Ni 48 horas ha durado la sintonía discursiva entre PP y Vox. Después de que Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal conversaran el pasado domingo para tratar de desbloquear las negociaciones entre sus partidos en Extremadura y Aragón, se resetearon las conversaciones con una nueva estrategia por ambas partes. Sin embargo, el marco definido por el PP -un decálogo con las medidas que ofrece para pactar- no lo han recibido con buenos ojos en Vox. "Que pongan un marco como si estuvieran pactando con salvajes y pretendiendo domar a Vox, es algo que yo creo que no es correcto y es empezar con mal pie".
Así se ha referido Abascal a ese decálogo, y ha ido más allá en sus descalificaciones al documento: "Me suena mal", "es un error", "una ofensa"... Las críticas del líder de Vox al texto marco definido por los populares vienen por algunas de las medidas que en él se establecen, y no porque sean puntos en los que los partidos difieren en su discurso, sino porque Abascal considera que es "lo obvio".
"Me parece que cuando se habla de lo obvio en el marco de un acuerdo con Vox probablemente se está ofendiendo a alguien", ha dicho en una entrevista en Antena 3, en alusión a puntos del decálogo del PP como el que establece que no se pactará nada "fuera de la legalidad vigente" o que los acuerdos respetarán el límite de las competencias de las comunidades. "Me molesta que de alguna forma Feijóo pretenda insinuar que Vox es un partido que no defiende el Estado de Derecho o el sistema democrático", ha señalado Abascal, para apostillar que eso le "sobra". Y que, además, lo ve "una ofensa a [Jorge] Azcón y [María] Guardiola".
El presidente de Vox no ha censurado que Génova vaya ahora a participar en las negociaciones en las autonomías, pues es algo que la dirección nacional de su partido hace por norma. Aunque, pese a su habitual choque con la presidenta extremeña en funciones -llegó a sugerir que podrían pedir su relevo-, Abascal sí ha deslizado este martes una lanza a su favor en este sentido: "Guardiola hizo un esfuerzo la semana pasada de acercamiento público a Vox y fue desautorizada por portavoces nacionales del PP". "Igual es mejor que le dejen hablar con Vox y quizá pueda llegar a un acuerdo", ha rematado.
Pese al rechazo que el líder de Vox ha manifestado hacia la nueva hoja de ruta programática definida por Génova, Abascal ha señalado que su conversación con Feijóo fue "bien", "cordial", y que hay una "coincidencia en la necesidad de dar una alternativa y una respuesta al resultado de las elecciones". Sin embargo, ha avisado que "hay cosas mucho más importantes que la cordialidad: negociar bien las cosas".
A este respecto, y más allá de los puntos del decálogo del PP referidos a la "legalidad", el resto tampoco le han sonado del todo bien a Abascal, pese a que son múltiples los guiños al discurso de la derecha dura: en materia de inmigración, políticas climáticas, impuestos, campo... Sin embargo, el líder de Vox considera que el documento está "lleno de generalidades", mientras que su formación quiere negociar al detalle, "medida a medida", "decreto a decreto", con "plazos de cumplimiento" y "garantías". "A ver si de verdad bajan de las musas al teatro y se sientan con nosotros, y no nos dan lecciones", ha dirigido a los populares.
No ha querido hablar este martes Abascal de las responsabilidades de gobierno que su partido podría pedir en la negociación pues, tras el reseteo de las conversaciones, Vox quiere dejar este asunto para un segundo escenario, una vez se haya alcanzado un "acuerdo programático" con el PP. En todo caso, el dirigente ha asegurado que esto "no es lo principal" para su formación, aunque luego ha subrayado que Vox "quiere gobernar". Así, en esta cuestión, determinante para su futuro, los de Abascal se dan margen.