Luzón califica a De Aldama de «arrepentido» y admite que cabría rebajarle la condena, pero finalmente acata las órdenes de Peramato de no premiar más al empresario
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Alejandro Luzón durante su intervención este miércoles. (Efe)Melchor Sáiz-Pardo y Almudena Santos
06/05/2026 Actualizado a las 12:25h.«Ciertamente el presidente del Gobierno no era el número uno como le atribuye De Aldama». El máximo jefe de Anticorrupción quiso borrar cualquier ... sombra de duda desde el principio. Alejandro Luzón -en su informe final del juicio que durante las últimas cinco semanas ha sentado en el banquillo a José Luis Ábalos, Koldo García y al propio conseguidor- negó tajantemente cualquier relación de Pedro Sánchez con la trama corrupta en la que sí –aseguró– estaba en la «cúspide» el que fue su mano derecha tanto en el PSOE como en el Gobierno.
Una y otra vez, el fiscal situó al exdiputado como pieza clave del «engranaje» de la trama, por mucho que a veces no apareciera en el primer plano de las decisiones. «Ábalos no llama, para eso tiene al fidelísimo Koldo». «Ante terceros, las palabras de Koldo eran las palabras de Ábalos». «Si no se cumplían las órdenes del ministro se cortaban cabezas u otras partes de la anatomía humana masculina, como decían de forma grosera», recordó el representante del Ministerio Público en referencia a la frase de «Jose me corta los huevos» de Isabel Pardo de Vera, referida a la agilización de la contratación de Jésica Rodríguez, la entonces amante del dirigente del PSOE. Precisamente, Anticorrupción situó el pago del alquiler del apartamento de lujo de esta mujer en un rascacielos de Plaza de España, en Madrid, como el primer pago de la trama de De Aldama a los imputados.
«Ábalos no llama, para eso tiene al fidelísimo Koldo. Ante terceros, las palabras de Koldo eran las palabras de Ábalos»
Alejandro Luzón
Jefe de la Fiscalía Anticorrupción
Más allá de la contundencia de las acusaciones contra Ábalos y Koldo García, buena parte de la expectación del juicio se concentró en la posición de Anticorrupción respecto a Víctor de Aldama –y el alcance de su confesión– y en las presiones que, según diversas fuentes, habría sufrido Luzón por parte de la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, para no reducir más su petición de pena tras las graves acusaciones que el empresario lanzó contra Sánchez y contra el PSOE, al que imputó una supuesta estructura de financiación irregular sostenida con mordidas de constructoras.
Confesión «definitiva»
Luzón, a pesar de negar la tesis del comisionista de que Sánchez es «el 1», sí defendió con firmeza la utilidad procesal de la confesión, «decisiva», de De Aldama, al que calificó de «arrepentido», de «pentito» –en referencia a los colaboradores de la mafia italiana– y de «colaborador con la Justicia». «La incentivación de la colaboración de personas que han participado en el delito es una cada vez mayor necesidad para poder alcanzar ciertas pruebas que, de otra manera, sería difícil lograr», argumentó ante el tribunal. Según sostuvo, en causas de corrupción y organizaciones criminales resulta imprescindible que alguno de sus integrantes, como ahora Víctor de Aldama, «rompa el silencio y aporte información interna para reconstruir el funcionamiento de la trama».
El fiscal también rechazó las acusaciones sobre una supuesta negociación encubierta con el empresario y recordó que la colaboración de coimputados ha sido históricamente un instrumento decisivo en grandes procesos de corrupción. «La lucha contra las organizaciones criminales exige este tipo de colaboraciones», insistió, antes de recordar que hace 25 años ya se utilizó despectivamente el término «ornitorrinco procesal» –como le denominan ahora las defensas– en el juicio de los GAL para desacreditar a otro acusado colaborador cuya confesión terminó siendo clave para las condenas.
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