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Alerta médica en Málaga por el hígado graso infantil

Alerta médica en Málaga por el hígado graso infantil
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Cuatro de cada diez niños y adolescentes malagueños tienen obesidad o sobrepeso, causas de patologías como la diabetes tipo 2 o la hipertensión
Alerta médica en Málaga por el hígado graso infantil

Cuatro de cada diez niños y adolescentes malagueños tienen obesidad o sobrepeso, causas de patologías como la diabetes tipo 2 o la hipertensión

Regala esta noticia Añádenos en Google Un niño se enfrenta a la báscula. (SUR)

José Antonio Sau

16/06/2026 a las 23:54h.

«Es un problema de salud pública que requiere medidas preventivas tanto a nivel individual como poblacional». Así de contundente se muestra la doctora Ana ... Sánchez, coordinadora del Grupo de Esteatosis Hepática Metabólica de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), acerca de una auténtica alerta sanitaria: «Se ha detectado un aumento del hígado graso en niños y jóvenes por el incremento de la obesidad infantil y juvenil, así como por los cambios en los hábitos de vida». Esto está ocurriendo también en Málaga, a tenor de lo que confirman los expertos consultados por SUR.

Es, sin duda, una enfermedad vinculada en el imaginario colectivo a personas obesas mayores de 40 o 50 años, nunca a niños, pero la reducción de la actividad física, el aumento del sedentarismo, el consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, así como la alteración de los patrones de sueño contribuyen al desarrollo de alteraciones metabólicas desde edades tempranas, dice la SEEN.

Secuelas

Además, estos menores presentan un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial, alteraciones del colesterol y enfermedades cardiovasculares de forma precoz. Los especialistas advierten de que la obesidad infantil suele persistir en la edad adulta, por lo que muchas de estas complicaciones pueden adelantarse varias décadas respecto a lo que tradicionalmente se observaba en la población general.

El 80% de los niños con obesidad serán adultos obesos, con todas las complicaciones sanitarias que ello conlleva

Son los endocrinos de esta sociedad médica los que han alzado la voz de alarma y le secundan prestigiosos especialistas como es el caso del doctor Francisco J. Tinahones, jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Victoria, quien confirma a SUR: «Sí, sí, estamos empezando a ver adolescentes con problemas metabólicos que antes veíamos en adultos, hígado graso, diabetes e hipertensión».

La obesidad infantil grado III es la forma más severa de esta enfermedad crónica. Se caracteriza por un exceso extremo de grasa corporal y se asocia a complicaciones que antes apenas se veían fuera de la edad adulta.

«Antes era raro, ahora un tanto por ciento de los niños pueden llegar a obesidad grado tres, severa, y acumular grasa en el hígado»

Francisco J. Tinahones

Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico

«Antes era absolutamente raro, ahora un tanto por ciento de los niños pueden llegar a obesidad grado tres, severa, y acumular grasa en el hígado: más de la mitad de estos tienen el hígado graso, antes solo se veía en adultos», reflexiona el doctor Tinahones, un referente internacional en el tratamiento de la obesidad.

Critica la creencia de que los niños con obesidad, una vez sobrepasado el estirón puberal, «adelgazaban, pero el 80% de los niños obesos serán adultos obesos». «En todo el cuerpo hay un exceso de grasa y eso también va al hígado, en algunos casos a largo plazo se inflama el hígado y puede provocar problemas de fallos hepáticos muchos años después», precisa.

Los datos

La obesidad y el sobrepeso están más extendidos en nuestra sociedad de lo que parece a priori. Según la Encuesta Andaluza de Salud de 2023, efectuada por la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad, el 24,3% de los niños malagueños de entre 2 y 15 años sufren obesidad y el 15,8%, sobrepeso. El primero de los datos relativos es el más alto de toda la Comunidad autónoma. En definitiva, cuatro de cada diez niños y adolescentes nacidos en Málaga (40,1%) tiene más peso del adecuado u obesidad.

En España, según el estudio Aladino-2023, la prevalencia del exceso de peso es del 36,1% entre niños y niñas de entre seis y nueve años, un 20,2% tiene sobrepeso y un 15,9%, obesidad.

Las advertencias no se quedan ahí. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) estima que uno de cada tres niños en España tiene sobrepeso, sobre todo «en las familias con menos ingresos». «Las familias con ingresos inferiores a 18.000 euros anuales concentran peores cifras, mientras que las que ganan más de 30.000 consumen más fruta, verdura, reducen la ingesta de bebidas azucaradas, desayunan mejor y tienen más acceso a la actividad física extraescolar, en lugar de comportamiento sedentario de las pantallas», declara la médica de familia y coordinadora del grupo de trabajo Actividad Física y Salud de la semFYC, Montserrat Romaguera.

«El hígado graso es una complicación frecuente en la obesidad infantil»

Mar Cerqueiro

Pediatra especializada en nutrición

Mara Cerqueiro Bybrant es pediatra especializada en nutrición y salud digestiva y trabaja en la Clínica UNIDEO, el Hospital Vithas Málaga y el SAS. «Me llegan muchos niños derivados, sobre todo por su pediatra quizás de Atención Primera, o niños que haciendo una analítica de sangre o haciendo una ecografía abdominal por alguna otra razón, llegan con un diagnóstico de hígado graso», explica, lo que está relacionado en niños y adolescentes a una disfunción metabólica, «es una complicación frecuente de la obesidad infantil».

«La obesidad es una enfermedad crónica que se debe a un aumento de la masa grasa. Esos adipocitos tienen muchísima información y mandan un montón de señales en el cuerpo. Esa grasa se acumula en distintos órganos y uno de ellos es justamente el hígado. Entonces hay un desbalance metabólico que puede crear, por ejemplo, también un aumento de las enzimas hepáticas, las transaminasas», precisa.

Mediciones

«Cuando medimos a los niños queremos hacer mediciones completas y eso lo hacemos, por supuesto, en nuestro centro, no solamente peso y talla, que está muy bien, sino con la cinta métrica, tan fácil como eso. Es medir el perímetro de la cintura y, si tenemos más herramientas, hacer una bioimpedancia, medir la fuerza con un dinamómetro, medir los pliegues que tienen más grasa en los brazos, en la cintura o por debajo de la espalda», indica.

En su opinión, cuando se ve un hígado graso «es importante ver también el perfil metabólico respecto a los azúcares y las grasas, la glucosa y el colesterol, los triglicéridos. Tenemos que mirar varios tipos», señala.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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