En copa de balón
El nuevo entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, durante la rueda de prensa tras su primer entrenamiento.EFE- ELÍAS ISRAEL
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A Florentino le pasa con los entrenadores lo que al comprador de barcos. Sus días más felices son cuando los adquiere y cuando les da puerta. Excepción hecha de Mourinho, capaz de librar las batallas del club con toda la virulencia necesaria, nunca se ha sentido encandilado por ninguno de sus técnicos, incluso por aquellos que engrandecieron la sala de trofeos del Bernabéu, más allá de lo razonable.
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