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«Algunos socios mayores del Club Mediterráneo me llevaban de pequeño en brazos»

«Algunos socios mayores del Club Mediterráneo me llevaban de pequeño en brazos»
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Antonio Díaz Villalta, nuevo presidente del Club Mediterráneo

La Granizada

«Algunos socios mayores del Club Mediterráneo me llevaban de pequeño en brazos»

Antonio Díaz Villalta, nuevo presidente del Club Mediterráneo

Regala esta noticia Añádenos en Google Antonio Díaz Villalta, en la terraza del Club con La Farola al fondo. (Migue Fernández)

Ignacio Lillo

Málaga

20/07/2026 a las 00:47h.

Antonio Díaz Villalta pertenece al Real Club Mediterráneo casi desde que nació. Ahora, recién nombrado presidente, repasa algunas de sus vivencias y recuerdos de juventud; ... pero también cómo sueña el futuro de la señera entidad deportiva malagueña.

-Recuerdo estar con mis padres, y a socios mayores que hoy en día me dicen: 'Yo te llevaba a ti de pequeño en brazos' (risas). Me recuerdo con una raqueta, mi primera actividad deportiva fue el tenis, con los profesores Carlos Saavedra y José Carlos Lacambra. Llegué a jugar el campeonato de Andalucía, pero no era muy bueno (risas), y había otros compañeros que jugaban bastante mejor. Con 12-13 años tuve que tomar la decisión entre balonmano o tenis, y me dediqué al balonmano en Maristas. La verdad es que acerté, fuimos una quinta muy buena; de hecho, seguimos cosechando éxitos porque Antonio Carlos Ortega acaba de ser campeón de Europa (como entrenador) con el Barcelona. Curro Lucena ha sido entrenador del Trops hasta no hace mucho. Y José Luis Pérez Canca, que lo perdimos y que tiene su pabellón en Carranque. La etapa del balonmano me ha marcado: el trabajo en equipo, el esfuerzo y el sacrificio son valores que nos inculcaron.

-Por tanto, es victoriano.

-Totalmente, de la Victoria de siempre. Sigo viviendo en la plaza de la Merced, en las Casas de Campos, al lado de la casa natal de Picasso.

-Y cómo es vivir en el Centro? Ya es de los pocos vecinos de siempre que quedan.

-De pequeño vivía allí. Después me fui a Madrid durante 13 años y desde que volví siempre he vivido en la plaza de la Merced. Cuando estás acostumbrado no lo ves raro. A mí me gusta salir, dar un paseo y estar en la calle Larios, lo vivo con mucha naturalidad.

-¿Y la aglomeración turística?

-A mí no me molesta. En Málaga no podemos protestar, porque antes no se podía salir a las ocho de la tarde porque daba susto pasear por las calles Granada o Larios cuando se cerraban los comercios. La gestión del Ayuntamiento ha sido magnífica, le ha dado una vuelta a Málaga, hemos recuperado el Soho y el Centro, con esa vida que tiene y que le gusta tanto a los extranjeros que vienen a vernos... Convivo con ellos y estoy encantado.

-¿Y cómo valora la situación de la vivienda, que se ha encarecido tanto, sobre todo en el Centro?

-A día de hoy el Centro es inaccesible, pero creo que hay soluciones. Se está creciendo y construyendo hacia la zona del Distrito Zeta; se creció primero hacia La Cala y Rincón de la Victoria, y ahora hacia el otro lado... Pero es una cuestión de esfuerzo: yo trato de inculcar a mis hijos (Nicolás, de 20 años, y Martina, de 17) que aquí no te regalan nada, y el que lo consigue es el que trabaja y se esfuerza. La cultura del esfuerzo es importante. A veces, lanzamos un mensaje equivocado, de que todo es fácil y no requiere trabajo y tenemos derecho a todo. Mi padre llegaba de trabajar todos los días a las once de la noche, él nunca se quejó y yo tampoco lo hago. En este reto del Club, a veces llego a mi casa a las once y media de la noche y no me quejo. En cualquier cosa que hagas, hay que esforzarse si quieres conseguir algo.

«Creo en la cultura del esfuerzo, trato de inculcar a mis hijos que aquí no te regalan nada, y el que lo consigue es el que trabaja»

-Ese valor del esfuerzo del que habla entronca con el espíritu del Club Mediterráneo, que es referente en la competición náutica.

-Total. Aquí ves a diario gente trabajando en el remo, en la vela, en el triatlón, en la natación... Ves gente entrenando a las tres y a las cuatro de la tarde, que hemos tenido que habilitar el horario ininterrumpido en el bar de verano para que se pueda comer a las cinco y media, porque muchos deportistas llegan a esa hora. Esta cultura del esfuerzo la viví en mi casa y en mi etapa como jugador de balonmano.

-Y ahora te metes en un segundo trabajo, como es ponerte al frente del Club. ¿Qué te motiva a hacerlo?

-Pues me motiva la ilusión de dejar algo mejor de lo que yo me encontré a los que vienen detrás. Poder decir que mis hijos seguirán disfrutando del Club, y con unas instalaciones mejores. Estamos preparando un libro sobre el 150 aniversario, y al revisar la lista de los presidentes históricos, ves de dónde venimos y la trascendencia que ha tenido el Club Mediterráneo. Estamos aquí gracias a su impulso y tengo la ilusión de poner también mi parte, que es historia viva de Málaga.

«Me motiva la ilusión de dejar el Club mejor de lo que yo me lo encontré a los que vienen detrás, porque es historia viva de Málaga»

-A nivel personal, ¿cuál es su rutina como socio en el Club, al margen de la presidencia?

-Intento venir todos los días a las ocho de la mañana. Voy al gimnasio y juego al frontón, y en verano hago nado libre para mantenerme en forma. Y cuando termino el deporte ya me dedico a mi trabajo.

-Mens sana in corpore sano.

-Exactamente. Es fundamental, he hecho deporte toda mi vida y nunca he parado.

-El alcalde de Málaga, Paco de la Torre, es un gran defensor de esta filosofía.

-Lo tenemos aquí nadando en la piscina muchos meses del año, es socio y estamos encantados de acogerlo, está en su casa. Me lo he encontrado más de una vez, cuando llego a las ocho de la mañana, mientras él se da un paseo por el Muelle Uno. No para, es un ejemplo de trabajo, de constancia y de vitalidad.

-Para terminar, ¿qué Club espera ver al final de sus cuatro años de mandato?

-Me gustaría ver un club gestionado de una forma profesional. Un club con instalaciones modernas, actualizadas, de las que los socios se sientan orgullosos, propias de este siglo y con capacidad para todas las iniciativas culturales, deportivas, sociales y familiares que se quieran hacer. Y con una buena restauración. Es gracioso que en la campaña de las elecciones y durante la toma de posesión, los aplausos más fuertes fueron cuando dije que íbamos a poner desayunos. Y aquí estamos, desayunando (risas). Era un reto personal: ya no sé el resto de cosas que vamos a poder hacer, pero esto ya es una realidad, y demuestra que todo es cuestión de voluntad...

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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