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Alegorías del último Tàpies

Alegorías del último Tàpies
Artículo Completo 861 palabras
Fiel a ese principio constructivo de combinar en su justa proporción las partes de un mortero (cal y arena), la programación de la Fundación Bancaja alterna con eficacia el prestigio de grandes figuras históricas y la atención a artistas valencianos contemporáneos. En esta ocasión, presenta una muestra de Antoni Tàpies que recoge 22 piezas realizadas a lo largo de la última década de su vida.Fallecido el 6 de febrero de 2012 a los 88 años, Tàpies dejó un inmenso legado no solo plástico (cerca de 9.000 piezas registradas en el catálogo general de su Fundación), sino también escrito. Además de publicaciones siempre profundas y comprometidas con la visión del arte de su tiempo, sus reflexiones aparecían con frecuencia en diferentes medios. Como otros tantos artistas vanguardistas internacionales –Kandinsky, Klee, Mondrian…– y nacionales como Saura o Palazuelo , Tàpies demostró que el pensamiento es materia de arte indisociable de los materiales y los objetos físicos.Noticia relacionada general No No ARTE Antoni Tàpies, de frente al muro Isabel LázaroResulta sobrecogedor enfrentarse a estas obras de medio y gran formato que evidencian una energía difícilmente imaginable en una persona de su edad. Cuadros como 'a = a', contundente manifiesto tapiano que recibe de frente, o el no menos impresionante 'Assemblatge amb porta' son razones más que suficientes para no perderse esta oportunidad de contemplación directa. 'Contemplación' es un término fundacional de su poética que en buena medida alude a esa dimensión meditativa tan cercana al budismo, al Zen. Occidente completándose con Oriente.Poner en jaque el orden académicoSus inicios como artista estuvieron ligados a las sucesivas tendencias que ponían en jaque el orden académico establecido y la mimesis de la realidad circundante: Surrealismo, Expresionismo abstracto, Informalismo, Póvera… Pero dichos acercamientos siempre estuvieron filtrados por el posicionamiento crítico y ético de quien tiene –valga la redundancia– un criterio sólidamente formado mediante la lectura, la escritura, la práctica artística y la experiencia vivida.En las imágenes, 'Matèria i bastidor' (2009), 'a=a' (2005) y 'a veritable' (2006) ABCLa cuidada selección, al tiempo que recoge ejemplos diversos de su vocabulario sedimentariamente asentado a lo largo de casi seis décadas, incluye obras inéditas entre las que destacaría el pequeño 'Autoretrat', de 2011, en el que confluyen gráficamente muchos de los elementos básicos de su lenguaje maduro.La materia desnuda de la madera (la primera, siempre viva y cambiante, incluso cortada y muerta como árbol) o del lino (el soporte por excelencia del dispositivo cuadro). La materia densa de esas técnicas mixtas de naturaleza pétrea. La materia apenas visible de ese barniz que elevó a la categoría de pintura. La materia hecha objetos construidos o desechados, encontrados y elegidos.El signo ortográfico y matemático (puntos, comas, letras, cifras…) y el símbolo intemporal y universal (las cruces, las equis, la calavera…). El gesto que remite al 'grafiare' del dibujo, al grafiti, a las tapias de Tàpies. Ese gesto hermano del garabato abstracto que sencillamente expresa una tensión interior, una pulsión existencial. Ese gesto domado, forzado y llevado a la escritura (hija díscola de la caligrafía –escritura bella–), a la palabra que expresa y dice, que plantea dilemas entre la forma y su sentido.El cuerpo fragmentado en pies y manos, en bocas y ojos, en orejas y torsos. Alusiones constantes a la importancia de los sentidos, a la percepción física como puerta introspectiva hacia un mundo interior en el que lo mágico y lo espiritual se abren paso de un modo paradójico.arte_abc_0724La huella, no ya plasmada como pie, sino como evidencia del mecanismo plástico y psicológico definido como presencia de la ausencia. Las incisiones que arañan y arrancan la materia fresca, las reservas que muestran lo que estuvo detrás como fondo y se convierte en figura.Antoni Tàpies 'Última década (2002-2012)' Lugar: Fundación Bancaja (Valencia) Dirección: Plaza Tetuán, 23 Comisario: Fernando Castro Flórez Duración: Hasta el 30 de agosto Valoración: ****Tàpies nos demuestra, una vez más, que la abstracción no es enemiga de la figuración, que esa búsqueda de lo esencial se puede hacer con la materia, con el gesto, con la palabra, con el objeto. También que la abstracción puede ser enemiga acérrima de lo decorativo, del mismo modo que defendió la verdad del arte contra la estética.

Fiel a ese principio constructivo de combinar en su justa proporción las partes de un mortero (cal y arena), la programación de la Fundación Bancaja alterna con eficacia el prestigio de grandes figuras históricas y la atención a artistas valencianos contemporáneos. En esta ocasión, ... presenta una muestra de Antoni Tàpies que recoge 22 piezas realizadas a lo largo de la última década de su vida.

Fallecido el 6 de febrero de 2012 a los 88 años, Tàpies dejó un inmenso legado no solo plástico (cerca de 9.000 piezas registradas en el catálogo general de su Fundación), sino también escrito.

Además de publicaciones siempre profundas y comprometidas con la visión del arte de su tiempo, sus reflexiones aparecían con frecuencia en diferentes medios. Como otros tantos artistas vanguardistas internacionales –Kandinsky, Klee, Mondrian…– y nacionales como Saura o Palazuelo, Tàpies demostró que el pensamiento es materia de arte indisociable de los materiales y los objetos físicos.

Resulta sobrecogedor enfrentarse a estas obras de medio y gran formato que evidencian una energía difícilmente imaginable en una persona de su edad. Cuadros como 'a = a', contundente manifiesto tapiano que recibe de frente, o el no menos impresionante 'Assemblatge amb porta' son razones más que suficientes para no perderse esta oportunidad de contemplación directa. 'Contemplación' es un término fundacional de su poética que en buena medida alude a esa dimensión meditativa tan cercana al budismo, al Zen. Occidente completándose con Oriente.

Sus inicios como artista estuvieron ligados a las sucesivas tendencias que ponían en jaque el orden académico establecido y la mimesis de la realidad circundante: Surrealismo, Expresionismo abstracto, Informalismo, Póvera… Pero dichos acercamientos siempre estuvieron filtrados por el posicionamiento crítico y ético de quien tiene –valga la redundancia– un criterio sólidamente formado mediante la lectura, la escritura, la práctica artística y la experiencia vivida.

La cuidada selección, al tiempo que recoge ejemplos diversos de su vocabulario sedimentariamente asentado a lo largo de casi seis décadas, incluye obras inéditas entre las que destacaría el pequeño 'Autoretrat', de 2011, en el que confluyen gráficamente muchos de los elementos básicos de su lenguaje maduro.

La materia desnuda de la madera (la primera, siempre viva y cambiante, incluso cortada y muerta como árbol) o del lino (el soporte por excelencia del dispositivo cuadro). La materia densa de esas técnicas mixtas de naturaleza pétrea. La materia apenas visible de ese barniz que elevó a la categoría de pintura. La materia hecha objetos construidos o desechados, encontrados y elegidos.

El signo ortográfico y matemático (puntos, comas, letras, cifras…) y el símbolo intemporal y universal (las cruces, las equis, la calavera…). El gesto que remite al 'grafiare' del dibujo, al grafiti, a las tapias de Tàpies. Ese gesto hermano del garabato abstracto que sencillamente expresa una tensión interior, una pulsión existencial. Ese gesto domado, forzado y llevado a la escritura (hija díscola de la caligrafía –escritura bella–), a la palabra que expresa y dice, que plantea dilemas entre la forma y su sentido.

El cuerpo fragmentado en pies y manos, en bocas y ojos, en orejas y torsos. Alusiones constantes a la importancia de los sentidos, a la percepción física como puerta introspectiva hacia un mundo interior en el que lo mágico y lo espiritual se abren paso de un modo paradójico.

La huella, no ya plasmada como pie, sino como evidencia del mecanismo plástico y psicológico definido como presencia de la ausencia. Las incisiones que arañan y arrancan la materia fresca, las reservas que muestran lo que estuvo detrás como fondo y se convierte en figura.

Tàpies nos demuestra, una vez más, que la abstracción no es enemiga de la figuración, que esa búsqueda de lo esencial se puede hacer con la materia, con el gesto, con la palabra, con el objeto.

También que la abstracción puede ser enemiga acérrima de lo decorativo, del mismo modo que defendió la verdad del arte contra la estética.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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