El bajo deseo sexual es uno de los últimos tabúes. «La mayoría lo vive con culpa porque la imagen del hombre disponible a todas horas ha calado hondo»
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 25/07/2026 Actualizado a las 17:35h.La fiabilidad de las encuestas sobre hábitos sexuales es la que es. Pero sirven, al menos, como referencia. Y las cifras dicen que en verano ... mantenemos más relaciones sexuales que en invierno –sorprendería lo contrario–. ¿Cuántas más? Pocas variaciones hay entre las encuestas, que cifran en torno a tres los encuentros sexuales semanales en esta estación y entre uno y dos en invierno. ¿Y los demás días? Pues a veces no hay tiempo, no hay ocasión. O no hay ganas. Y las ganas no tienen género porque también hay hombres con bajo deseo sexual. «Que el hombre tenga un deseo sexual más alto que el de la mujer no deja de ser una construcción social. Tan falso es que el hombre tenga unas necesidades específicas de sexo, como que la mujer no pueda mantener un deseo sexual igual o mayor que el del hombre», advierte Guillem Morales, de la Asociación Española de Urología. La segunda advertencia es que no hay datos de la prevalencia del deseo sexual bajo entre hombres.
– ¿Qué explica a nivel biológico este bajo deseo sexual?
– La testosterona parece jugar un papel esencial en el deseo sexual masculino y su producción disminuye con la edad, pero unos niveles bajos de testosterona en sangre no se relacionan de forma directa con una libido baja, por lo que separar el factor biológico del psicológico en esta condición resulta imposible. Algunas de las causas que las guías europeas de urología relacionan con un bajo deseo sexual así lo atestiguan: síndrome de estrés postraumático, depresión, irritabilidad y ansiedad o relaciones conflictivas, entre otros. En todo caso, mantener unos estándares de salud y evitar hábitos tóxicos va a ayudar a mantener controlado el factor biológico. Otras alteraciones hormonales o la presencia de dos o más enfermedades también pueden acarrear un deseo sexual bajo, como es el caso de la hiperprolactinemia, el hipotiroidismo o la diabetes.
«Regular la testosterona cuando he perdido el deseo porque mi pareja no me atrae sexualmente es inútil»
Roberto Sanz
Sexólogo
Insiste el doctor en esta conexión entre biología y psicología para explicar el fenómeno. «El deseo sexual es variable pero no responde exclusivamente a un factor biológico. Así, por ejemplo, en las etapas tempranas el deseo puede ir ligado principalmente al descubrimiento y la curiosidad, mientras que en otros momentos el deseo sexual puede ir de la mano de otros conceptos menos favorables como la estabilidad, la monotonía o la asociación emocional de las relaciones sexuales como una obligación de cara a la pareja. En ninguno de los casos el factor biológico jugaría un papel clave».
Por eso, cree el doctor Morales que «surte mejor efecto un abordaje psicosexual o al menos combinado con el tratamiento farmacológico». Ya que «juega un papel esencial la gestión de expectativas y la implicación de la pareja si la hay».
Frustración
A la consulta del sexólogo Roberto Sanz van llegando «desde hace una década» cada vez más hombres que refieren que ya no tienen 'ganas'. «La educación masculina siempre ha ocultado que un hombre pudiera tener bajo deseo, vendiendo una imagen irreal de hombre siempre disponible, siempre deseoso. Pero no son inmunes».
Y darse cuenta de esto va «diluyendo», aunque sea poco a poco, «el estigma», que –asegura el sexólogo– sigue siendo enorme. «La gran mayoría lo vive con culpa, pues esa imagen creada socialmente de hombre siempre disponible, pese a que es falsa, ha calado muy hondo en la personalidad, en la forma de ser y en el modo de comportarse en el mundo». Por eso, cuando ocurre, «la primera reacción suele ser ocultarlo y forzarse a mantener una supuesta normalidad que no hace más que agravar el problema a nivel personal, pero también a nivel relacional».
Una vez 'aceptado', habrá que mirar por dos lados. A nivel biológico, pero también psicológico. «Además de la cuestión biológica, o a veces sin que esta exista, hay que tener en cuenta el miedo, la frustración, las expectativas exageradas, el hipercontrol, la inseguridad e incluso una mala relación sentimental». Por eso, insiste el especialista, el trabajo debe abarcar ambos aspectos. «Regular la testosterona cuando he perdido el deseo porque mi pareja no me atrae sexualmente es tan inútil como trabajar la relación de pareja cuando tengo un problema médico que reduce o altera mis niveles hormonales», advierte.
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