Desayuno con...
Adriana Ozores: «Hay que estar atento a nuestras creencias: pueden jugar muy malas pasadas»Madrid, 1959. Soy actriz y estoy en el Teatro de la Abadía con 'El jardín quemado', escrita y dirigida por Juan Mayorga, que pone sobre la mesa cuestiones éticas sobre lo que es justo, moral, bueno y malo.
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Virginia Drake | Fotografía y vídeo: Javier Ocaña
05/06/2026 a las 10:24h.XLSemanal. Y después de tanta pregunta, ¿llega a alguna conclusión?
Adriana Ozores. [Sonríe] Pues más o menos, acaba diciéndonos que todo es un juicio ... de valor subjetivo.
XL. El Jardín quemado se estrenó hace cuatro años, usted (la doctora Garay) es la directora del psiquiátrico en el que fusilaron durante la Guerra Civil a catorce intelectuales, se supone que nos tiene que producir un rechazo enorme y, al final, poco menos que nos lleva al huerto.
A.Z. [Ríe] Es un texto muy especial. Mayorga pretende jugar con todas nuestras creencias. Según las circunstancias, las cosas se pueden vivir de una manera u otra. Quiere que nos cuestionemos qué es moral y qué no. En la vida hay que estar muy atento a las propias creencias, porque te pueden jugar muy malas pasadas.
XL. Se cuestiona, casi a modo de reproche, haber dejado de creer en la palabra de los locos, como si estos estuvieran más cerca de la verdad.
A.Z. Es que el loco, que vive en otro plano y no está sujeto a las creencias que tenemos los que se supone que no estamos locos, puede decir, en un momento dado, una verdad mucho más clara y diáfana, porque esté más cerca de la sabiduría.
XL. ¿Por qué nos cuesta tanto objetivar el pasado, decir lo que pasó realmente si todos tenemos los datos sobre la mesa? Lo difícil debería ser acertar el futuro...
A.Z. Precisamente, otra de las cosas que plantea Juan es la dificultad de retomar el recuerdo sin tergiversarlo, porque el pasado está vivo, abierto.
«El mundo de la locura es un mundo tan interesante o tan válido como el de los que supuestamente no estamos locos»
XL. Es que no se trata de interpretar ni tergiversar: los hechos están ahí. El pasado no puede ser incierto.
A.Z. ¡Jajaja! Juan también se cuestiona el pasado historicista: «No te conformes con lo que te dan escrito en un libro».
XL. Si también nos cuestionamos lo que ocurrió… solo nos queda el evidente paso del tiempo.
A.Z. Absolutamente [ríe]. En la obra digo: «¿Qué diferencia hay entre un minuto y 40 años?». El tiempo es la esencia de la vida. El tiempo, la psicología, la filosofía, Freud, Jung… El mundo de la locura es un mundo tan interesante o tan válido como el de los que supuestamente no estamos locos.
XL. De esta función nadie va a salir muerto de risa, aviso.
A.Z. [Sonríe] Seguramente, no. Juan quiere que el espectador dude, se confunda y, a la salida, hable y se pregunte cosas. Le interesa esa provocación al espectador.
Un trocito de huerto
«Un zumo verde en el que predominan las espinacas, zanahoria y manzana, y un bol de cereales variados y leche de avena».
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