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¿Acabó realmente Zapatero con ETA?

¿Acabó realmente Zapatero con ETA?
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El papel del expresidente en el fin del terrorismo ha sido siempre puesto en valor por Sánchez y buena parte de los socialistas, aunque no todos están de acuerdo
¿Acabó realmente Zapatero con ETA?

El papel del expresidente en el fin del terrorismo ha sido siempre puesto en valor por Sánchez y buena parte de los socialistas, aunque no todos están de acuerdo

Regala esta noticia Añádenos en Google Zapatero, junto a miembros de las fuerzas de seguridad en las ruinas de la T-4. (E.C)

Óscar Beltrán de Otálora

19/06/2026 a las 13:38h.

El proceso de paz se truncó no muy lejos del alto el fuego. «Digamos que nunca despegó del todo, esa es la verdad. Tuvo un ... comienzo titubeante y, a partir de ahí, las cosas no hicieron más que complicarse» Esta frase fue publicada en 2007 en 'El Socialista', la revista orgánica del PSOE, y su autor es el que fuera ministro de Interior y figura histórica del partido y la política española, el difunto Alfredo Pérez Rubalcaba. Pocas sentencias han sido tan claras sobre el fracaso de la negociación con ETA que pilotó José Luis Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2008. Unas conversaciones que más de una década después sirvieron al expresidente para arrogarse un protagonismo en el fin del terrorismo que, sin embargo, tanto algunos hechos como las declaraciones de varios protagonistas ponen en duda.

«Lo afirmo y lo sé»

Sobre el final del terrorismo y el papel de las negociaciones que emprendió el Gobierno de Rodríguez Zapatero han corrido ríos de tinta, pero algunos hechos no coinciden exactamente con la versión del expresidente. Fue él mismo quien hace tres años se arrogó haber sido una pieza clave en la victoria sobre la banda. «Bajo mi Gobierno se terminó ETA, se entregó ETA, se rindió ETA. Sí, lo digo y lo afirmo y lo sé», declaró en una entrevista en la Cope.

El verdadero final se produjo, sin embargo, en mayo de 2018, cuando la banda proclamó su disolución definitiva. Zapatero llevaba siete años fuera del Ejecutivo y gobernaba Mariano Rajoy. El 20 de octubre de 2011, cuando ETA anunció el fin de la «actividad armada», la reacción de Zapatero, entonces aún en Moncloa, fue atribuir el mérito a la sociedad y las fuerzas de seguridad.

«El proceso nunca arrancó. Tuvo un inicio titubeante y las cosas no hicieron más que complicarse», dijo Rubalcaba en 2007

El papel de Zapatero en el final de ETA fueron unas negociaciones que tuvieron lugar entre 2004 y 2008, cuyos impulsores fueron por parte socialista Jesús Eguiguren y Francisco Egea y que tenían el aval de la dirección del PSE-EE, ya con Patxi López a la cabeza y con Rodolfo Ares intentando que la cosa no se desmadrase. Se desarrollaron en un primer momento en el caserío Txillarre de Elgoibar, luego se trasladaron a Suiza y, cuando el atasco era evidente, se llamó al PNV para intentar buscar una salida al atolladero en unas conversaciones en Loiola en las que se abordó el derecho a decidir o la situación de Navarra.

No solo el propio Rubalcaba resaltó que fue un proceso que nunca arrancó del todo. Otro de los protagonistas de aquellas conversaciones, el entonces presidente del PNV y hoy CEO de Repsol, Josu Jon Imaz, las resumió con una cruda metáfora: «Lo que hizo ETA fue poner una pistola en la cabeza al PSOE y decir, o te comprometes a que el PSN defienda activa y públicamente un autogobierno para los cuatro territorios o todo se rompe».

Esas declaraciones se produjeron después de uno de los momentos más duros para Zapatero. El 30 de diciembre de 2006, con la tregua que ETA había declarado para respaldar las negociaciones, los terroristas volaron la T-4 en Barajas y mataron a dos personas. El día anterior el presidente había llegado a asegurar que las negociaciones iban muy bien: «Dentro de un año estaremos mejor».

Fiasco

A partir del fiasco de la T-4, lo que imperó fue el 'plan B' que había elaborado Rubalcaba para el caso de que la negociación no funcionase. Su estrategia consistió en ordenar a las fuerzas de seguridad que actuasen con la mayor contundencia posible y realizasen el mayor número de detenciones posibles. Uno de los arrestados, por ejemplo, fue el propio dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi, quien fue detenido a finales de 2009 y cumplió siete años de prisión por el 'caso Bateragune'.

El final de ETA, sin embargo, estaba escrito desde hacía tiempo. Hay algunos datos que definen la extinción de la banda y su situación real. En 2010, por ejemplo, fue desmantelado en Portugal un zulo al que había traslado gran parte de sus reservas de explosivos. En ese momento ETA ya no conseguía mantener operativos sus depósitos de armas en Francia, que habían sido localizados por la Guardia Civil y los Renseignements Generaux franceses.

Antes de llegar Zapatero al poder ya había dirigentes históricos de ETA que reconocían la derrota y pedían el fin de la violencia

A esta situación se había llegado después de que, entre 2002 y 2004, las fuerzas de seguridad localizasen 'Txernobil', el gigantesco zulo histórico de ETA, y otros cinco almacenes de armas de gran tamaño. La banda perdió más de tonelada y media de explosivos y medio millar de subfusiles, entre otro armamento. La primera reacción de la organización terrorista fue repartir el resto de su material en pequeños escondites repartidos por Francia. En agosto de 2009, la Policía Nacional y la Policía Judicial francesa encontraron estas reservas y las desmantelaron. El fracaso de su fuga a Portugal fue la puntilla a sus arsenales.

Zapatero, además, se había encontrado con una crisis operativa sin precedentes en la banda. Una debilidad que tendría una consecuencia clave en el fin de ETA. Entre 2007 y 2008 la organización vivió una auténtica 'guerra civil' entre dos sectores enfrentados por el poder. Por un lado, Javier López Peña, 'Thierry', y en el otro bando, Garikoitz Aspiazu, 'Txerok'i, y Mikel Carrera Sarobe, 'Ata'. En una carta interceptada por las fuerzas de seguridad se podía leer cómo 'Txeroki' acusaba a 'Thierry' de haber llevado a la organización al «colapso absoluto».

Había un precedente de estas tensiones internas, aunque tenían como origen el reconocimiento de la derrota de ETA. El histórico dirigente Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito', escribió en agosto de 2004, un mes antes de que Zapatero le ganase las elecciones a Rajoy, una carta con otros cinco presos en la que reconocían haber sido derrotados. «Nunca en la historia de la organización nos hemos encontrado tan mal», admitía, antes de pedir el abandono de las armas.

Ilegalización

En ese contexto, la rama política de ETA, Herri Batasuna, se encontraba ya ilegalizada. La aplicación de la Ley de Partidos había dejado fuera de las instituciones a todas las siglas con las que la izquierda abertzale intentó sortear la ilegalización desde el año 2003. La debilidad extrema de la organización terrorista y el miedo a que su exclusión de las instituciones les dejase en la irrelevancia permitió, por primera vez en la historia de la banda, que el sector político consiguiese tomar las riendas de todo el conjunto de la izquierda abertzale.

En mayo de 2011 el Supremo legalizó Bildu y en octubre ETA anunció el abandono de la «actividad armada». En noviembre, Zapatero perdió las elecciones ante Mariano Rajoy. Todavía faltaban siete años para la entrega de las armas y el fin definitivo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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