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Así es el gran estreno de la Semana Santa de Málaga: nuevo trono para el Cristo del Amor

Así es el gran estreno de la Semana Santa de Málaga: nuevo trono para el Cristo del Amor
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La cofradía victoriana presenta la culminación del diseño de Fernando Prini, una obra enriquecida por Manuel Toledano en su desarrollo y convertida en un compendio de teoría arquitectónica aplicada al arte procesional

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El nuevo trono del Cristo del Amor pasa por ser el gran estreno de la Semana Santa de 2026. Migue Fernández Semana Santa 2026 Así es el gran estreno de la Semana Santa de Málaga: nuevo trono para el Cristo del Amor

La cofradía victoriana presenta la culminación del diseño de Fernando Prini, una obra enriquecida por Manuel Toledano en su desarrollo y convertida en un compendio de teoría arquitectónica aplicada al arte procesional

Rafael Rodríguez

Málaga

Miércoles, 11 de marzo 2026, 20:54

... del Cristo del Amor diseñado por el desaparecido Fernando Prini, presentado este miércoles en la casa hermandad de la corporación victoriana en un acto en que ha abierto el hermano mayor de la cofradía, Álvaro Guardiola, quien ha recordado brevemente los cien años de historia de esta entidad nazarena y ha agradecido la labor de los hermanos mayores que la han dirigido, además de destacar las acciones sociales acometidas «a las que hemos dedicado la mitad de la cuantía dedicada a la realización de este trono», ha indicado Guardiola, quien, además, nombró a cada uno de los autores que han participado «en esta obra que es oración», ha subrayado.

La presentación, a 23 días de su estreno en la calle el próximo Viernes Santo, ha servido para mostrar públicamente una obra llamada a convertirse en una de las piezas patrimoniales más importantes de cuantas se han realizado en las últimas décadas con destino a cofradía de la capital. Pero las nuevas andas procesionales del Cristo del Amor y la Virgen de los Dolores supone, además, un homenaje póstumo a su diseñador, el artista malagueño Fernando Prini, fallecido hace justo diez meses, cuya concepción original ha sido desarrollada y enriquecida a lo largo de los últimos años hasta alcanzar una complejidad artística y conceptual poco habitual incluso dentro del exigente universo de la arquitectura procesional.

El proyecto, lejos de limitarse a la mera ejecución de un trono prototípico de los que tanto abundan en la Semana Santa andaluza, se plantea como un auténtico compendio de la teoría de la arquitectura aplicada a una obra destinada al ámbito cofrade. Así, este retablo itinerante en su concepción y en el resultado puede entenderse como una obra cifrada, donde numerosos recursos compositivos, ópticos y escenográficos procedentes de la tradición arquitectónica europea, principalmente italiana, han sido reinterpretados en clave procesional.

El diseño original de Fernando Prini planteaba ya de por sí una propuesta de gran personalidad dentro de la tradición malagueña. Sin embargo, el proceso de ejecución ha permitido profundizar en algunos de sus planteamientos iniciales, introduciendo mejoras que han reforzado la riqueza espacial del conjunto y su capacidad escenográfica. El resultado final mantiene intacta la idea de Prini, pero incorpora una serie de ajustes que han permitido intensificar su dinamismo, su profundidad visual y su coherencia formal.

Detalles del trono del Crucificado del Amor. Migue Fernández

En este proceso ha desempeñado un papel decisivo el tallista Manuel Toledano, autor del desarrollo técnico y artístico de buena parte del proyecto. Su trabajo ha consistido no solo en materializar el diseño original, sino también en dialogar con él desde una profunda reflexión sobre los recursos formales de la arquitectura histórica. De este modo, la obra final no se limita a reproducir un modelo previo, sino que se convierte en una interpretación enriquecida que respeta el concepto original de Fernando Prini y lo lleva a una mayor plenitud artística.

Entre los aspectos más destacados del trono se encuentra su singular planta sinuosa propuesta por Toledano y con el visto bueno de Prini, concebida como una estructura dinámica basada en curvas y contracurvas que generan un perfil ondulante continuo. Esta configuración responde a una lógica claramente barroca, pensada para multiplicar los planos de incidencia de la luz y producir un intenso juego de claroscuro en la talla. El perímetro del trono abandona así la geometría simple para transformarse en un borde vibrante que refuerza la riqueza espacial, la organicidad del conjunto y su capacidad escenográfica.

Destaca la singular planta sinuosa del trono, concebida como una estructura dinámica basada en curvas y contracurvas que generan un perfil ondulante continuo

El trono se articula mediante una compleja composición arquitectónica en la que intervienen pilastras, columnas, molduras y capillas dispuestas de forma cuidadosamente calculada. Muchas de estas piezas incorporan sutiles distorsiones ópticas inspiradas en los procedimientos utilizados por arquitectos como Borromini, Palladio o Miguel Ángel. Estas correcciones, apenas perceptibles a simple vista, permiten mejorar la lectura visual del conjunto y dotarlo de una mayor sensación de movimiento.

Uno de los objetivos fundamentales del desarrollo del proyecto ha sido reforzar la piramidalidad compositiva del trono, concentrando la atención visual en la imagen del Crucificado. Para ello se han introducido modificaciones que eliminan ciertos ejes verticales dispersos y los sustituyen por una estructura triangular dominante que jerarquiza la capilla central. Este recurso, junto con la reducción del ancho del baquetón y la reorganización de algunos elementos ornamentales, ha permitido acentuar la verticalidad del conjunto.

Vista del trono del Cristo del Amor desde arriba. L. M. Gómez Pozo

La ornamentación del trono bebe directamente del lenguaje escultórico del barroco andaluz del siglo XVIII, especialmente del repertorio decorativo asociado a Pedro Duque Cornejo. Sin caer en la copia literal, las tallas reinterpretan ese universo vegetal de hojas carnosas y perfiles incisivos que caracteriza a la producción del maestro sevillano. Esta filiación histórica otorga al conjunto una fuerte conexión con la tradición artística andaluza, al tiempo que lo integra en una lectura contemporánea del barroco.

Entre los elementos más singulares destacan los arbotantes, todos diferentes entre sí, aunque concebidos para ofrecer una lectura armónica y homogénea, con los traseros más elevados que los delanteros. El color ámbar que conforman tanto los cristales de los faroles como, muy especialmente, las tulipas destinadas a alojar y proteger las velas que constituyen el sistema de iluminación del conjunto suponen un guiño a los antiguos tronos malagueños.

Autores

El proceso de realización del trono ha implicado la participación de varios oficios artísticos. Así, además de la actuación de Manuel Toledano, ha intervenido el onubense Abraham Ceada, en las labores de imaginería, quien se ha hecho cargo de los cuatro altorrelieves de las capillas de los ejes centrales, en madera estucada en blanco crudo, que cuentan con escenas relacionadas con la misericordia y el amor de Cristo. En el frontal del trono aparece la representación del Lavatorio, dispuesta de forma equilibrada en dos calles laterales, con la escena principal en la parte inferior, en la que Cristo, arrodillado, lava los pies a San Pedro. Con un tratamiento escultórico a modo de relieve en sus distintos grados de profundidad, los apóstoles se disponen en dos fugas que van desde el altorrelieve hasta alcanzar el bajorrelieve en la parte posterior.

En los laterales se sitúan las escenas del Buen Samaritano y el Buen Pastor, ambas organizadas en torno a un eje central y con una participación más acusada del paisaje como elemento compositivo. El Buen Pastor, protagonizado por Cristo vestido con larga túnica y manto, porta sobre sus hombros a la oveja perdida. Jesús avanza con paso decidido entre el rebaño, con la mirada elevada hacia el cielo, que se abre en una gloria de ángeles. El relieve del Buen Samaritano se dispone en forma piramidal, encabezado por la figura erguida del samaritano, quien, con esfuerzo, eleva el cuerpo desplomado del herido para montarlo sobre su propia cabalgadura, tal como relatan los textos del Evangelio de San Lucas.

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Vista lateral del trono del Cristo del Amor. Migue Fernández

Por último, en la parte trasera, se observa el relieve que representa el Sermón de la Montaña, en el que Cristo protagoniza una composición de esquema triangular. Sentado sobre las rocas, Jesús eleva el brazo en actitud de enseñanza ante dos personajes situados en la parte inferior de la escena.

Los altorrelieves, realizados en madera de cedro, cuentan con unas dimensiones aproximadas de 35 por 20 centímetros y presentan un acabado de imitación a mármol blanco, en el que juega un papel fundamental el tratamiento de las distintas texturas.

El malagueño Tomás Fernández, por su parte, ha aplicado el dorado con un acabado particularmente matizado que alterna superficies mates y bruñidas para jerarquizar visualmente los distintos elementos.

El marmoleado pictórico ha sido realizado por José Garciaga, autor de las superficies que reproducen el aspecto del mármol 'Emperador' en pilastras, columnas y zócalos. Esta solución cromática dialoga de manera equilibrada con el dorado del conjunto, aportando profundidad visual y riqueza material.

Abraham Ceada ha realizado los cuatro altorrelieves de las capillas, con las iconografías del Buen Samaritano, la boda de Tobías, el juicio de Salomón y el convite del fariseo

Por su parte, la orfebrería ha sido ejecutada en el taller de Miguel Ángel Martín, de Orfebrería Montenegro, en Fuengirola, responsable de piezas como los imperiales de los faroles o la flor de cardo situada tras la cruz.

La base estructural del trono, elemento fundamental para sostener toda la arquitectura decorativa, ha sido realizada por el ebanista Manuel Molina, cuya labor ha permitido trasladar con absoluta precisión los complejos perfiles y molduras definidos en los planos del proyecto.

El conjunto, que ha sido bendecido por el director espiritual de la hermandad y párroco del santuario de la Victoria, Alejandro Escobar, acompañado del delegado episcopal de Hermandades, Salvador Guerrero, se completa con una nueva cruz diseñada igualmente por Fernando Prini y ejecutada por Toledano, elaborada en distintas maderas nobles que aportan una notable riqueza cromática. Todo este proceso ha permitido culminar una obra que muchos consideran ya el mejor legado artístico de Prini.

Con su presentación oficial, la Cofradía del Amor incorpora a su patrimonio una pieza destinada a marcar una época en el orbe cofrade malagueño. El nuevo trono, fruto de años de trabajo –su estreno estaba previsto para 2025, pero se pospuso para este Viernes Santo para garantizar el resultado deseado– y de una profunda reflexión artística, se perfila así como la gran novedad de la próxima Semana Santa.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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