Para Arabia Saudí 50.000 millones no son suficientes: tras comprar EA le toca a un gigante de los móviles
2 comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-02-16T18:00:27ZJohn Tones
Editor Senior - EntretenimientoJohn Tones
Editor Senior - Entretenimiento Linkedintwitter3796 publicaciones de John TonesEl Fondo Soberano saudí, a través de Savvy Games Group, sigue ampliando su imperio gaming. Tras anunciar la compra de Electronic Arts por 50.000 millones de dólares, ahora negocia adquirir Moonton Technology por un precio que podría alcanzar los 7.000 millones, consolidando su dominio en el lucrativo mercado de los juegos móviles.
La compra. Apenas cuatro meses después de anunciar la compra de EA, Arabia Saudí vuelve a sentarse en la mesa de negociaciones. Esta vez el objetivo es Moonton Technology, la desarrolladora de 'Mobile Legends: Bang Bang', uno de los MOBA para móvil más exitosos del planeta. Savvy Games Group, subsidiaria del Fondo Soberano saudí, está ultimando una operación valorada entre 6.000 y 7.000 millones de dólares para adquirir el estudio, actualmente propiedad de ByteDance, la matriz de TikTok.
La estrategia. La cifra puede parecer modesta comparada con la megacompra de EA, pero refleja con precisión el valor estratégico del mercado móvil asiático. Mobile Legends acumula más de un billón de descargas globales y domina el sudeste asiático, donde ha sabido capitalizar una base de jugadores masiva pese a haberse enfrentado múltiples demandas legales de Riot Games por violación de la propiedad intelectual de 'League of Legends'. Las sentencias obligaron a Moonton a pagar indemnizaciones millonarias, pero no frenaron su crecimiento en territorios donde el acceso a consolas y PC es limitado.
En XatakaArabia Saudí no está comprando EA por los videojuegos. Está comprando influencia cultural en cientos de millones de hogaresPor qué el móvil. Los observadores que crean que el mercado móvil no es lo que era en los tiempos de 'Angry Birds', se equivocan: el sector generó en 2025 más ingresos que PC y consolas combinados, con el modelo free-to-play demostrando una rentabilidad descomunal. 'Monopoly GO', desarrollado por Scopely (también propiedad saudí desde 2023), ha generado aproximadamente 6.000 millones de dólares desde su lanzamiento. Una sola aplicación cuya facturación cubre por sí sola el precio de Moonton. Esta ecuación explica por qué el reino mira con tanto interés hacia el mobile gaming: la relación entre inversión inicial y retorno potencial supera con creces la de los blockbusters AAA tradicionales.
Controlando los móviles. Con Moonton bajo su control, Arabia Saudí pasaría a gestionar tres de las desarrolladoras móviles más lucrativas del mundo (junto a Scopely y la división gaming de Niantic), posicionándose como actor dominante en un segmento donde hasta ahora la china Tencent ejercía hegemonía casi absoluta. La operación podría cerrarse durante este primer trimestre de 2026, consolidando un movimiento que comenzó como diversificación económica y evoluciona hacia algo mucho más ambicioso: el control vertical de segmentos completos de la industria del videojuego.
Y más que los móviles. El catálogo de inversiones del Fondo Soberano saudí en la industria del videojuego dibuja un mapa de control que abarca SNK ('The King of Fighters', 'Metal Slug'), Scopely ('Monopoly GO', 'Star Trek Fleet Command'), la división de juegos de Niantic ('Peridot', 'Monster Hunter Now') y ESL FaceIt Group (el mayor organizador de competiciones de esports del mundo). Cinco empresas que por sí solas generan miles de millones anuales y, sobre todo, cubren mercados completamente distintos.
El poder de las acciones. Pero la verdadera dimensión del poder saudí se revela cuando se analiza su participación accionarial. El fondo mantiene entre el 5% y el 10% de acciones en Nintendo, Koei Tecmo, Embracer Group, Nexon, Capcom, Take-Two Interactive, NCSoft, Square Enix y Bandai Namco. No son inversiones testimoniales: en varios casos es el segundo o tercer accionista más importante después de los fundadores o fondos japoneses tradicionales. Eso le otorga influencia en consejos de administración, capacidad de veto en decisiones estratégicas y acceso privilegiado a información corporativa sensible.
En Ubisoft y Microsoft. Los vínculos con Ubisoft y Microsoft resultan más opacos. Hay un acuerdo de 2022 tras el que Savvy adquirió participaciones minoritarias de Ubi mientras la familia Guillemot luchaba contra intentos de compra hostil por parte de inversores activistas, pero los términos exactos del pacto nunca se hicieron públicos. Con Microsoft, la relación trasciende lo puramente financiero: Arabia Saudí mantiene inversiones en la matriz tecnológica desde 2016 y colabora con Xbox en infraestructura de servidores para Oriente Medio.
Dejando atrás Tencent. En su momento, la estrategia de Tencent generó alarmas regulatorias en Occidente por concentración de poder, pero el enfoque saudí resulta más agresivo en un aspecto clave: mientras la compañía china buscaba participaciones mayoritarias que le dieran control operativo pero respetaba marcas y estructuras, el reino tiene propiedad absoluta de estudios medianos y también participaciones estratégicas en gigantes consolidados.
En XatakaTencent, así es el 'desconocido' gigante chino que domina la industria del videojuego y es dueño de 'Fortnite' y 'LOL'Esta hibridación permite ejercer influencia vertical sin disparar alertas antimonopolio. La Comisión Europea investigó durante 18 meses la adquisición de Activision Blizzard por parte de Microsoft, pero las autoridades no han cuestionado públicamente que un solo actor controle participaciones significativas en nueve de las veinte publishers más grandes del mundo mientras posee directamente tres desarrolladoras móviles que facturan más de 10.000 millones de dólares anuales combinadas. Con la inminente incorporación de EA y Moonton, Arabia Saudí habrá gastado más de 70.000 millones de dólares en gaming desde 2021. Para ponerlo en perspectiva: esa cifra supera el valor de mercado actual de Ubisoft, Capcom y Square Enix sumados.
Un futuro de adquisiciones. Es todo un imperio lúdico que podría incrementarse en el futuro: está menos fiscalizado por las autoridades regulatorias que otros sectores y, de momento, tiene un margen de crecimiento amplísimo. En cartera quedan pocas adquisiciones comparables en magnitud, pero el proyecto Saudi Vision 2030, que quiere diversificar la economía del país para no depender tanto del petróleo, hace que la nación mire al futuro. Y este es un futuro financieramente muy atractivo.
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