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A las urnas

A las urnas
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Sánchez ha introducido mucha tensión y odio revanchista en la política nacional, pero, a juzgar por las encuestas, apenas ha obtenido rédito electoral. Leer
Ensayos liberalesA las urnas
  • TOM BURNS MARAÑÓN
4 OCT. 2026 - 23:32El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al portavoz del PSOE en el Congreso, Patxi López.JMCadenasSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Sánchez ha introducido mucha tensión y odio revanchista en la política nacional, pero, a juzgar por las encuestas, apenas ha obtenido rédito electoral.

Hay un frase de Edmund Burke que a los liberales conservadores les encanta citar. Les reconforta, les llena de optimismo y les impulsa, por pocos que sean, a la acción. “Lo único necesario para que prevalezca el mal es que los hombres buenos no hagan nada”, dijo el angloirlandés Burke, eminente parlamentario en la Cámara de los Comunes durante la segunda mitad del siglo XVIII, defensor de la religión, la tradición y la estabilidad institucional, y padre de una derecha civilizada que desde entonces repite su celebre sentencia cada dos por tres. En realidad Burke no dijo eso, ni lo escribió nunca, pero se non è vero, è ben trovato. La frase es suya y no hay más que hablar. O sí. Hay mucho que hablar, porque para estupefacción de todo liberal conservador el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados la sacó a relucir en el pleno parlamentario que derogó el pasado viernes los reales decretos leyes de la vivienda.

Escuchar al inefable sanchista Patxi López entonar el clásico toque a rebato a los hombres buenos da la medida del pensamiento desordenado que se ha apoderado de los altos cargos del partido del Gobierno. Más que una intervención parlamentaria, el portavoz socialista dio, como acostumbra, un mitin y tronó contra el Partido Popular, los techbros y los fondos buitre, todos en el mismo saco neoliberal, que no tienen “atisbo de humanidad”. Y a renglón seguido citó a Burke. Dijo que los 121 miembros del grupo socialista impedirán que prevalezca el mal.

¡Pobre Burke! Al filósofo del liberal conservadurismo le hubieran escandalizado los chillidos mitineros que emplea López. Pertenecía al gremio que cree que cuanto más se alza la voz, menos razón se tiene. Entre lo mejor de Burke está su acérrima crítica de la demagogia totalitaria de la Revolución Francesa. Y a continuación le hubiera irritado profundamente el cinismo sanchista.

Le hubiera indignado la vergonzosa utilización del drama de una pobre anciana para tapar en cuatro días el flagrante fracaso de su gestión de la vivienda a lo largo de ocho años. Burke, que valoraba mucho los debates y los consensos parlamentarios, hubiera denunciado el recurso a apresurados decretos ley y abogado por el procedimiento de un proyecto de ley.

Pensamiento más desordenado

Claramente el “mal” del que advierte Burke es el sanchismo y esto es lo que las gentes de bien han de acotar y restringir. No han de permanecer con los brazos cruzados porque el “Frente Amplio” del discurso sanchista ha envalentonado un pensamiento todavía más desordenado, que es el de la izquierda de la izquierda del Partido Socialista.

Sánchez quiso que todos los partidos parlamentarios se retratasen a la hora de convalidar, o de derogar, como ocurrió, los dos reales decretos ley de la vivienda. Y que se identifícara con su voto -sí, no, abstención- cada miembro del Congreso de los Diputados. La imagen resultante le debería preocupar. Para una mayoría de los diputados en el Congreso Sánchez está tan desfigurado como lo estuvo Dorian Grey en el retrato que guardaba escondido.

El presidente del Gobierno pretendía poner a punto su maquinaria electoral y establecer la parrilla de salida en la carrera de los votos. La defensa de la vivienda y la vilificación de la derecha inhumana serían los grandes reclamos del sanchismo. Los “buenos” son el rebaño parlamentario que pastorea López.

E inesperadamente sucedió que Sumar se adelantó en esta revisión y ajuste y que pasó a ocupar la pole position. En adelante, en lugar de apoyar a Sánchez, la izquierda de la izquierda se dedicará a agradar con su radicalismo a la indignada masa de acampados.

Fue así como Pablo Bustinduy, el joven ministro de Derechos Sociales, antiguo portavoz parlamentario de Unidas Podemos y miembro de Sumar, habló cual viejo bolchevique del “despertar de la fuerza social de un pueblo consciente”. Ante el pleno, calificó a los de la mayoría parlamentaria que se oponían a los decretos leyes de “vendepatrias” al servicio de una “oligarquía extranjera”, la de los fondos buitres, que se repartía dividendos que eran “fruto del esfuerzo de la clase trabajadora”.

Incendiaria retórica

La incendiaria retórica de Bustinduy recuerda la de Lenin cuando llegó a la Estación de Finlandia de Petrogrado para preparar la Revolución de Octubre. Y la realidad es que desde hace tiempo la demagogia se les da mal a los aburguesados partidos socialdemócratas. Sánchez ha introducido mucha tensión y odio revanchista en la política nacional, pero, a juzgar por las encuestas, el cacao conceptual del sanchismo apenas ha obtenido rédito electoral con ello.

Sánchez ha dedicado el fin de semana a reflexionar sobre un adelanto electoral y hoy se sabrá si disuelve las Cortes con el fin de salvar algún que otro mueble. Quienes desean desahuciarle irán a la urnas y cumplirán la consigna del bueno de Edmund Burke.

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Fuente original: Leer en Expansión
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