de las capacidades iraníes obligará a revisar doctrinas operativas, tácticas y despliegues avanzados.