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WHEELWOD GAMES / SUR Crossfit Andrés Falco, el deportista al que el crossfit le devolvió la vidaArgentino de nacimiento y residente en Málaga desde los 15 años, ha encontrado en este deporte su pasión aun contando con dos trasplantes y una insuficiencia renal
Miércoles, 15 de abril 2026, 00:02
... no siempre ha encontrado la mejor solución a sus problemas. A veces, ni siquiera ha sido un buen ejemplo a seguir, pero hoy es un hombre nuevo. Ha construido su nueva personalidad a base de errores, caídas, causas y efectos, y ahora, tras muchas lágrimas, tropiezos y sobre todo, trabajo, ha llegado a ser su mejor versión. Andrés Falco (35 años), nació en Buenos Aires pero, dado el trabajo de su padre (soldador de alta tensión), se trasladó con su familia a Marruecos con 8 años, mientras realizaba pozos de agua en zonas rurales y formación industrial a personas con escasos recursos. SURAquella situación llevó a la familia a tomar un nuevo camino y trasladarse a Málaga. Dado que tenían familiares españoles, el joven Falco tenía también la nacionalidad española y decidió tratarse de su enfermedad en la capital costasoleña, en la cual veraneaban. Se mudaron entonces a Ciudad Jardín, donde aún siguen viviendo sus padres, y el cabeza de familia trasladó aquí su empresa de soldadura, además de crear en la ciudad una asociación, Sawa, que trabaja para impulsar el desarrollo comunitario en pueblos necesitados (generalmente africanos), enviando todo tipo de ayuda humanitaria a dichas poblaciones.
Dos trasplantes
A pesar de haberse mudado a un sitio idílico, Andrés atravesaba la peor etapa de su vida, especialmente a partir de 2013, cuando la enfermedad ya se agravó tanto que comenzó por primera vez el proceso de diálisis, un tratamiento que permite eliminar el exceso de líquidos y los productos de desecho del organismo cuando los riñones dejan de funcionar correctamente. «En los primeros años de la diálisis estuve depresivo, no quería hacer nada. Abandoné el deporte y no me cuidaba, descuidé mi medicación... Era un absoluto desastre, lo rechazaba todo, era una frustración constante», valora, muy autocrítico ahora que lo ve todo en frío y con mucha más madurez. En 2016, tuvo su primer trasplante de riñón, pero sus irregulares hábitos y el rechazo de su cuerpo hicieron que fracasase este proceso. «Las consecuencias fueron muy fuertes, porque tuve que volver a diálisis y por el sentimiento de culpa que me persiguió desde entonces».
El deporte, su salvación
Fue ya durante el confinamiento, en 2020, cuando su mente cambió por completo y comenzó a sentar las bases de la persona que es hoy… Y todo gracias al deporte. «Me vi tan mal en un momento dado, que decidí cambiar y apuntarme al gimnasio. Mi padre me ayudó muchísimo, me animó a hacer crossfit. Comencé a entrenarme con él en pandemia, aprendí a comer bien, a ganar masa muscular, estudié mucho sobre el cuerpo, aprendí a cuidarme… Fue un antes y un después», reconoce. Y añade: «El crossfit me ha cambiado la vida, me ha enseñado a ser la persona disciplinada que soy».
«Me vi tan mal en un momento dado que decidí cambiar. El crossfit me ha cambiado la vida; me ha enseñado a ser la persona disciplinada que soy»
Tras el confinamiento, se involucró de lleno en el crossfit, y en apenas un año y medio comenzó a competir a nivel nacional e internacional. Se inició compitiendo contra todo tipo de personas (sanas), pero desde hace dos años, lo hace en una categoría especial para gente con un diagnóstico crónico ('Standing Diagnosed'), que engloba a un grupo muy diverso: diabéticos, sordos, enfermos cardíacos, hipertensos… Desde entonces, ha logrado acumular varios podios internacionales y llegó a clasificarse para el Mundial de esta disciplina, los Crossfit Games de Estados Unidos. Sin embargo, no pudo ir, porque fue en este año cuando llegó su segundo trasplante de riñón, el cual ha funcionado perfectamente hasta hoy.
Actualmente, además de buscar su clasificación para el próximo mundial (ya ha pasado la primera fase clasificatoria), Falco viaja por el mundo junto a su mujer, con la que ha creado una empresa a través de la cual asesora a clínicas y a otros pacientes de enfermedades renales a sacar su mejor versión y a conocerse a sí mismo basándose en tres pilares: la mentalidad, la alimentación y el movimiento. «Les doy un plan de acción y herramientas para mejorar. Queremos ayudar a cambiar la perspectiva de vida de la enfermedad renal», cuenta. Como reza su lema: 'Sin riñones, sin excusas'.
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