El nuevo presidente de Hungría András Baka durante su discurso el 11 de agosto en el Parlamento. ZOLTAN MATHE EFE
Europa András Baka, expresidente del Supremo y europeísta, asume la Presidencia de Hungría para poner fin a la 'era Orbán'Asegura que, como jefe de Estado, tiene "una oportunidad única" para restaurar las relaciones deterioradas con los países aliados.
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Kitty Udvaros Publicada 19 agosto 2026 12:06h Actualizada 19 agosto 2026 12:18h Las clavesLas claves Generado con IA
El europeísta András Baka asumió este miércoles la presidencia de Hungría dentro de la ofensiva del nuevo Gobierno del conservador Péter Magyar para apartar de las instituciones a figuras leales al ex primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán.
Baka, expresidente del Tribunal Supremo de Hungría y exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, fue elegido el pasado 11 de agosto como jefe del Estado por el Parlamento, con el apoyo de los 140 diputados del partido del Gobierno, el Tisza, de un total de 199 diputados.
Seis diputados del ultraderechista 'Nuestra Patria' votaron en contra mientras que Fidesz, el partido de Viktor Orbán, estuvo ausente.
András Baka, un jurista de 73 años que en 2011 fue destituido como presidente del Tribunal Supremo por su oposición a los ataques a la independencia de la justicia durante el gobierno de Viktor Orbán, pronunció un discurso de investidura sin precedentes el día de su juramento al cargo.
Discurso presidencial inusual
No escatimó críticas al régimen de Orbán, pero también envió un mensaje al nuevo gobierno.
El Presidente de la República, nominado por Tisza (el partido de Péter Magyar), condenó abiertamente el ejercicio del poder del gobierno de Viktor Orbán.
Su crítica abarcaba no solo los últimos dieciséis años, sino las dos últimas décadas.
El presidente electo de Hungría Andras Baka firma el juramento durante una sesión plenaria extraordinaria del Parlamento en Budapest, Hungría. ZOLTAN MATHE EFE
Esto resulta verdaderamente inusual, considerando que los anteriores jefes de Estado no adoptaron una postura tan abierta sobre cuestiones políticas y sociales en sus discursos de investidura.
András Baka, se refirió a las elecciones del pasado 12 de abril como "algo extraordinario que ocurrió en Hungría". De esta manera, dejó claro que no se trataba de un simple cambio de gobierno, sino de un cambio de régimen, aunque no lo expresara explícitamente.
No dedicó ni una palabra a su predecesor, Tamás Sulyok, aunque tampoco mencionó el nombre de ningún jefe de Estado elegido tras el cambio de régimen.
Sin embargo, la dimisión forzada de Sulyok provocó que los representantes de Fidesz ni siquiera asistieran al discurso de investidura de Baka, y consideran ilegítimo al nuevo jefe de Estado.
Además, muchos ven un paralelismo entre la destitución de Sulyok y el trato que el gobierno de Fidesz dio a Baka en su día, cuando aún presidía el Tribunal Supremo.
Atacó duramente a los dirigentes de Fidesz y al sistema que habían construido, acusándolos principalmente de incitar al odio y a campañas de desprestigio, y de considerar enemigos a quienes piensan diferente.
Más importante aún, en su discurso, Baka destacó la importancia de la rendición de cuentas y de exigir responsabilidades.
Si bien no utilizó estas palabras concretas, pero al hablar de la necesidad de "dar una respuesta firme" ante la apropiación indebida de bienes públicos por parte de particulares, sin duda se refería a la rendición de cuentas.
También enfatizó que esta sería la función de los tribunales.
Magyar promete desmontar el "régimen iliberal" de Orbán tras ser investido como primer ministro de HungríaLa segunda parte del discurso de Baka puede interpretarse como una advertencia al nuevo gobierno cuando dijo que, en su opinión, la nueva Hungría no debería construirse sobre la venganza, y que los votantes no gubernamentales también tienen cabida en el nuevo país.
El nuevo jefe de Estado hizo referencia a que no debería construirse un sistema como el anterior, en el que "un partido se apoderó del Estado" y los poderes no estaban separados. Con esto, Baka también dio a entender que no quería ser una marioneta del nuevo gobierno y que la firma de leyes no debía ser una mera formalidad.
El presidente electo se dirigió también a los húngaros que viven fuera de las fronteras del país, indicando que la población húngara puede contar con él dentro y fuera de Hungría.
No habló, en cambio, del cristianismo, de la importancia de la familia ni de la nación, y evitó las narrativas generales de la derecha en relación a estos asuntos.
Mientras que Tamás Sulyok fue criticado por su falta de peso político y su escasa presencia en temas importantes como Presidente de la República, Baka se posiciona en un rol diferente como jefe de Estado.
Por un lado, indicó que no concibe su trabajo diario únicamente en el Palacio de Sándor (sede de la Presidencia de la República).
El antecesor de Baka, Tamás Sulyok en una evento en Polonia en 2024 Europa Press
Desea llevar ciertos temas y casos a la esfera pública, generando así debate en la opinión ciudadana. Aún se desconoce en qué casos y cómo planea hacerlo, pero si efectivamente lo hace en el futuro, desempeñará un papel político mucho más serio que sus predecesores, considerados meros 'títeres'.
El nuevo presidente también desea participar activamente en la política exterior, lo cual quedó patente en su discurso. Su actividad en política exterior contribuirá a que Hungría reconstruya la confianza con sus aliados (principalmente los Estados miembros de la Unión Europea).
Dado que esto coincide con los objetivos de la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Orbán, Baka puede ser de ayuda al gobierno en este sentido.
"El Estado no es para sí mismo. El Estado es para el pueblo", concluyó su discurso.
El primer Consejo de Ministros de Magyar borra el 'Orbanismo': condena los ataques rusos a Ucrania y promete prensa libreDescribió al Estado como una especie de proveedor de servicios sin ideología que busca el bienestar de todos: los jóvenes, para que no deseen emigrar; los ancianos, para que no se sientan abandonados.
En resumen: Baka imagina una Hungría completamente nueva y rompería con casi todo lo que le recordara, aunque fuera mínimamente, a la antigua.
Perfil de András Baka
Es un experto en derecho constitucional que fue crítico con el anterior Gobierno del ultranacionalista Viktor Orbán y que llega al cargo en pleno proceso de regeneración democrática en el país.
El nuevo presidente de la República ha sido el candidato del Tisza, el partido con supermayoría parlamentaria del primer ministro, Péter Magyar.
El nuevo presidente de Hungría András Baka recibe felicitaciones del primer ministro Péter Magyar el 11 de agosto en el Parlamento. SZILARD KOSZTICSAK EFE
Baka es considerado como uno de los más destacados expertos húngaros en derecho europeo y en procedimientos constitucionales.
Nació en 1952 en Budapest. Estudió derecho y posteriormente empezó a trabajar en la Academia de las Ciencias de Hungría, así como en varias universidades de Alemania, Estados Unidos y Francia como profesor invitado.
En las primeras elecciones legislativas tras la caída del Telón de Acero, en 1990, consiguió un escaño como candidato del partido de centro derecha MDF (Foro Democrático Húngaro).
Un año después fue elegido como juez delegado por Hungría en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde trabajó hasta 2007.
En 2009, con el apoyo de la mayoría del Parlamento, ocupó el cargo de presidente del Tribunal Supremo.
Según el analista Zoltán Lakner, Baka "podría restaurar el respeto social hacia el cargo del presidente de la República", pero tendrá que enfrentar expectativas sociales contradictorias.
Magyar promete desmontar el "régimen iliberal" de Orbán tras ser investido como primer ministro de HungríaPor un lado, la de respaldar la transición iniciada por Magyar y, al mismo tiempo, mantener su autonomía respecto al Gobierno.
En una reciente entrevista, el mismo Baka aseguró que "quien tiene mayoría de dos tercios (en el Parlamento) no puede hacer todo lo que quiera". Agregó que para consumar la transición democrática no basta con cambiar a los altos cargos.
El papel del presidente en Hungría, con un mandato de cinco años, es esencialmente protocolario sin apenas contribuciones ejecutivas.
Magyar ha anunciado que el nuevo presidente ocupará el cargo hasta la redacción de una nueva Constitución -un proceso que comenzará en otoño-, y que esa reforma podría afectar a las competencias y a la forma de elección del jefe de Estado.
Baka asume la Presidencia
András Baka asume sus funciones plenas como Presidente a partir del 19 de agosto de 2026. Es indudable que tendrá una tarea difícil por delante.
Analistas y la gran mayoría del electorado esperan que restaure la figura del Presidente de la República, que ha quedado prácticamente vacía en los últimos dieciséis años, y que actúe como contrapeso a la mayoría de dos tercios del Tisza, como actor independiente del gobierno.
Sin embargo, la actual Ley Fundamental no le otorga mucha autoridad sustantiva para ello; casi todas las decisiones requieren el refrendo ministerial o la votación parlamentaria.
Según el experto constitucionalista húngaro Péter Stánicz, "en el sistema jurídico público húngaro, el Presidente de la República es más una figura simbólica, un símbolo de la unidad nacional, la encarnación unipersonal de la soberanía nacional".
Del Orbán 'antigénero' al plan reformista de Magyar: Hungría abre la puerta a un posible giro en los derechos de las mujeres"El Presidente de la República no puede definir su papel como contrapeso en el sistema constitucional húngaro, como en Francia, por ejemplo. En Hungría, el papel del jefe de Estado es mucho más cooperativo y proactivo", añade.
Restauración de las relaciones deterioradas
Según la Ley Fundamental húngara, la tarea primordial del Presidente de la República es "expresar la unidad de la nación y salvaguardar el funcionamiento democrático de la organización estatal".
Baka afirmó que como Presidente de la República, puede esforzarse por la unidad nacional reconociendo siempre la legitimidad de las diferentes opiniones, tanto mayoritarias como minoritarias, y que "la unidad nacional no significa que todos pensemos igual, sino que todos pertenecemos a la nación con los mismos derechos".
De esta manera, rompió con la percepción anterior de Fidesz y Orbán de que cualquiera que no apoyara al gobierno anterior y se autoproclama nacional, representaba un interés extranjero y era un traidor.
Además de una de las tareas más importantes y clásicas de Baka, que es examinar y promulgar las leyes aprobadas por el Parlamento, expresó su intención de desempeñar un papel importante en la diplomacia, representando al país en diversas negociaciones de alto nivel.
Si bien la formulación de la política exterior es principalmente responsabilidad del gobierno y de la Ministra de Asuntos Exteriores, Anita Orbán, según Baka, el jefe de Estado tiene una oportunidad única para fortalecer las relaciones nacionales de Hungría.
Manifestó su deseo de contribuir a la restauración de la deteriorada relación con los aliados, lo cual considera de interés nacional.