El goteo constante de llegadas de inmigrantes a nado a Ceuta se ha visto convertido en un aluvión en las últimas horas. Las autoridades no ofrecen aún cifras oficiales, pues la entrada de personas es incesante, pero representantes de los agentes que enfrentan la situación en primera línea hablan de una situación "insostenible" y de colapso. "Es materialmente imposible desde el ámbito policial controlar esto", afirma el secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Ceuta, Rachid Sbihi.
Los agentes de la Guardia Civil desplegados sobre el terreno se han visto "completamente sobrepasados" por la situación. Los efectivos en activo en plena temporada estival son "tres o cuatro veces menos de lo que haría falta para enfrentarse a algo así", explica David Gómez, secretario de comunicación de la Asociación Profesional Justicia para la Guardia Civil (Jucil) en Ceuta, testigo en primera persona de la "carencia de medios y personal". Según sus estimaciones, unos 40 agentes de la Guardia Civil y otros 15 de la Policía Nacional son los que se han enfrentado a esta emergencia migratoria. "Estamos desbordados a todos los efectos", incide. A las plantillas de Guardia Civil y Policía, cuenta, se ha sumado el Servicio Marítimo con unas 15 embarcaciones que, no obstante, no están en buenas condiciones: "Las hay con vías de agua o con averías que dificultan la labor".
Fuentes de Jupol, sindicato de la Policía Nacional, apuntan que en Ceuta hay destinados 42 agentes de Unidades de Intervención Policial (UIP) -antidisturbios- y 44 de Unidades de Prevención y Reacción (UPR) -no todos ellos necesariamente tienen que estar disponibles a la vez-. Las mismas fuentes cifran en 100 policías más los que se deberían desplegar en una situación como esta.
Desde Interior apuntaron ayer que los efectivos de UIP y UPR operativos en Ceuta "doblarán turnos" ante la coyuntura actual, y que ayer se incorporaron equipos de UIP de Sevilla. En los próximos días lo harán también procedentes del cuartel central y de Málaga, "hasta completar una dotación de 200 efectivos de UIP y UPR". Esta cifra de agentes, sin embargo, no estaba ayer desplegada en su totalidad cuando se produjo el aluvión de llegadas de inmigrantes.
Respecto a los agentes de Guardia Civil, Interior trasladó que hay 60 efectivos de la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS) destinados permanentemente en vigilancia fronteriza, a los que ayer ya se habían sumado otros 20 efectivos y 40 más iban a hacerlo en "próximas horas".
"La situación en la que se encuentra la ciudad es de caos absoluto", dice Sbihi, de AUGC, y en ese diagnóstico coinciden los representantes de agentes. Ante la falta de medios que denuncian y la magnitud del flujo de llegadas, la acción de los policías y guardias civiles en las últimas horas ha consistido en una labor de "contención". "Evitar altercados", describen desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP), y en Jupol también trasladan que su acción se ha concentrado en "evitar disturbios", tanto para las personas que están cruzando como para los propios ciudadanos de Ceuta. "Los policías y guardias civiles que hay en la frontera son los que son", recuerdan, señalando que intentar detener al aluvión de personas que ha accedido a Ceuta en las últimas horas podría haber supuesto un problema para su propia seguridad.
Sobre la solución a la coyuntura actual, representantes de los agentes reclamaron ayer una reforma de la Ley de Extranjería que autorice el rechazo en frontera -comúnmente conocido como devoluciones en caliente- ante entradas a nado, algo que el Tribunal Supremo, en un fallo reciente, señaló que no queda contemplado. A juicio de los agentes, la sentencia del Alto Tribunal "ha hecho un daño incalculable porque han perdido el miedo a pasar", en palabras del portavoz de Jucil. "Las mafias dedicadas al tráfico de seres humanos y quienes pretenden acceder ilegalmente a España están aprovechándose de una laguna legal existente en la Ley Orgánica de Extranjería", valoró Jupol.
La labor de los agentes en frontera también está teniendo una vertiente humanitaria, intentando evitar que haya muertes en el mar. "Además de los jóvenes que se ven en vídeos, hay madres con niños de uno o dos años atados a la espalda, personas octogenarias, gente muy desesperada por llegar, a las que les han prometido algo que no existe cuando llegan aquí", relata el portavoz de Jucil. Los guardias civiles intentan explicarles hacia dónde dirigirse cuando tocan tierra "pero tienen miedo de que les devolvamos, no nos hacen caso y salen corriendo".