El cierre de estos recintos por presencia de bacterias fecales se ha vuelto frecuente este verano en Málaga: «Yo ya he decidido que no nos bañamos más», expresa un vecino
Regala esta noticia Añádenos en GoogleJavier G. de Toro
24/08/2026 Actualizado a las 00:24h.Por tercera vez en lo que va de verano, la piscina de Andrea, vecina de La Cala del Moral, cierra sus puertas por presencia de ... heces en el agua. Es la segunda vez para José, que vive en el barrio de El Limonar de la capital malagueña. Y la primera para Javier (de Torremolinos) y Alejandro (de Rincón), pero ambos temen que pueda pasar más veces, vistas las noticias que hablan de cierres de estos recintos por toda España a causa del polémico 'reto marrón': una moda viralizada en redes sociales que consiste, básicamente, en defecar en piscinas y compartir el vídeo de la 'hazaña'.
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Desde el Colegio de Administradores de Fincas de Málaga afirman que por ahora no disponen de registros de casos que puedan encuadrarse en el 'reto marrón'. Sin embargo, los casos expuestos por los vecinos en este reportaje dejan claro que la tendencia sigue vigente.
«Nuestra intervención en estos casos se limita a la comunicación de la incidencia a los vecinos y la notificación del cierre hasta que las analíticas salgan con los valores correctos. Ya las medidas preventivas las realizan las empresas de mantenimiento», cuenta Jorge Bravo, administrador de varias comunidades en Málaga.
Hay dos tipos de analíticas para comprobar el buen estado del agua, según explica: las que realizan diariamente el personal de mantenimiento, que miden los parámetros básicos (ph y proporción de cloro, entre otros) y las que se tienen que realizar mensualmente en laboratorios para estudiar, entre otros indicadores, los de microbiología. Es en estos segundos análisis donde se detecta la presencia las bacterias fecales.
Bacteria E. Coli y otros peligros
La bacteria más conocida en estos casos, y la que es más frecuente encontrarse cuando las analíticas del agua dan resultados positivos, es la 'E. Coli' o Escherichia coli. Ante su presencia, es necesario el cierre de la piscina a todos los usuarios y la extracción de todos los restos fecales. Desde el momento en que éstos llegan al agua ya se liberan bacterias dañinas, pero cuando más tiempo pase sin desinfectar, más patógenos se irán liberando.
Diarreas, deshidratación e infecciones urinarias son algunos de los problemas que puede provocar la 'E. Coli'. «Es una bacteria que forma parte de la microbiota intestinal de humanos y animales de sangre caliente», explican en el portal médico Clínica de Asturias. Estas bacterias que generalmente ayudan a la digestión y a elaborar vitaminas en el cuerpo, pueden convertirse en estos casos en fuente de enfermedades en todo el aparato digestivo y urinario.
Sin embargo, este no es el único factor de riesgo. El Cryptosporidium, o 'Crypto', es un parásito muy común en aguas contaminadas por residuos fecales. Puede aparecer después de diarreas y tardar una media de 10,6 días en ser eliminado incluso con cloro y las medidas necesarias, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Hay un riesgo añadido si no se realiza un cierre estricto de la piscina mientras dura el proceso de desinfección. Y es que el aumento del cloro en el agua puede provocar dificultades respiratorias o quemaduras químicas si los usuarios acceden a la piscina durante esas horas.
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