La euforia de metas inmediatas tras la caída del récord recuerda los pretenciosos deseos post alunizaje en 1969. Nada es imposible, pero será un reto difícil. Y costoso
Sawe (31) entra en la meta de LondresLAPRESSE- GERARDO RIQUELME
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La comparación es inevitable. La ruptura de la barrera de las dos horas en maratón lleva a la memoria a la comparativa con el alunizaje de 1969. Y conviene tenerlo en mente por si acaso.
La euforia que se desató tras aquel 21 de julio es comparable con los augurios que aparecen ahora detrás de la gesta deSawe y una barrera psicológica rota. La sensación dominante, entonces, fue que nada
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