Martes, 15 de septiembre de 2026 Mar 15/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Ciencia

Analizamos cuatro “péptidos” virales y ninguno contenía lo que decía la etiqueta

Analizamos cuatro “péptidos” virales y ninguno contenía lo que decía la etiqueta
Artículo Completo 1,629 palabras
WIRED analizó muestras de cuatro tipos de péptidos. Los resultados ponen de manifiesto lo poco regulado que está el sector, a pesar del auge de su popularidad.
Sophie Kleeman Kate KnibbsSalud15 de septiembre de 2026péptidos inyectables. Así que eso hicimos. Luego los enviamos a un laboratorio.

Mr. Green es una de las varias tiendas que se hicieron virales este verano por vender péptidos, una amplia clase de aminoácidos promocionados por su capacidad para ayudar en todo, desde la pérdida de peso hasta la recuperación de lesiones. Por 376.20 dólares, adquirimos cuatro variedades de un proveedor llamado INDR Labs: PT-141, para la falta de libido; BPC-157, para la cicatrización y la recuperación muscular; NAD+, para la reparación celular; y retatrutida, para la pérdida de peso. El vendedor los empaquetó en una bolsa de papel sin etiquetar y nos despidió.

El análisis

WIRED envió los viales a Finnrick, una startup con sede en Austin que ofrece análisis independientes de péptidos. Los consumidores pueden solicitar análisis de pureza y comprobar si las muestras contienen contaminantes habituales, así como si tienen la cantidad de la sustancia indicada. La empresa no cuenta con laboratorios propios, sino que actúa como intermediaria entre los laboratorios y los particulares. Finnrick nos prometió que en unas semanas sabríamos si nuestros péptidos de la tienda eran auténticos.

En agosto llegaron los resultados. La (relativamente) buena noticia: las muestras contenían bajos niveles de metales pesados y endotoxinas, lo que significa que probablemente no eran activamente nocivas. La mala noticia: no eran péptidos.

Los análisis de cada sustancia revelaron que no contenían los ingredientes activos indicados en sus etiquetas; el BPC-157, por ejemplo, no contenía BPC-157. Los resultados negativos sugerían que los viales estaban mal etiquetados o que, si en algún momento habían contenido los ingredientes correctos, se habían deteriorado hasta quedar irreconocibles. Los péptidos suelen ser sensibles a los cambios de temperatura y requieren refrigeración, por lo que un almacenamiento inadecuado podría degradar los ingredientes, por ejemplo.

¿Qué contenían?

Es difícil de decir, según Marco Krause, director ejecutivo del laboratorio que realizó los análisis para Finnrick.

“Lo que ofrecemos es simplemente un análisis de la información que figura en la etiqueta. Así que nos envías lo que crees que es y, a continuación, lo comparamos con un patrón de referencia y verificamos si se trata o no del compuesto correcto”, explica a WIRED.

Los péptidos han ganado mucha popularidad en los últimos años, impulsados por el respaldo de figuras como el secretario de Salud de EE UU, Robert F. Kennedy Jr., y el podcaster Joe Rogan. Aunque algunas de estas sustancias son medicamentos, como los GLP-1 y la insulina, muchos de los péptidos que más están dando que hablar no han pasado por el proceso habitual de aprobación reglamentaria de los medicamentos. A pesar del revuelo que los rodea, la venta de muchas de estas sustancias para consumo humano no es legal en EE UU; algunas precisamente porque no han pasado por el proceso de aprobación de medicamentos. Las pruebas de sus supuestos beneficios son escasas.

El cartel de Mr. Green en el que se anunciaban los péptidos indicaba que eran “solo para uso en investigación”, un término que los laboratorios pueden utilizar para intentar protegerse de cualquier responsabilidad legal. Pero, tal y como muestran los resultados de las pruebas, no hay garantía alguna sobre el contenido de los viales y, en algunos casos, existen peligros reales para quienes los consumen.

De acuerdo con Raphaël Mazoyer, director ejecutivo de Finnrick, las muestras analizadas por WIRED parecen ser “simplemente productos defectuosos”. En los últimos tres meses, señala Mazoyer, la empresa ha observado un repunte en este tipo de resultados. Aunque no puede asegurar con certeza qué está ocurriendo (en parte, porque su empresa ha estado analizando más muestras a medida que ha crecido), señala la popularidad de los denominados “servicios llave en mano”, que ayudan prácticamente a cualquiera a poner en marcha un negocio de péptidos.

Mala calidad

“Están surgiendo un montón de marcas que tienen el mismo proveedor”, destaca. No todos los péptidos que analiza Finnrick son de mala calidad, pero la naturaleza del sector hace que las empresas puedan recurrir al mismo proveedor de baja calidad para varias marcas diferentes.

WIRED no es la única organización que ha recibido resultados de laboratorio anómalos tras enviar péptidos vendidos sin receta. Jeff Colhoun, fundador del directorio de proveedores de péptidos para investigación Peptide Critic, compró péptidos de INDR Labs en una tabaquería situada en la misma calle que Mr. Green, llamada Smoker’s World, y los envió a otro laboratorio independiente para su análisis.

identificar con certeza” las sustancias. Esto no significa que no contuvieran ninguna de las sustancias indicadas, pero sí sugiere que las muestras podrían haber estado contaminadas o, de algún otro modo, demasiado deterioradas como para determinar qué había en los viales.

Colhoun señala que ha sabido de proveedores de péptidos de investigación que han obtenido resultados similares al analizar productos antes de su venta, y resalta que los compradores corren un alto riesgo cuando los vendedores “se saltan por completo los análisis significativos de los lotes”.

INDR Labs no respondió a la solicitud de comentarios de WIRED, pero poco después de que nos pusiéramos en contacto con ellos, su página web comenzó a requerir credenciales de inicio de sesión. Anteriormente ya había restringido el acceso público a sus certificados de análisis, que acreditan que un producto cumple con determinados estándares. La compañía afirmó que sus certificados los había proporcionado Vanguard Laboratory; sin embargo, un portavoz de Vanguard negó haber emitido dicha documentación, tal y como informó anteriormente CBS News.

INDR Labs es solo una parte de este ecosistema en auge que, según estimaciones de los inversores, ya tiene un valor de hasta 3,000 millones de dólares, según informa Bloomberg News. Aunque la FDA ha tomado medidas recientemente para flexibilizar la normativa, y muchas grandes plataformas de telesalud como Hims y Mochi se están preparando para empezar a vender una amplia gama de péptidos, muchas personas que consumen estas sustancias en la actualidad las adquieren a través de canales dudosos.

“La FDA debe acabar con estos mercados negros”, comenta a WIRED Fred Mills, farmacéutico con amplia experiencia y ejecutivo de la organización sin fines de lucro Americans for Safe and Effective Medicines. Mills, radicado en Luisiana, expresa que recientemente ha mantenido conversaciones sobre los peligros de que la gente compre productos peptídicos en tiendas de conveniencia y que advierte a quienes lo hacen que consulten primero con un médico.

El peligro

Si un vial de péptidos contiene en realidad poco más que agua o solución salina, lo peor que podría pasar es que alguien pierda dinero en un producto inútil. Pero algunos péptidos mal etiquetados pueden contener ingredientes nocivos; este año falleció una mujer tras recibir una inyección de péptidos en un spa médico sin licencia del Bronx.

“Lo que me preocupa de la industria de los péptidos es que estamos legitimando productos sin tener ni idea de lo que contienen. No tenemos ni idea de su seguridad, de su perfil de eficacia ni de si están adulterados o mal etiquetados”, opina Darshan Kulkarni, un abogado especializado en el cumplimiento normativo farmacéutico. En el mundo tradicional de la venta de productos farmacéuticos, se toman medidas para garantizar la exactitud de las recetas y la seguridad de los productos, desde inspecciones visuales hasta el uso de códigos de barras.

advertido a las empresas de telesalud por comercializar medicamentos directamente a los consumidores. De igual manera, por realizar afirmaciones falsas o engañosas sobre los productos compuestos de GLP-1 que ofrecen en sus páginas web. La FDA seguirá tomando medidas, cuando sea necesario, para proteger la salud pública”.

La agencia no respondió a las preguntas de WIRED sobre si se había puesto en contacto con los vendedores presenciales de péptidos etiquetados como “solo para investigación”, como los vendidos por Mr. Green, o si había tomado medidas coercitivas contra ellos.

Se han producido algunas medidas coercitivas

A principios de este verano, un hombre de South Bend, Indiana, fue condenado a seis años de prisión por vender péptidos “para uso en investigación” que habían sido importados ilegalmente desde China (una de las principales fuentes de ingredientes para péptidos) y que estaban adulterados con esteroides. Aun así, el control normativo es lo suficientemente laxo como para que siga siendo fácil comprar péptidos no autorizados tanto en línea como en centros de medicina estética físicos y otros establecimientos.

Kulkarni cree que el número relativamente bajo de medidas coercitivas adoptadas contra la industria de los péptidos para investigación está relacionado con la actitud de la administración Trump de que “la regulación frena la innovación y, por lo tanto, consideran que redunda en beneficio de los pacientes permitirles decidir qué productos tomar”.

En cuanto a Mr. Green, no respondió a una lista de preguntas por escrito facilitada por WIRED. Cuando visitamos a principios de septiembre, el menú que anunciaba los péptidos había desaparecido. Sin embargo, había una versión más pequeña junto al mostrador y los péptidos seguían a la venta.

Información adicional de Caroline Haskins.

Artículo originalmente publicado enWIRED.com. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
Compartir