En la misma línea, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, señaló que un posible fallo humano “está prácticamente descartado” y reiteró que el siniestro ocurrió bajo “circunstancias extrañas” que deberán ser esclarecidas por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, organismo que ya inició las diligencias correspondientes para determinar responsabilidades y causas técnicas.
Expertos alertan sobre impacto emocional tras el choque en Adamuz
Mientras los equipos de emergencia, rescate y atención médica continúan trabajando en la zona para remover escombros, expertos en salud mental advierten que el abordaje psicológico de las víctimas, sus familiares, el personal de auxilio y la sociedad en general es un aspecto que debe atenderse con carácter prioritario.
Rafael Castro-Delgado, especialista en incidentes de múltiples víctimas y desastres de la Universidad de Oviedo, aseguró en una declaración difundida por SMC España que “el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz no tiene únicamente consecuencias físicas inmediatas; el impacto emocional puede ser profundo y prolongarse en el tiempo, afectando no solo a las víctimas directas, sino también a sus familias, a los supervivientes y, en menor medida, a la población que utiliza habitualmente el tren de alta velocidad”.
informó que, tras el accidente, integrantes del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED) instalaron un centro de atención cercano al lugar de los hechos con el objetivo de ofrecer apoyo inmediato y especializado a las personas afectadas.Los especialistas subrayan que este tipo de intervenciones durante las primeras 24 horas posteriores a un desastre resulta fundamental para ayudar a los afectados a comprender los síntomas emocionales que pueden experimentar y reducir el riesgo de desarrollar trastornos como el estrés postraumático.
Antonio Puerta Torres, responsable del Gabinete de Psicología de la Policía Municipal de Madrid, explicó a SMC España que, ante acontecimientos catastróficos como el choque ocurrido en Adamuz, las víctimas y su entorno atraviesan procesos de duelo que deben ser atendidos de manera temprana y contar con un seguimiento profesional. “Los duelos no son patológicos, pero requieren evaluación y acompañamiento para evitar que deriven en problemas más graves a largo plazo”, señaló.
Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowAdemás del duelo, los expertos coinciden en que es frecuente que, tras eventos de esta magnitud, las personas involucradas presenten cuadros de estrés agudo, ansiedad y síntomas depresivos derivados de la dificultad para procesar la experiencia vivida. No obstante, como puntualiza Fernando Muñoz, profesor de psicopatología y psicología clínica del Centro de Enseñanza Superior Cardenal Cisneros, también en declaraciones a SMC España, “la intensidad y gravedad de los síntomas dependen de múltiples factores, por lo que cada caso debe valorarse de forma individual”.
En España, la atención psicológica en situaciones de emergencia se incorporó de manera formal a los esquemas de Protección Civil en 1996, tras la catastrófica inundación que arrasó al camping “Las Nieves”, en el municipio de Biescas, provincia de Huesca. Aquel suceso dejó 87 personas fallecidas y cerca de 200 heridos, y marcó un punto de inflexión en el reconocimiento de la salud mental como un componente esencial en la gestión de tragedias.