El repaso del director
Al turismo, una regañina preventiva… Regala esta noticia Añádenos en Google (Sr. García)Málaga
25/07/2026 a las 23:43h.No sé a ustedes, pero a un servidor, que siente una especial atracción por los mercados de abastos (manías que tiene uno), no me gustaría ... que cuando estuviera paseando por uno de ellos de las ciudades europeas que visito me encontrara una pegatina pidiéndome que no fuera un maleducado. Pues eso es lo que hemos hecho aquí, en la muy hospitalaria ciudad de Málaga, al menos así lo dice el escudo de nuestra capital. El parche antes de que salga el grano. En esos mensajes que están pegados en numerosos puestos del mercado central se indica en español y en inglés que no se interrumpa la actividad de venta, que se circule sin bloquear los pasillos, que hay que ser respetuosos con los vendedores y compradores, que no se toquen los productos y que no se hagan fotos sin permisos. Vamos, lo que se presume que hace toda persona civilizada, sean nativos o guiris. Por eso, no hace falta tocar las narices y dar la sensación de que los visitantes, los turistas, son seres molestos a los que hay que aleccionar para que no den por saco. Se nos olvida con demasiada facilidad que todos o casi todos somos turistas a lo largo de nuestra vida y que hay que tener un ejercicio de empatía con ellos, para ayudarles, para facilitarles una dirección o para recomendarle un buen sitio donde ir a comer o a tomar una copa. Esa debe ser la actitud, sobre todo, si tenemos en cuenta que la principal vía de ingresos de la provincia procede del turismo. Dejémonos de tonterías, por favor. El problema es que el relato de los turismofóbicos va ganando poco a poco adeptos y lo que resulta chocante es que uno de los que está cayendo en la trampa es el propio Ayuntamiento de Málaga. En el caso del mercado resulta especialmente contradictorio que se tome esta actitud. No sé muy bien si estarán a favor de mantener esta postura hostil con los turistas los que le venden desde las diez de la mañana ostras a tres pavos, o los que tienen puestos de zumos que consumen básicamente los visitantes, o los que venden frutas o los que han reconvertidos sus negocios en bares que están llenos de turistas, que incluso en algunos de ellos se forman colas larguísimas para conseguir un bocadillo. No parece que a los dueños de estos puestos les parezca mal que se interrumpa la libre circulación de personas en esos momentos, por lo que no se entiende que tengan la pegatina de marras en sus paredes. No debemos engañarnos, si no fuera por los turistas el mercado central de Málaga estaría prácticamente vacío, porque los malagueños que acuden al mismo son básicamente los dueños de los bares y restaurantes de la zona, que, oh casualidad, tienen una amplia clientela foránea. El modo de vida ha cambiado y cada vez es más raro que las familias acudan a diario a hacer la compra a un mercado, sólo tienen que pasearse por los que hay repartidos por el resto de la ciudad para comprobar in situ lo que estoy diciendo. Hay numerosos puestos vacíos, están realmente en crisis, porque ahora, las familias donde los dos miembros trabajan sólo tienen tiempo para hacer acopio de comida los fines de semana y en los supermercados por todos conocidos. No nos engañemos a nosotros mismos y pensemos que la gente de la ciudad no va al mercado central porque hay muchos guiris que no les dejan hacer la compra tranquilamente. Eso es falso.
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