Lo más probable, señalan los autores, es que las lunas de Urano fueron desestabilizadas al menos dos veces en el pasado: primero por el impacto que inclinó al planeta, y después por los encuentros cercanos entre planetas gigantes durante la inestabilidad. Ese caos, alimentado por la presencia de uno o más planetas que luego fueron expulsados, habría destruido y reconstruido el sistema de lunas hasta dejarlo como lo vemos hoy.
Júpiter y Saturno son excéntricas, mientras que hay estructuras específicas como el cinturón de Kuiper que impiden que Neptuno se desplace a la posición que tiene. Cuando las simulaciones corrían, los planetas no llegaban a las zonas que tienen hoy.Por lo tanto, es posible que el sistema solar tuvo más planetas y estos fueron los que “empujaron a los demás”. Bajo esta hipótesis, el rompecabezas del sistema solar encaja mejor. El problema es que, esos cuerpos ya no están. Fueron expulsados y sin dejar rastros físicos o fragmentos. Por ahora, la idea de los planetas faltantes está en el campo de las hipótesis, a la espera de que se acumule evidencia suficiente para poder confirmarla.
sistema mayor de Urano. Los astrónomos la consideran como “la más rara” del sistema solar. Está llena de parches, como si estuviera cosida con retazos, y es demasiada helada para su tamaño, inusualmente pequeña considerando al resto de las lunas de Urano. Además, tiene actividad geológica.Los astrónomos piensan que Miranda es el despojo de un cuerpo mayor. El estudio refuerza esa idea y propone que es el ejemplo más claro de huellas de inestabilidad planetaria.