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Política

Andalucía no es España

Andalucía no es España
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La tensión entre la lógica del debate local, centrado en la gestión, las realidades sociales y económicas andaluzas, y la lógica de la confrontación nacional, que presenta toda contienda electoral como una previa de las generales, se está dando con mayor intensidad en Andalucía que en las campañas aragonesas y extremeñas. Principalmente, porque la importancia simbólica y electoral de Andalucía hoy en la vida pública española es incomparable a la de otras comunidades, gracias al proceso de desintoxicación del chavismo -por «don Manuel»- clientelar y corrupto, y a su despegue económico: el PIB de 2025 se situó en el 3,2%, cuatro décimas por encima del español, y la inversión aumenta un 6,4%.

Pese al deseo de Moreno Bonilla de no «españolizar» el 17-M, la posibilidad de que el PP gane con mayoría absoluta o se quede muy cerca, evitando caer en la «trampa Guardiola» de Vox de negociar una coalición, empuja a Sánchez y Feijóo a enfocar los comicios como una previa de las generales. Para los socialistas, tener una candidata como Montero que es uña, carne y permanente del sanchismo hace que sea la única estrategia posible para ellos reivindicar, por un lado, la gestión del Gobierno en empleo, ayudas sociales e incluso la nueva financiación autonómica -soslayando que beneficia básicamente a Cataluña-; por otro, llevar la confrontación al terreno emocional y simbólico enarbolando su supuesto feminismo, antirracismo y pacifismo con la intención de movilizar a las izquierdas en todas sus sensibilidades y expresiones, presentando el 17-M como un plebiscito entre un «bloque democrático y una derecha ultra». Un ensayo del discurso y el clima con el que el PSOE envolverá las generales.

Ante este movimiento del PSOE, parece un error la decisión del PP nacional de replicar con más «españolización» de la campaña andaluza, insistiendo en la relación de Montero con la corrupción sanchista, a la vez que evitan el choque con Vox. Los sondeos señalan que la corrupción apenas resta ya votos al PSOE. La coincidencia de los juicios de las Mascarillas y Kitchen ahonda en la extendida sensación entre muchos españoles de que estamos frente a un problema sistémico, no coyuntural, y que, por lo tanto, el sanchismo no sería una escandalosa excepción, sino la continuidad de una inevitable alternancia corrupta.

Es el «todos son iguales» en el que se camufla el tahúr Sánchez y que penaliza a Feijóo. Un buen motivo para que prevalezca en la campaña la voluntad de Moreno de poner el foco en aquello que le diferencia del PSOE. La marca propia del PP en Andalucía: una gestión sensata, ordenada y que da bueno resultados económicos; y su firme voluntad para representar un proyecto de centro derecha propio, con aspiración de mayorías transversales y que rechaza una posición sumisa o aliada respecto a Vox.

Con este patrón, el PP evitaría otro de los riesgos que comporta pensar que Andalucía es España en términos electorales y sociológicos: creer que una victoria incontestable de Moreno anticipa una victoria de Feijóo. Un error que ya cometió en 2022, ignorando que la participación en las andaluzas es estructuralmente más baja que en las españolas, lo que penaliza al PSOE. Moreno ganó entonces con el 43% y dos años después Feijóo recibió en Andalucía el 33,7% de los votos. Si Génova 13 olvida esta lección, le hará un gran favor a Sánchez.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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