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Marco Romeo, este lunes en el juicio. Migue Fernández Arranca el juicio por el crimen de Paula en Torremolinos: «Si se hubiese avisado de que podía haber matado a Sibora, se hubiera separado a muchísimas mujeres»Un jurado popular dirimirá sobre la culpabilidad de Marco Romeo, que se enfrenta a una petición fiscal de 28 años
Lunes, 9 de marzo 2026, 12:44 | Actualizado 13:05h.
crimen de Paula en Torremolinos que supuestamente escondió el cadáver de otra exnovia ... -Sibora Gagani- emparedado en un piso de Torremolinos durante nueve años. La muerte de la primera desveló la de la segunda. «Si se hubiera avisado» de que existían sospechas sobre la desaparición de la mujer, el hermano de Paula defiende que se hubiera «separado a muchísimas mujeres» y evitado la muerte de su última víctima mortal.Paula, como tantas tras víctimas de la violencia machista, no podrá acudir al juicio a declarar ni dará su versión de los hechos. Ese papel le corresponde a su abogado, Guillermo Smerdou, y a la Fiscalía, que en un extenso escrito de acusación, que adelantó este periódico, describe el infierno cotidiano que vivió la joven y que desembocó en su muerte en mayo de 2023.
El Ministerio Público considera que Paula fue víctima de un asesinato y que el autor del mismo fue Marco Romeo, que no aceptó la ruptura de la relación y, sobre todo, que la joven malagueña empezara a rehacer su vida con un compañero de trabajo. Por este delito solicita una condena a 25 años de cárcel para el italiano.
La parte menos conocida de la historia es el segundo delito, el de malos tratos habituales, por el que pide otros tres años de reclusión para el acusado. La fiscal sostiene que Paula solía tener moretones que achacaba a caídas accidentales y que había dejado de maquillarse para evitar que él se pusiera celoso.
La pareja llevaba tres años de relación, en los que había tenido un hijo en común (Paula tenía otros dos de relaciones anteriores). Ambos consumían estupefacientes y estaban en seguimiento por parte de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Benalmádena, donde residieron un tiempo. Los tres menores se encuentran tutelados por el Gobierno autonómico.
La fiscal sostiene que Marco le impidió ir al ginecólogo durante el embarazo y le advirtió de que debía hacer todo lo que él ordenara o «haría todo lo posible para que le quitaran a sus hijos». También asegura que el consumo de tóxicos por parte de Paula se incrementó a raíz de conocerlo a él.
La representante del Ministerio Público detalla que en esos tres años Marco intentó «aislar» a Paula. No la dejaba salir a trabajar, lo que provocaba que ella perdiese los empleos que conseguía, y no le permitía tener teléfono, por lo que se veía obligada a usar el móvil de él.
Cuando la hermana de Paula intentaba hablar con los dos por videollamada, la joven no hacía más que repetir, dirigiéndose a Marco: «No le he contado nada [a su hermana], de verdad que no le he contado nada, sólo le he dicho que nos hemos peleado».
Como Marco controlaba hasta las tarjetas bancarias, la hermana de Paula optó por facilitarle un teléfono para que pudieran hablar libremente. Por medio de ese móvil una hija de Paula que entonces tenía cinco años envió varios audios de whatsApp a su tía en los que le decía que Marco se ponía a los pies de la cama de Paula con un cuchillo en las manos mientras ésta dormía.
En marzo de 2023, el acusado contactó con el dueño de un bar de Torremolinos y le pidió trabajo como pizzero. El hostelero lo contrató y le alquiló un apartamento, donde se instaló con Paula. Días después, Marco le pidió a su jefe que la contratara también a ella.
La pareja empezó a trabajar en otro restaurante de la familia, pero él duró muy poco tiempo. En la primera semana, Marco rompió la puerta del baño porque Paula estaba dentro y «pensó, celoso, que no estaba sola». Su jefa en el restaurante lo despidió.
La fiscal indica en su escrito que el 10 de mayo, sólo unos días antes del crimen, se echó en falta en la cocina del bar un cuchillo de cocina de 31,5 centímetros de largo. «Después se descubriría que lo había sustraído el encausado y que sería el arma con la que causaría la muerte intencionadamente a su pareja», cuenta el escrito acusatorio.
La víspera del crimen, Paula se citó con su nuevo novio -aunque mantenían la relación en secreto-, quien le pidió que se quedara a dormir en su casa porque temía por ella. Para averiguar dónde estaba, Marco preguntó a varios taxistas dónde la habían llevado, con la excusa de que se había llevado su documentación por error.
El Ministerio Público considera que Marco «tendió una trampa» a Paula, a la que atrajo con la excusa de que iba a abandonar el apartamento. Al día siguiente, cuando ella regresó al domicilio, el italiano estaba allí. Los compañeros de trabajo del bar escucharon los gritos.
Paula recibió 16 puñaladas a manos presuntamente de Marco. La joven llevaba puesta la mochila en la espalda, lo que demuestra que estaba intentando huir. La última cuchillada, mortal de necesidad, se la dio por la espalda, en el costado derecho, al lado de la puerta.
Marco se cambió de ropa, se lavó las manos en el baño y huyó, aunque no pudo llegar muy lejos. Una patrulla de la Policía Local de Torremolinos lo sorprendió cuando intentaba forzar una puerta de madera de un complejo residencial para continuar su huida.
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