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Alerta por el aumento de orugas procesionarias: puede causar inflamación, necrosis o lesiones oculares en perros y gatos

Alerta por el aumento de orugas procesionarias: puede causar inflamación, necrosis o lesiones oculares en perros y gatos
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Este insecto, fácilmente identificable por su desplazamiento en fila, libera miles de pelos urticantes con capacidad altamente irritante

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Este insecto, fácilmente identificable por su desplazamiento en fila, libera miles de pelos urticantes con capacidad altamente irritante

Raquel Merino

Málaga

Viernes, 27 de febrero 2026, 00:22

... periodo de riesgo, principalmente para perros y gatos en pinares y zonas ajardinadas urbanas.

El director técnico del centro hospitalario, Rubén Duque, explica que «la procesionaria ya no es solo un problema de primavera avanzada; estamos viendo casos antes y durante más tiempo». Y es que, como señala, la bajada de las procesionarias, que habitualmente se produce en marzo y abril, se está produciendo antes debido a inviernos más suaves. Esto obliga a reforzar la prevención desde finales del invierno y a mantener la vigilancia activa durante semanas.

La oruga, fácilmente identificable por su desplazamiento en fila, libera miles de pelos urticantes con capacidad altamente irritante. El simple contacto con el hocico o la lengua puede desencadenar en cuestión de minutos una inflamación severa, con riesgo de necrosis si no se interviene de forma inmediata. Algunos de los síntomas por los que se puede identificar una reacción por el contacto con esta oruga son la hipersalivación intensa, inflamación de labios y lengua, dolor agudo e incluso dificultad respiratoria. También pueden producirse lesiones oculares y reacciones cutáneas intensas. «La rapidez en la atención resulta decisiva para evitar secuelas permanentes», comenta Duque.

Además, hay que tener en cuenta que el riesgo de contacto no solo se produce con orugas vivas, sino que los pelos urticantes de la procesionaria del pino conservan su capacidad irritante incluso cuando el insecto ha muerto o cuando los restos del nido han caído al suelo. Estos diminutos filamentos pueden permanecer activos durante meses y dispersarse por el aire, lo que explica reacciones en animales que no han tenido contacto visible con una 'procesión', como recoge el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Siete recomendaciones clave

El Hospital Veterinario Madrid Centro propone siete recomendaciones prácticas que ayudan a reducir la exposición y a actuar correctamente ante una sospecha de contacto.

- Evitar las zonas con pinos en época de riesgo, especialmente cuando se detectan bolsones en las copas o procesiones en el suelo.

- En áreas donde pueda haber presencia de orugas conviene llevar a los perros sujetos con correa, limitando así la posibilidad de que se acerquen, las huelan o intenten interactuar con ellas.

- No permitir que olfateen ni laman restos en el suelo, incluso cuando no se distingan claramente las orugas, ya que los pelos urticantes pueden permanecer activos y dispersos.

- Tras cada paseo por zonas de riesgo, resulta recomendable revisar patas y hocico para detectar posibles restos y actuar con rapidez si se observa alguna reacción.

- No manipular nunca las orugas ni sus nidos. Además de poner en peligro al animal, el contacto directo también supone un riesgo para las personas.

- Si, pese a las precauciones, se sospecha que ha habido contacto, se debe lavar inmediatamente la zona afectada con abundante agua templada, sin frotar, con el objetivo de arrastrar los pelos urticantes sin romperlos ni favorecer su penetración.

- Acudir lo antes posible a un centro veterinario ante cualquier síntoma, por leve que parezca, ya que el tiempo de reacción puede marcar la diferencia entre una inflamación reversible y una lesión con secuelas. «El margen de actuación es muy corto. En los casos de contacto con procesionaria, cada minuto cuenta», subraya Duque. La automedicación o la espera a que la inflamación remita por sí sola pueden agravar el cuadro clínico y empeorar el pronóstico.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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