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Arranca la cuenta atrás para el coche eléctrico con batería de estado sólido en 2027

Arranca la cuenta atrás para el coche eléctrico con batería de estado sólido en 2027
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Una innovación que promete transformar radicalmente la autonomía y la seguridad de los vehículos cero emisiones

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Batería en estado sólido F. P. Arranca la cuenta atrás para el coche eléctrico con batería de estado sólido en 2027

Una innovación que promete transformar radicalmente la autonomía y la seguridad de los vehículos cero emisiones

Patxi Fernández

Madrid

Martes, 14 de abril 2026, 09:00

... ofensiva para liderar la implementación de las baterías de estado sólido a partir de 2027, una innovación que promete transformar radicalmente la autonomía y la seguridad de los vehículos cero emisiones.

SAIC Motor, se posiciona actualmente como la más agresiva en este calendario. La firma ha confirmado que instalará baterías de estado semisólido en su nueva generación de vehículos de forma inmediata, aunque el movimiento definitivo llegará a finales de 2026. En esa fecha, el fabricante prevé introducir las baterías de estado sólido puras en el mercado europeo, señalando al nuevo MG4 Urban como el primer modelo candidato a recibir esta esperada actualización técnica.

Otros fabricantes chinos como Chery Automobile y BYD avanzan con la ventaja competitiva de controlar gran parte de su propia cadena de suministro. BYD ha señalado 2027 como el punto de inflexión para integrar estas celdas en unidades limitadas y modelos de alta gama, poniendo el foco en una durabilidad extrema que podría superar los diez mil ciclos de carga.

De forma paralela, la japonesa Toyota mantiene su hoja de ruta para el periodo entre 2027 y 2028. Este gigante de la automoción busca recuperar el liderazgo en la movilidad puramente eléctrica mediante baterías que prometen autonomías superiores a los mil kilómetros y tiempos de recarga de apenas diez minutos, lo que equipararía la experiencia de uso a la de un coche de combustión tradicional.

Esta revolución tecnológica se fundamenta en el uso de un electrolito sólido en lugar de uno líquido, lo que permite alcanzar una mayor densidad energética para almacenar más energía en menos espacio y reducir el peso del vehículo. Además, esta arquitectura facilita cargas ultra rápidas gracias a una menor resistencia interna y garantiza una seguridad total al eliminar el riesgo de incendios por fuga térmica. Con proveedores globales como CATL trabajando ya en prototipos de alta capacidad, el sector da por hecho que para 2027 la infraestructura técnica permitirá un despliegue masivo que cambiará las reglas del juego en las carreteras de todo el mundo.

Claves de una tecnología que jubilará al litio convencional

Tanto las baterías de iones de litio como las de estado sólido comparten una estructura base: poseen un ánodo y un cátodo (electrodos metálicos o compuestos) sumergidos en un electrolito. Esta unidad básica se denomina celda, y la agrupación de varias celdas es lo que determina la capacidad total de la batería.

La diferencia fundamental reside en el estado del electrolito. Mientras que en las convencionales se utiliza una sal de litio líquida para facilitar la reacción química reversible, las baterías de estado sólido emplean, como su nombre indica, un material sólido para cumplir esta misma función.

Para entender la magnitud de este cambio es necesario profundizar en por qué el estado sólido supone una disrupción total respecto a las baterías de iones de litio actuales. El principal factor diferenciador es la sustitución de los electrolitos líquidos o en gel por una capa sólida de cerámica, vidrio o polímeros.

Este cambio estructural permite el uso de un ánodo de litio metálico, lo que dispara la densidad de energía hasta dos o tres veces por encima de lo que conocemos hoy día. En la práctica, esto se traduce en vehículos mucho más ligeros que pueden recorrer distancias similares a los de gasolina sin necesidad de pesados paquetes de baterías que lastren el comportamiento dinámico.

Además del rendimiento, la estabilidad térmica juega un papel crucial en esta transición. Las baterías actuales son sensibles a las altas temperaturas y requieren complejos sistemas de refrigeración para evitar el riesgo de incendio en caso de perforación o sobrecarga.

El estado sólido elimina estos componentes inflamables, lo que permite crear celdas mucho más compactas y seguras. Aunque el coste de producción sigue siendo el principal obstáculo, la entrada de gigantes como Samsung o el respaldo de grupos como Volkswagen a través de QuantumScape sugieren que la economía de escala llegará a tiempo para que, a finales de esta década, el coche eléctrico sea una opción sin compromisos para el gran público.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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