Los argumentos fueron rechazados por la oposición, que sostiene que la reforma responde a intereses de la industria minera y pone en riesgo la disponibilidad y seguridad de recursos estratégicos para la población argentina.
Sabrina Selva, diputada de Fuerza Patria, afirmó que “esta ley es inconstitucional y regresiva, y va a traer conflictos interjurisdiccionales”. La postura fue respaldada por la diputada de Provincias Unidas, María Inés Zigarán, quien advirtió que “no se están protegiendo las autonomías provinciales, sino que se deja a las provincias solas con el costo de decidir si un glaciar o un ambiente periglacial se preserva o no”.
Acciones en contra de la reforma
La reforma a la Ley de Glaciares fue avalada por el Senado en febrero. Tras su aprobación en la Cámara de Diputados, la medida quedó formalmente convertida en ley. El hecho ha generado diversas reacciones que buscan, por la vía judicial, frenar su aplicación.
Sergio Ziliotto, gobernador de La Pampa, anunció que presentará un amparo ambiental colectivo contra las modificaciones. La acción, respaldada por la Universidad Nacional de La Pampa, la Fundación Chadileuvú y la Asociación Civil Asamblea por los Ríos Pampeanos, fue interpuesta ante el Juzgado Federal de Santa Rosa.
De acuerdo con la querella, la reforma constituye un supuesto claro de regresividad ambiental, prohibido por el Acuerdo de Escazú y la Constitución Nacional. Los demandantes sostienen, además, que desnaturaliza el concepto de presupuesto mínimo ambiental y vulnera el derecho al agua y a un ambiente sano para las generaciones presentes y futuras.
comunicado que “esta reforma pone en riesgo el acceso al agua y, por lo tanto, la vida de millones de argentinos y argentinas, así como los ecosistemas que dependen de los glaciares y del ambiente periglacial”.Argentina cuenta con cerca de 16,970 glaciares y 39 cuencas distribuidas en 12 provincias a lo largo de la cordillera de los Andes. Con aproximadamente 8,282 kilómetros cuadrados cubiertos de forma permanente por hielo y nieve, es el séptimo país con mayor cantidad de glaciares en el mundo y posee una de las principales reservas de agua dulce de América del Sur.
El interés en estas regiones no se limita al agua. En las provincias andinas se concentran importantes yacimientos de cobre. El país dispone de 90.43 millones de toneladas, aunque su producción actual es prácticamente nula. Diversos estudios indican que, con estas reservas, podría convertirse en un actor relevante en el mercado global.
Para lograrlo, además de desarrollar infraestructura de extracción y procesamiento, era necesario modificar el marco que hasta ahora restringía la minería en áreas periglaciares. De acuerdo con la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, la aprobación podría destrabar hasta el 75% de los proyectos cupríferos previstos.
Minerales críticos en la mira
Especialistas anticipan que la demanda de minerales críticos (clave para tecnologías de defensa, salud, electrónica y energías renovables) crecerá de forma exponencial. En el caso del cobre, se proyecta un aumento del 70% hacia 2050, hasta superar los 50 millones de toneladas anuales.
El gobierno argentino busca capitalizar esta tendencia. Recientemente, la administración de Milei alcanzó un acuerdo bilateral con Estados Unidos que contempla subvenciones, garantías, préstamos e inversiones para impulsar proyectos de minería y procesamiento, además de agilizar permisos. La administración de Donald Trump tiene interés en respaldar iniciativas que fortalezcan y aseguren sus cadenas de suministro de minerales críticos.
El Centro de Empresas y Derechos Humanos señaló hace algunos meses que el objetivo es consolidar un bloque orientado a la exploración, el mapeo y el refinamiento de minerales críticos como litio, cobre, uranio y cobalto. Según la organización, el acuerdo está estrechamente vinculado con la reforma recientemente aprobada. “El objetivo es claro: asegurar que las corporaciones norteamericanas obtengan los minerales necesarios para sus engranajes industriales y militares, sin importar si en el proceso se afectan glaciares y cuencas hídricas en regiones donde el agua es escasa”, concluyó.