Prácticamente un mes después de visitar Ceuta tras la entrada irregular de más de 70.000 personas que se produjo el pasado 30 de julio, Santiago Abascal ha retomado hoy la actividad política recogiendo lo que entonces afirmó sobre la presunta participación de Rabat: "Esta invasión es parte de la guerra híbrida perpetrada por Marruecos contra España desde hace mucho tiempo". Una "guerra híbrida", ha dicho, que "tiene como objetivo cuestionar nuestra integridad territorial, atacar nuestra soberanía y reivindicar las ciudades españolísimas de Ceuta y Melilla".
No ha variado en este sentido el discurso del líder de Vox, como tampoco lo ha hecho el del Gobierno, que insiste en ensalzar la colaboración con el país vecino. Este lunes ha sido el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, quien ha evitado atribuir responsabilidad alguna a Rabat, y bajo este contexto Abascal ha acusado al presidente de "actuar al servicio de Marruecos", "por alguna razón desconocida para la mayoría de los españoles en estos momentos".
El dirigente de la derecha dura ha reprochado así a Sánchez que, en su entrevista de hoy en Cadena Ser, no haya hecho "ni una sola crítica al régimen de Marruecos y ni una sola crítica a Mohamed VI". "Una entrevista en la que sí, ha insistido en varias críticas contra el jefe del Estado español", ha apostillado Abascal, que considera que esto "demuestra la traición de Pedro Sánchez a los españoles".
En este sentido, Abascal ha vuelto a insistir en su reclamación de activar una investigación por "traición" contra el presidente del Gobierno, una iniciativa que requiere tramitarse a través del Congreso y para cuyo debate Vox necesita el apoyo del PP. Así, el dirigente de derecha dura ha mirado directamente a Alberto Núñez Feijóo para reclamar el voto de sus diputados a esta iniciativa, que Vox ya planteó hace unas semanas y a la que los populares, hasta ahora, no han manifestado respaldo.
Sin embargo, en este punto, Abascal ha evitado hacer reproche mayor a Feijóo, limitándose a sostener que, si el PP no apoya la iniciativa, "lo que pasará es que los españoles verán lo que hace Vox y lo que hace el PP". El líder de la derecha dura ha mantenido así el tono cordial con los populares con el que selló el fin del curso político pasado, tras la firma de cuatro pactos de gobierno de coalición, y que vuelve a ser la tónica tras el verano.
Así lo ha manifestado también Abascal cuando se le ha preguntado por el estado de esos pactos de coalición, después de que una posible redistribución de los menores migrantes no acompañados que permanecen en Ceuta haya despertado las primeras discrepancias entre socios -los consejeros de Infancia de Vox no acudieron a la reunión con la ministra, pero el popular de Andalucía sí lo hizo-. Aunque Abascal ha dicho que estarán "muy vigilantes al cumplimiento" de lo acordado y que pedirán "explicaciones al PP de Andalucía sobre qué ha hecho exactamente", también ha enfatizado que los pactos "no están en riesgo en estos momentos".
Así, el líder de Vox ha ahondado en que una ruptura de los gobiernos "no es algo que esté encima de la mesa" ahora mismo y ha añadido: "Estamos convencidos además de que lo que desearía Pedro Sánchez es precisamente una pelea entre nosotros, para que no se hable de sus corrupciones, de las joyas de [José Luis Rodríguez] Zapatero, de la condena de su hermano, de la traición en Ceuta...". "Vamos a hablar de lo que importa a los españoles y no vamos a permitir que se desvíe la atención sobre eso", ha rematado Abascal, esquivando todo choque con los populares y marcando así un horizonte único para el nuevo curso: hacer oposición al Gobierno central.
Es la hoja de ruta en torno a la que se ha conjurado este lunes la cúpula de Vox, reunida en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) en una cita a la que también han acudido varios de sus cargos de gobierno autonómicos. "Lo que es importante es que en los lugares donde Vox tiene las competencias en relación con los menores no acompañados, en esos lugares no se ha entregado ni un solo euro del presupuesto público" a la atención de los migrantes en Ceuta, ha ensalzado Abascal, que encuentra ahora así en su presencia en ejecutivos autonómicos una nueva herramienta para confrontar con Sánchez.