El director de la carrera defiende el sistema de reparto de ASO y asegura que garantiza la igualdad entre los equipos: “Al final del Tour, todos tendrán el mismo número de estrellas”
A propósito de la polémica de los hoteles, el Tour se defiende: “No hay cinco estrellas en todas partes”El 'escándalo' de los hoteles del Tour: así funciona el repartoMARCA- NACHO LABARGA Bourges
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La polémica por los hoteles del Tour de Francia ya tiene respuesta desde la dirección de la carrera. Después de las quejas de varios equipos por las condiciones de algunos alojamientos durante el primer día de descanso, Christian Prudhomme salió en defensa del sistema de asignación empleado por ASO y recordó que llevar la carrera por determinadas zonas rurales y montañosas de Francia obliga, en ocasiones, a convivir con una oferta hotelera limitada.
El calor extremo, la falta de aire acondicionado, la mala ventilación, la aparición de insectos e incluso la presencia de moho y cucarachas fueron algunas de las deficiencias denunciadas por ciclistas y miembros del personal durante la estancia del pelotón en el Macizo Central. Una situación que provocó que algunas formaciones reclamaran a la organización un estándar mínimo para los alojamientos utilizados durante las tres semanas de competición.
Prudhomme reconoció que no todos los hoteles asignados pueden cumplir con unas condiciones de lujo, pero defendió que las dificultades forman parte de la complejidad logística de una prueba que pretende recorrer toda la geografía francesa.
“Si queremos que la carrera recorra zonas preciosas de Francia y tenga etapas magníficas, eso significa que a veces no habrá hoteles de cinco estrellas en todas partes”, explicó el director del Tour.
La organización debe encontrar alrededor de 1.850 camas en cada jornada para alojar a ciclistas, técnicos, auxiliares, miembros de la organización y demás personal vinculado a la carrera. Una tarea especialmente complicada cuando el pelotón se adentra en territorios rurales, puertos de montaña o localidades con una capacidad hotelera reducida.
ASO se encarga de reservar y distribuir los establecimientos entre todas las formaciones. Según Prudhomme, ese control centralizado es la única forma de impedir que los equipos con mayor presupuesto puedan disfrutar de mejores condiciones que las estructuras más modestas.
“Somos los únicos que podemos garantizar la igualdad entre los equipos en el Tour”, sostuvo el responsable de la carrera.
El sistema intenta compensar la calidad de los alojamientos a lo largo de las tres semanas. Un equipo puede tener una noche más incómoda en una zona determinada, pero recibirá posteriormente un hotel de mejor categoría. La organización también tiene en cuenta las distancias hasta las salidas y llegadas, el tiempo de traslado en autobús y, durante las etapas de montaña, la altitud a la que descansan los corredores.
“Al final del Tour, todos los equipos tendrán el mismo número de estrellas de hotel”, aseguró Prudhomme.
La polémica se disparó después de que Tobias y Anders Halland Johannessen, corredores del Uno-X Mobility, decidieran sacar sus colchones al balcón y dormir al aire libre. Los hermanos noruegos mostraron la escena en sus redes sociales, inicialmente con humor, después de comprobar que en el exterior había menos insectos y una temperatura más soportable que dentro de la habitación.
Las imágenes evidenciaron el escaso margen de decisión que tienen los equipos sobre sus alojamientos. Tobias Halland Johannessen describió posteriormente la experiencia como una nueva muestra del carácter imprevisible del Tour, una carrera en la que hasta el descanso puede convertirse en una etapa más.
Las protestas no se limitaron al conjunto noruego. Alpecin-Premier Tech también denunció las malas condiciones que encontró durante el día de descanso. Adrie van der Poel, miembro del personal de la formación belga, explicó que el equipo viaja con sus propios colchones y aparatos portátiles de aire acondicionado, pero que ni siquiera esas medidas fueron suficientes.
“Había muchos otros problemas: moho, cucarachas, la comida para el personal… El equipo se encarga de las comidas de los ciclistas, pero no del personal de apoyo”, lamentó Van der Poel.
Desde Alpecin insistieron en que no se trata de exigir hoteles de lujo, sino de establecer unos mínimos razonables de limpieza, comodidad y ubicación. Su director general, Christoph Roodhooft, pidió que todos los equipos dispongan de unas condiciones que permitan a los corredores y trabajadores recuperarse del enorme desgaste que supone el Tour.
También Tom Steels, director deportivo del Soudal Quick-Step, cuestionó los criterios empleados por la organización. El belga aseguró que muchas formaciones aceptarían desplazamientos más largos después de las etapas a cambio de dormir en mejores condiciones.
“Creo que un equipo preferiría conducir una hora más después de la etapa para llegar a un buen hotel que dormir mal en algún sitio cercano”, señaló Steels. “Todos los equipos merecen un buen hotel en el día de descanso. Lo considero una muestra de respeto y debería ser la norma”.
Prudhomme entiende las reclamaciones, pero sostiene que el recorrido del Tour y sus enormes exigencias logísticas dejan pocas alternativas. La organización quiere garantizar la igualdad, mientras los equipos reclaman unas condiciones mínimas para descansar. Una batalla paralela que, esta vez, no se libra sobre la bicicleta, sino entre colchones, ventiladores y habitaciones demasiado calientes.