Ali Larijani, el político y militar iraní que mantendría las riendas del régimen en caso de que fallezca Jamenei. Marwan Naamani/ZUMA Press Wire
Oriente Próximo Alí Larijani, el 'Delcy' de Irán: el elegido por el ayatolá Jamenei para que el régimen sobreviva aunque él caiga en los ataquesLas operaciones 'Furia épica' y 'Rugido del león' tienen por objetivo descabezar el régimen de los ayatolás, pero la sucesión lleva planificada desde hace días.
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Jara AtienzaPaolo Fava Publicada 28 febrero 2026 14:30h Actualizada 28 febrero 2026 14:31hLas claves nuevo Generado con IA
Una operación "masiva", durante "varios días", y con objetivo de evitar que Irán desarrolle armas nucleares. Donald Trump, presidente de EEUU, ponía fin a semanas de incertidumbre anunciando mediante un vídeo en la red social Truth que atacaba en coordinación con Israel al régimen de los ayatolás. Animaba a los opositores a derrocarlos "una vez paren las bombas".
Aunque Estados Unidos e Irán mantuvieron esta semana una ronda de conversaciones nucleares que "avanzaban positivamente" según el mediador, el ministro de Exteriores de Omán, la acumulación de fuerzas estadounidenses en el área invitaba al pesimismo. En los círculos de poder iraníes ya se discutían posibles sucesores del ayatolá Alí Jamenei en caso de que una ofensiva eliminase a los altos mandos del país.
Si la operación 'Furia épica' de EEUU busca destruir instalaciones nucleares, 'Rugido del león', la parte israelí, tiene explícitamente el objetivo de eliminar a cargos del régimen. Según el portal Axios, entre las opciones que había sopesado Trump estaban la de eliminar al líder supremo iraní y a su hijo Mojtaba, considerado su heredero.
Trump concentra a 75.000 hombres sobre Irán, el mayor despliegue militar en 15 años para una larga campaña bélicaEsta posibilidad resulta especialmente realista si se tiene en cuenta que, durante la guerra de los 12 días del pasado junio, EEUU e Israel lograron aniquilar a la alta jerarquía militar iraní en cuestión de horas. "Desde entonces, Irán ha estado anticipando otra ronda de conflicto con EEUU e Israel, y al mismo tiempo que se prepara para la guerra, intenta avanzar en las negociaciones nucleares", explica Ali Vaez, director del Proyecto Irán del think tank International Crisis Group, en conversación con este periódico.
El plan iraní, según fuentes citadas por The New York Times, contempla que las unidades de élite —incluidas fuerzas especiales de policía, agentes de inteligencia y batallones de la milicia Basij, subordinada a la Guardia Revolucionaria y encargada de reprimir las protestas— se movilicen para mantener el orden interno, establecer controles y detectar posibles agentes de espionaje si la tensión escala.
Protestas en Irán
Pero la estrategia no se limita a la defensa y la seguridad. También busca garantizar la supervivencia política del régimen. En este contexto, Vaez señala que el ayatolá Jamenei ha emitido directrices internas que establecen "cuatro niveles de sucesión" para las principales posiciones militares y gubernamentales que dependen de él. Además, ha ordenado a los funcionarios clave que designen varios suplentes por si también son eliminados.
La "Delcy de Irán"
Y es aquí donde entra en juego Ali Larijani, de 67 años. Veterano político —fue presidente del Parlamento durante una década— y excomandante de la Guardia Revolucionaria, Larijani se desempeña actualmente como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Es, desde hace tiempo, uno de los hombres de confianza del ayatolá.
No obstante, fue en enero cuando tras el estallido de las protestas internas y el recrudecimiento de las amenazas estadounidenses, Jamenei le encomendó la gestión de la seguridad interna del país en un claro desplazamiento del presidente Masoud Pezeshkian.
Responsable de la violenta represión contra los manifestantes que dejó más de 7.000 muertos, según el recuento de HRANA, una prestigiosa ONG iraní con sede en Washington, Larijani ha ido consolidando su papel como principal responsable del aparato estatal en tiempos de crisis.
En casa, pero también en el exterior, ya que ha concedido entrevistas para medios de comunicación iraníes y extranjeros, con más frecuencia incluso que el presidente. Por ello, no es de extrañar que en las últimas semanas su nombre ha surgido en discusiones internas como posible gestor de continuidad del régimen.
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani. Reuters
De hecho, según los altos funcionarios consultados por el diario neoyorquino, los dirigentes iraníes estarían buscando lo que han llamado la "Delcy de Irán", en referencia a Delcy Rodríguez, la vicepresidenta venezolana que asumió funciones tras la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses y que se encarga ahora de negociar con Washington.
La transición, en manos de los Guardianes
A priori, sin embargo, Larijani no forma parte de los posibles sucesores al cargo de líder supremo, ya que no es un clérigo chií de alto rango, requisito tradicional para ese puesto. Ahora bien, algunos informes de los medios de comunicación iraníes apuntan a que Jamenei tiene designados ya a tres sucesores. Y aunque sus identidades no se han hecho públicas, hay quien no descarta el nombramiento de un líder no religioso en un rol de transición temporal.
"Si Jamenei ya tiene identificados a sus sucesores, sería para anticiparse a una crisis de liderazgo en un sistema donde hoy no existe una figura con su mismo peso", explica Daniel Bashandeh, analista político especializado en Oriente Medio e Irán, a EL ESPAÑOL.
"Además, si el elegido procede de la élite política y no religiosa, se evidenciaría la crisis del velayat-e faqih", añade en relación a la "gobernanza del jurista islámico", la doctrina que defiende que el líder debe encarnar tanto la autoridad religiosa como la política del régimen.
"Asistimos a los últimos días del régimen iraní": por qué la República Islámica enfrenta el peor momento de su historiaEn la misma línea, Ali Vaez sostiene que el escenario más probable es la continuidad mediante "un nuevo líder supremo o un consejo temporal" que asuma las responsabilidades del cargo. No obstante, aclara el experto del International Crisis Group, "no se puede descartar la competencia por el poder ni un posible golpe militar a manos de la Guardia Revolucionaria".
Bashandeh coincide en que "cualquier transición dependerá del respaldo de las fuerzas de élite". Así, además de Ali Larijani, los funcionarios consultados por The New York Times sostienen que el comandante Mohammad Baqer Qalibaf, actual presidente del Parlamento y el expresidente Hasán Rohaní —quien había sido excluido del círculo íntimo del ayatolá— completan la lista de posibles administradores en caso de guerra.
Con todo, los tres enfrentarían señalamientos públicos por presunta corrupción o complicidad en violaciones de derechos humanos, ya que son numerosas las acusaciones de organizaciones que atribuyen a las fuerzas estatales la muerte de miles de manifestantes desarmados sólo en las protestas más recientes.