Miércoles, 19 de agosto de 2026 Mié 19/08/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Alejandro Macías: «Franco utilizó la televisión para proyectar en el extranjero unas libertades que no existían en España»

Alejandro Macías: «Franco utilizó la televisión para proyectar en el extranjero unas libertades que no existían en España»
Artículo Completo 1,234 palabras
El periodista e investigador audiovisual analiza cada una de las siete décadas de televisión en España, que celebrará la efeméride el próximo 28 de octubre
Alejandro Macías: «Franco utilizó la televisión para proyectar en el extranjero unas libertades que no existían en España»

El periodista e investigador audiovisual analiza cada una de las siete décadas de televisión en España, que celebrará la efeméride el próximo 28 de octubre

Regala esta noticia Añádenos en Google El periodista e investigador audiovisual Alejandro Macías.

Pedro Pérez Bozal

19/08/2026 a las 16:45h.

El periodista e investigador audiovisual Alejandro Macías, autor del blog Carta de Ajuste, repasa década a década la evolución de la televisión española desde las ... primeras emisiones regulares de 1956 hasta la actual fragmentación.

- Hay que matizar que hubo pruebas anteriores, incluso a finales de los años cuarenta, como las de Philips en Barcelona. Desde 1952 ya se hicieron emisiones de forma más o menos periódica, pero eran muy limitadas. Incluso el Régimen podía avisar de que quería emitir determinado día y se preparaba una programación casi a la carta. Había personas pendientes de si la señal llegaba bien y se avisaba telefónicamente para comprobarlo. España llegó tarde respecto a otros países porque seguíamos en una dictadura, en la posguerra, con una economía débil y bastante aislados internacionalmente. En 1956 comienza realmente otra etapa. No sabían muy bien cómo hacer televisión y tuvieron que aprender sobre la marcha, viajando a Francia, Italia o Reino Unido. Llegaron profesionales del cine, del teatro y de la radio y se mezclaron con series estadounidenses compradas. producidas.

La inauguración de los estudios de Prado del Rey en 1964 fueron claves para la expansión de TVE

- ¿Qué ocurre durante los años sesenta?

- Es la década del desarrollismo y de la expansión del televisor. En 1960 todavía no se veía la televisión en toda España, pero la compra de aparatos creció muchísimo. La televisión empezó a convertirse en un medio de masas. En 1959 se produjo además la conexión con Eurovisión y en 1964 se inauguraron los estudios de Prado del Rey, que supusieron un salto enorme en medios y posibilidades. En 1966 llegó la Segunda Cadena, aunque tardaría años en alcanzar todo el territorio. También aparecen grandes espacios dramáticos y programas que buscaban prestigio. Era una televisión que todavía tenía una vocación de servicio público y de satisfacer a públicos muy diferentes.

- ¿Y qué cambia en los años setenta?

- La televisión se consolida definitivamente como medio de masas. Pero hay una idea que no comparto: que la televisión sustituyó a la radio. El 23-F demostró que los medios podían ser perfectamente compatibles. En esos años RTVE desarrolla una enorme capacidad de producción. 'Estudio 1' es un buen ejemplo, pero también aparecen realizadores y creadores con mucha personalidad. Chicho Ibáñez Serrador, Antonio Mercero, Pedro Amalio López o Valerio Lazarov, entre otros, son utilizados por Franco para proyectar en festivales extranjeros unas libertades que aquí no existían. 'La cabina', de Mercero, llegó a ganar un Emmy y fuera de España fue interpretada como una metáfora de la dictadura. También se empieza a producir pensando en el exterior: 'El hombre y la tierra' es un ejemplo extraordinario de una producción española con vocación internacional al producirse en color cuando la mayoría de productos se hacía en blanco y negro.

¿Los años ochenta fueron la década de los realizadores?

- Sí, y también de una televisión que empieza a adquirir personalidad propia. Se profesionalizan los equipos y los realizadores adquieren un peso importante. Además, aparecen las televisiones autonómicas y se prepara la llegada de las privadas. TV3 y ETB son pioneras y después llegará TVG. Todavía existía una responsabilidad muy clara de la televisión pública: se podían hacer programas destinados a minorías sin exigirles una rentabilidad inmediata. La idea era satisfacer a una «inmensa minoría». Eso cambia progresivamente cuando empieza la competencia comercial.

- En los noventa llegan Antena 3 y Telecinco con toda su fuerza. ¿Qué supone aquello?

- Es una auténtica revolución. Antena 3 buscó inicialmente una imagen de prestigio, pero sin los medios de RTVE, y Telecinco llegó con el modelo italiano de Berlusconi. En los noventa encontramos auténticas maravillas: Rafaella Carrà, '¿Qué apostamos?', 'Grand Prix', 'Sorpresa, sorpresa'... Había espectáculo, pero también una realización extraordinaria. Se podían hacer grandes programas en directo y también formatos pequeños muy cuidados. 'Informe Semanal' y 'Documentos TV' seguían teniendo audiencias importantes. Al mismo tiempo aparecen los realities y la llamada telebasura, que también son un reflejo de aquella época.

- ¿Fue también la década de los grandes excesos televisivos?

- Sin duda. 'Quién sabe dónde', los programas de testimonios o los realities muestran una televisión que empieza a explotar cualquier fenómeno social. El caso Alcàsser es paradigmático: aquella emisión de Nieves Herrero se recuerda mucho, porque se la masacró, pero también deberíamos analizarla dentro de un contexto en el que las cadenas todavía estaban aprendiendo dónde estaban los límites. Después llegarían acontecimientos como el 11-S o el 11-M y también se cometieron errores como emitir imágenes de suicidios y cadáveres. La televisión documenta una época, incluso cuando lo hace mal. Es un espejo, a veces valleinclanesco, de la sociedad.

Macías cree que los formatos internacionales están agotando la autoría en la industria audiovisual autóctona

- ¿Qué ocurre en los años 2000?

- Los realities se consolidan definitivamente. 'Gran Hermano' marca un antes y un después y las cadenas empiezan a buscar programas capaces de generar sinergias: un reality alimenta un magazine, el magazine alimenta otro programa y todo gira alrededor del mismo fenómeno. Telecinco lo hace especialmente bien desde el punto de vista de la rentabilidad. Antena 3 tarda más en encontrar su modelo. Pero también hay una progresiva pérdida de creatividad. El formato internacional se convierte en una franquicia: compras algo que ya funciona fuera y tienes buena parte del trabajo hecho.

- ¿La TDT solucionó el problema de la oferta o lo agravó?

- La TDT prometía multiplicar muchísimo el territorio audiovisual y generar más riqueza profesional. No ha sido exactamente así. Muchos canales terminaron rellenando horas con series estadounidenses, realities de subastas, reformas de casas, crímenes o reposiciones. La especialización no ha generado necesariamente mayor calidad. Hay canales con audiencias bajas que sobreviven gracias a costes muy bajos y a contenidos repetidos. Y luego han llegado las plataformas, que han convertido algunas de esas reposiciones en televisión de confort. Hoy tenemos una oferta gigantesca, pero eso no significa necesariamente que tengamos una televisión mejor. Muchos canales sobran tanto desde el punto de vista comercial como desde el de los contenidos. La gran paradoja de estas siete décadas es que, cuando hemos tenido menos horas y menos medios, muchas veces hemos hecho una televisión más creativa.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir