Cada día atraviesan el Estrecho más de 20 millones de barriles de petróleo procedentes de Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Irak, una quinta parte del petróleo consumido a nivel mundial. El cierre prolongado de esta vía provocaría una escalada del crudo que golpearía la economía mundial.
El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha dejado al mercado petrolero pendiente de un único punto: el estrecho de Ormuz. Una zona ubicada en la orilla suroeste de la República Islámica y por la que discurren cada día más de 20 millones de barriles de petróleo, esto es, una quinta parte del consumo mundial y una tercera parte del que discurre por vía marítima. Un estrecho que tanto EEUU como Irán han recomendado evitar porque "ya no es seguro", lo que ha avivado los temores a que el crudo escale por encima de los 100 dólares por barril.
La Guardia Revolucionaria iraní advirtió este sábado de que el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz "ya no es seguro", mientras que el Departamento de Transporte de Estados Unidos emitió este sábado una recomendación para que los buques comerciales eviten navegar por la zona, incluyendo también el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo. "El 28 de febrero comenzó una importante actividad militar en las zonas geográficas mencionadas anteriormente. Se recomienda a los buques mantenerse alejados de esta zona en la medida de lo posible", apuntó la Administración Marítima en una alerta que estará vigente hasta el 7 de marzo.
Aunque las dos advertencias respondan a muy distintos intereses (la primera, cerrar el tránsito para dañar la economía mundial; la segunda, evitar daños a las petroleras), el resultado es el mismo, el cierre del cordón umbilical del mercado petrolero. Y si este cierre se prolongara, el resultado sería demoledor para el mercado del crudo ya que podría disparar la cotización del barril de Brent, de referencia en Europa y actualmente en 73,2 dólares, hasta el triple dígito. Por un lado, el precio del petróleo podría subir ante la posibilidad del bloqueo del Estrecho por parte de Irán como respuesta al ataque, señala el analista de XTB Manuel Pinto. Por otro, "si se viera afectada la capacidad de producción de Irán, esto reduciría la oferta del mercado, lo que dispararía el precio del crudo hasta los 100 dólares", explica Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas.
El control de la orilla norte del estrecho de Ormuz era la principal garantía que podía tener Irán frente a un ataque estadounidense, ya que su posible respuesta pone bajo amenaza toda la arquitectura económica mundial. A pesar de que casi el 90% del crudo iraní se dirija directamente a China, así como buena parte del petróleo de otros países de Oriente Próximo que lo exportan a través de esta zona, como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Irak, si el gigante asiático se ve obligado a comprar petróleo de otros mercados el precio global subirá.
Cobertura
Sin embargo, durante los últimos años Estados Unidos se ha afanado por fabricar una tela de araña que reduzca un shock en los mercados provocado, precisamente, por una operación como la Furia Épica llevada a cabo este fin de semana. Hay que tener en cuenta que, tal como dijo el famoso general Robert H. Barrow, "la táctica gana batallas, la logística gana guerras". O, mejor dijo, una mala preparación logística echa a perder las batallas ganadas por la táctica.
Por un lado, la reconstrucción de los Acuerdos de Abraham entre Israel y muchos de sus vecinos próximo orientales (especialmente Arabia Saudí), muy dañados por el ataque de 2023 contra el país hebreo, instigado precisamente por Irán, ha ayudado a crear una sólida base de operaciones en la región. Por otro, dejar en cierta medida las manos libres a Israel en su represalia ha ayudado a desarticular y reducir buena parte de los grupos terroristas próximos a Teherán.
Y eso, a su vez, ha facilitado un acuerdo a tres bandas entre Jerusalén, Riad y Washington, mediante el cual el primero pone tecnología para facilitar a Arabia Saudí su transición a una economía menos dependiente del petróleo; la segunda aumenta el suministro mundial de crudo para destensar la inflación provocada por la guerra arancelaria de Donald Trump y, probablemente, por los ataques a Irán; y la tercera facilita este acuerdo y ataca a Irán, tradicional enemigo de Arabia Saudí y socio, además, de Rusia.
Precisamente este acuerdo ha sido clave para que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (el grupo conocido como OPEP+) decidiera, por la presión saudí, incrementar su producción de crudo en 411.000 barriles diarios al mes durante los meses anteriores y ayer decidieran elevar el suministro en otros 206.000 barriles diarios en abril, para evitar la inestabilidad en el mercado petrolero. Un incremento con el que se pretende frenar la escalada de los precios tras el ataque, ya que los datos previos a la apertura del mercado este lunes apuntan a un alza de entre el 8% y el 10% de la cotización del Brent. Solo el tiempo dirá si estas medidas son suficientes como para provocar un shock en la economía mundial.
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