La implicación de altos mandos militares y la posible utilización de productos suministrados con fines civiles hacen que el caso requiera una investigación internacional exhaustiva y transparente
Regala esta noticia Añádenos en Google Laboratorio, donde quedan matraces y botellas con contenido químico. (Archivo) 13/09/2026 a las 00:01h.Las acusaciones sobre el uso de armas químicas en Sudán han cobrado renovada fuerza tras la publicación de una investigación exhaustiva que revela documentos internos, ... grabaciones y mensajes vinculados con el desarrollo y empleo de municiones cargadas con gas cloro por parte del ejército sudanés, con un programa organizado y sistemático para fabricar y utilizar en secreto este tipo de armamento prohibido, violando el derecho internacional humanitario. Además de confirmar el uso del cloro en operaciones militares aporta detalles inéditos sobre el funcionamiento del programa, su cadena de mando y las dificultades técnicas enfrentadas.
La investigación reúne más de 150 documentos, fotos, videos y grabaciones que detallan la fabricación, producción estimada de 300 bombas químicas y su almacenamiento en Sudán, en instalaciones específicas como el aeropuerto militar de Meroe. Agrava el tema que el cloro utilizado para fabricar estas armas podría ser el que estaba destinado a plantas de tratamiento de agua potable, como la planta de Al-Manara en Omdurman en el marco de programas humanitarios impulsados por la Cruz Roja, CARE y UNICEF para asegurar agua potable a la población civil. La refinería Al-Jili, al norte de Jartum, fue uno de los objetivos atacados mientras estaba bajo control de las Fuerzas de Apoyo Rápido, según recoge France 24 y corrobora Human Rights Watch destacando la gravedad del uso de armas químicas en áreas habitadas y estratégicas. Sudán ha negado las acusaciones y pedido que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) lleve a cabo una investigación imparcial.
Para lograr una condena oficial es indispensable que un organismo independiente pueda verificar las pruebas y vincular a los responsables, especialmente si hubo intentos posteriores de ocultar pruebas. El uso de cloro como arma química en un conflicto armado constituye un crimen de guerra bajo el derecho internacional. Por ello, estos nuevos documentos aumentan la presión política y jurídica para que se realicen investigaciones exhaustivas y se establezcan responsabilidades claras, en aras de la justicia y la protección de los derechos humanos en la región.
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