Jueves, 23 de julio de 2026 Jue 23/07/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

Al PP sólo le queda esta oportunidad

Al PP sólo le queda esta oportunidad
Artículo Completo 578 palabras
Feijóo propone una regeneración de España que es necesaria pero que exige coraje y no ser el PP de siempre Leer

A medida que la selección española empezó a superar las rondas eliminatorias del Mundial, el Gobierno socialista intentó sacar rédito político al éxito deportivo y vincular la gesta de «La Roja» a la España de Sánchez. El viaje a última hora del presidente a Nueva York para asistir a la final no acabó de funcionar por simple incompatibilidad química.

Sus altavoces habituales vendían la visita como un cara a cara planetario entre Trump y Sánchez, pero olvidaron que el protagonismo institucional le correspondía, como así fue, al Rey en su condición de jefe de Estado. Como obviaron lo más importante: el comportamiento deportivo de los jugadores en el terreno de juego, elogiado internacionalmente, e incluso el cívico jolgorio con el que millones de españoles festejaron en las calles la segunda estrella -«ni un paper a terra»-, chocan frontalmente con la deriva tramposa y las sospechas de corrupción que arrastra el Ejecutivo.

El semanario británico The Economist, poco amigo del elogio regalado, ha destacado que para España hay mucho que celebrar de lo acontecido en el Mundial. No solo por ser «con mucha diferencia el mejor equipo», sino principalmente por encarnar «virtudes españolas que el visitante ocasional rara vez detecta: modestia, trabajo duro, organización y, sobre todo, unidad». Una España opuesta a la triste realidad cotidiana del sanchismo, con sus comisiones, mordidas, enchufes e intentos de toma de control de las instituciones, que la sentencia del caso Ábalos y las investigaciones judiciales sobre Leire, Cerdán y Zapatero exhiben impúdicamente.

La existencia de esta otra España, emancipada con la explosión festiva de los más jóvenes por el Mundial -la primera gran experiencia colectiva para la Generación Z y el reencuentro de los millennials con la victoria-, es radicalmente distinta a la del sanchismo, y a la que en su día encarnó la España del PP de la Gürtel. Representa por ello para Feijóo una responsabilidad enorme si acaba llegando al Palacio de La Moncloa, como él mismo dio a entender en su discurso de balance de curso al prometer una «limpieza a fondo de las instituciones», y no una simple alternancia bipartidista en el Ejecutivo.

Con Sánchez, la corrupción política ha penetrado hondamente en las estructuras del Estado, contaminándolas e institucionalizando una cultura de la trampa. Una deshonestidad moral y «canchera» que ha borrado el concepto de responsabilidad ética y política, como demuestra el propio presidente al no sentirse concernido por las condenas e imputaciones de su círculo de colaboradores y familiares.

La promesa de un cambio profundo para echar a los que han robado de las instituciones y para evitar que otros roben, expuesta por el líder del PP, suena de maravilla. Ahora bien, deberá pasar del verso a los hechos, y para eso se necesita coraje y no ser el PP de siempre.

Seguramente, Feijóo sepa mejor que nadie que la suya es la última gran oportunidad de regeneración del Estado -en línea con la España virtuosa del Mundial- que va a tener el PP. Si fracasa por miedo, desidia, incompetencia o corrupción, lo que vendrá después de su difunto Gobierno será Abascal, con todo lo que representa de ruptura, o la perpetuación del propio sanchismo con el regreso de Pedro.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir