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Antonio del Canto: «El lujo está en el tiempo, en las manos y en el cuidado»

Antonio del Canto: «El lujo está en el tiempo, en las manos y en el cuidado»
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Sastrería, artesanía e intuición se encuentran en una firma que entiende cada prenda como un proceso y cada colección como una forma de contar una historia
Antonio del Canto: «El lujo está en el tiempo, en las manos y en el cuidado»

Sastrería, artesanía e intuición se encuentran en una firma que entiende cada prenda como un proceso y cada colección como una forma de contar una historia

Regala esta noticia Añádenos en Google Desfile de Antonio del Canto en la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. (Ifema)

Gloria Salgado

Madrid

17/09/2026 a las 22:15h.

Antes de aprender a construir una prenda, Antonio Del Canto aprendió a mirarla. De niño se fijaba en la ropa, en sus formas y en ... la manera en que vestía su madre, una primera referencia estética que acabaría encontrando una traducción profesional años después, entre los talleres de sastrería de Madrid. Allí descubrió el reverso de la moda: el patrón, la proporción, la estructura y las manos que convierten una idea en una pieza.

París llegaría después. La ciudad supuso una etapa de aprendizaje que amplió su manera de entender la moda y elevó su exigencia sobre la técnica y el detalle. Al regresar a Madrid decidió contar su propia historia y construir un lenguaje propio. Así nació Antonio Del Canto.

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La firma parte de una idea sencilla y cada vez menos frecuente en la industria: hacer menos para poder hacer mejor. Su producción es limitada y buena parte de las piezas se realizan bajo pedido o a medida. El proceso se adapta a cada creación y puede implicar la colaboración con distintos artesanos según las necesidades de la colección. Para Del Canto, el lujo está «en el tiempo, en las manos y en el cuidado», una concepción que determina tanto la escala de producción como la manera de abordar cada pieza.

En ese planteamiento, la exclusividad no funciona como una estrategia de marketing, sino como consecuencia natural de la forma de producir. Cada prenda requiere tiempo y una intervención directa que dificulta —y, en cierto modo, contradice— la lógica de la producción masiva. El diseñador quiere que las prendas «conserven algo humano, que no parezcan simplemente un producto».

Esa defensa del tiempo y de la intervención artesanal encuentra una traducción especialmente clara en su nueva colección, 'Dress Up', mostrada este jueves en la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, construida alrededor del ritual de vestirse. El tocador aparece como escenario de ese momento previo a salir al mundo: un espacio íntimo en el que la imagen todavía se está construyendo. Bordados realizados a mano, pedrerías originales de finales del siglo XIX, flores reinterpretadas y elementos de cristal de Murano introducen en las prendas memoria, fragilidad y trabajo manual.

El taller del centro de Madrid es uno de los lugares donde esa relación directa toma forma. Allí se realizan pruebas, encargos y desarrollos a medida, además del trabajo con clientes particulares y perfiles procedentes de la música, la cultura y otras industrias creativas. La firma combina esa atención presencial con sus canales digitales, manteniendo una relación cercana con un cliente que busca piezas alejadas de la uniformidad de la producción industrial.

Entre quienes han vestido sus diseños están Aitana, Nathy Peluso y Ana Mena. Sus apariciones sobre artistas han contribuido a multiplicar la visibilidad de una firma todavía joven. Pero Del Canto no mide el valor de ese reconocimiento únicamente en términos de exposición. Le hace «muchísima ilusión una clienta anónima que ahorra para comprarse una pieza porque se ha enamorado de ella», reconoce, y considera que ambas realidades forman parte de la construcción de una marca.

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Balenciaga, McQueen y Galiano

El crecimiento también ha situado su nombre en el calendario de la semana de la moda de Madrid junto a diseñadores de larga trayectoria y universos consolidados. Compartir espacio con ellos «da un poco de vértigo», admite, aunque sobre todo lo vive como algo emocionante. Estar junto a creadores con trayectorias y universos tan sólidos le hace ser todavía más consciente del momento profesional que está viviendo.

Sus referencias explican parte de ese territorio. Cristóbal Balenciaga, Alexander McQueen y John Galliano ocupan un lugar central en su imaginario. No los reúne por una estética concreta, sino por aquello que cada uno llevó más lejos: la construcción en Balenciaga, la emoción y la oscuridad en McQueen, la capacidad narrativa de Galliano. Admira que los tres «consiguieron que la moda fuese mucho más que ropa».

También su forma de trabajar está marcada por esa voluntad de construir un universo antes de convertirlo en ropa. Del Canto se define como «bastante obsesivo con el proceso» y reconoce que puede pasar mucho tiempo investigando antes de empezar a diseñar: viendo películas, leyendo o acumulando imágenes. No siempre parte de una idea definida; en ocasiones, una colección comienza con una sensación que todavía no sabe nombrar. Después aparece la ropa.

Ese proceso está también detrás de 'Dress Up'. La colección nace de una escena cotidiana —alguien preparándose frente al espejo— para explorar la distancia entre la intimidad y la imagen que se ofrece al exterior. Las prendas parecen conservar algo de ese instante de transición: estructuras que dejan ver sus costuras, capas que se abren y transparencias que revelan aquello que normalmente queda escondido.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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