La ministra Mónica García anunció que impulsará la incorporación del aborto farmacológico a la cartera de servicios de Atención Primaria
Regala esta noticia Añádenos en Google La ministra de Sanidad, Mónica García, interviene durante el acto 'Abortar sin barreras', este lunes. (EP)Madrid
28/09/2026 Actualizado a las 13:17h.El Gobierno «impulsará» la interrupción voluntaria del embarazo con fármacos, para que las mujeres puedan acceder al medicamento mifepristona en los centros de salud, «cuando ... sea adecuado para su situación», según lo anunció Mónica García este lunes en el acto 'Abortar sin barreras'. Esto implica iniciar los trámites para modificar la ficha técnica del fármaco e incluirla en la cartera común de servicios. «Queremos que las mujeres que elijan este método, con información clara, profesionales preparados y acompañamiento antes, durante y después», afirmó García.
El método farmacológico es usual en las Comunidades Autónomas suyos centros públicos asumen las peticiones de interrupción. Por ejemplo, en Cantabria (86% de las veces), Navarra (76,5%), La Rioja (68%) o Galicia (68%), porque tiene «menor complejidad logística», dice Sanidad. «En cambio, en comunidades donde la prestación recae mayoritariamente en centros privados, como Andalucía y Madrid, predomina el método quirúrgico, utilizado en el 86% y el 94% de los casos respectivamente».
La mifepristona es un medicamento que la OMS considera «esencial», que debería estar disponible y a precio asequible. Actúa bloqueando los receptores de la hormona progesterona. Cuando se anula su acción en el endometrio, impide que el embarazo progrese. En un estudio del Ministerio de Sanidad se asegura que «de acuerdo con la evidencia científica más actual, el método que se ha mostrado más eficaz y seguro es la combinación de mifepristona y análogo de prostaglandina (fundamentalmente misoprostol)». Este último medicamento tiene una «efectividad más baja» que la que ahora va a impulsar Sanidad, pero su coste es menor. En la 'Guía común del Sistema Nacional de Salud sobre interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Método farmacológico' se indica que la dosis de la segunda medicación debería ingerirse uno o dos días después de la mifepristona, 800 micras por vía bucal o vaginal.
«Queremos que las mujeres sepan dónde acudir, puedan elegir con información y tengan un equipo al que recurrir»
Mónica García
En España, la mifepristona se comercializa bajo la marca Mifegyne, en compromidos. No es de venta libre en farmacias, como la pastilla del día después y requieren prescirpción facultativa. Es sólo de uso hospitalario, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Hasta ahora no se suministraba ni se prescribía en Atención Primaria, y en este punto está el cambio que quiere hacer García. También se suministra en clínicas privadas especializadas en abortos, donde no se vende por gragea, pero sí forma parte de la interrupción voluntaria del embarazo, con un coste al sistema o al particular de unos 400 euros. En estos centros privados también suelen dar misoprostol y hacer seguimiento.
Ocho de cada diez
Para que la orden ministerial sea efectiva, Sanidad debe trabajar con las comunidades autónomas y los médicos. «Tenemos experiencias que funcionan y profesionales que saben cómo hacerlo», dijo García. «Queremos que las mujeres sepan dónde acudir, puedan elegir con información y tengan un equipo al que recurrir durante todo el proceso. Ahorrarte un desplazamiento, saber a quién llamar si tienes una duda, sentir que hay un equipo que te conoce y te acompaña».
Según los datos oficiales, «casi ocho de cada diez interrupciones voluntarias del embarazo se realizaron en centros privados» en 2024. Aunque afirmó que hay comunidades que ya prestan la mayoría de este servicio en centros públicos, otros, no, y ni siquiera tienen un registro de objetores de conciencia. «Ninguna mujer tiene que demostrar que lo está pasando mal para que su decisión sea legítima».
La efectividad del fármaco se sitúa en un 96%, según Sanidad. «Por éxito del procedimiento se entiende la expulsión completa del saco gestacional, es decir, que la mujer no requiere ningún otro tratamiento médico. Por fallo del método se entiende el aborto incompleto, que requiere una aspiración posterior (en torno al 4%) y el embarazo evolutivo (alrededor del 1%)», indica el estudio. Influye la edad gestacional, la dosificación, las vías de administración, el intervalo entre el uso del primer y segundo medicamento o la experiencia de los médicos.
Resurrección del debate
El debate del aborto farmacológico está sobre la mesa desde, al menos, 2021, con la anterior ministra de Igualdad, Irene Montero, y de Sanidad, Carolina Darias; y con cifras similares a las actuales: alrededor del 85% de las interrupciones voluntarias del embarazo se hacía en la privada, aunque el coste lo asume el Estado. En el debate, que ponía el foco en los profesionales sanitarios de la pública, por «obstaculizar» el aborto, como decía el Gobierno hace unos años, se asumía el uso de fármacos como una alternativa que podía agilizar la interrupción voluntaria del embarazo.
Los últimos datos de Sanidad indican que en 2024 hubo 106.172 interrupciones voluntarias del embarazo, y hubo un incremento cercano al 7% entre menores de 20 años, con 11.699 casos. El 78% se hizo en centros concertados o privados, o que indica un 7% menos que hace cinco años. En la pública se hicieron 22.563 (21%).
Cuando la ministra García presentó esos datos, en octubre de 2025, propuso como «principales medidas» la imposición de un registro de objetores de conciencia, la creación de «equipos no objetores», «la normalización de la IVE como una prestación más, mediante protocolos homogéneos, formación específica y circuitos asistenciales coordinados» y «fomentar el método farmacológico en la red pública por su eficacia, seguridad y facilidad de implantación, siguiendo el modelo de comunidades como Cantabria, Navarra, Galicia o La Rioja». Casi un año después, anuncia que dará el paso adelante.
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