Con los empresarios sin empresa hay que tener especial cuidado
Regala esta noticiaLogroño
05/05/2026 a las 00:01h.Los juicios en curso, tan edificantes, nos están dejando una enseñanza moral y política de primer orden: hay que fiarse de las apariencias. «A partir ... de los cincuenta uno es responsable de su rostro», dicen que dijo Jean Cocteau, aunque también he visto la misma máxima atribuida a Albert Camus e incluso a Coco Chanel. Una frase tan disputada por fuerza tiene que ser verdad. Mi abuelo Félix, agente comercial y por lo tanto fino conocedor de la naturaleza humana, lo resumía con otras palabras: «El que parece una cosa no está muy lejos de serlo».
Con los empresarios sin empresa hay que tener especial cuidado. Mi abuelo no le hubiera vendido ni un bolígrafo a Víctor de Aldama, salvo que se lo pagase al contado y con monedas de curso legal. Ese pelito, esa barbita, ese coche de alta cilindrada, ese traje azul con la pechera descubierta, esos aires entre cutres y pijos, como de beber en porrón tinto con gaseosa en la cafetería del Ritz... Por si fuera poco, en su currículum figuraba la señal de alarma definitiva: ¡Era presidente de un club de fútbol! Pero si a ese hombre no le faltaba un detalle, por dios...
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