Paladar Jabalí se estrena en Villanueva del Trabuco con una carta que mezcla tradición, AOVE, carne de caza y sabores caribeños
Regala esta noticia Salón de Paladar Jabalí.Málaga
02/05/2026 a las 00:10h.El Guadalhorce suena a tan solo diez metros y el aceite de oliva virgen extra no es un ingrediente más. Es el punto de partida ... y el nexo de unión con el Molino Jabonero, una antigua almazara y conjunto hidráulico donde aún se conservan las piezas que explican cómo se trabajaba en un pasado no tan lejano. Allí, ha abierto Paladar Jabalí, en Villanueva del Trabuco, a tan solo un paseo de la Fuente de los Cien Caños.
«Queremos hacer una cocina tradicional malagueña, pero con un toque caribeño», resume el chef Abraham Pérez, de origen dominicano. Ese planteamiento se deja ver también en platos como el tartar de atún, el tiradito o el tataki de salmón con base de aguacate y queso, junto a elaboraciones a la brasa como la parpatana de atún con cebollas tiernas escabechadas.
Pasta integral eco al estilo Caribe con caviar, camarones y coco y, abajo, steak tartar. En la última imagen. Germán García, propietario, y Abraham Pérez, cocinero, en la terraza..No faltan tampoco guiños reconocibles en esta zona de la provincia, como la porra fría de Villanueva del Trabuco, junto a propuestas más contundentes como el pulpo a la brasa con parmentier de calabaza o el faisán guisado al chilindrón, donde asoma la presencia de la caza, otra de las señas de identidad de esta propuesta culinaria, que se ha llegado a colar hasta en el nombre del establecimiento. «Trabajamos con una carta pequeña, pero muy viva, muy ligada a lo que hay en cada momento», apunta Pérez.
Detrás de todo hay un hilo conductor claro. «Sin el aceite no se entiende nada de lo que hacemos aquí», explica Germán García, impulsor del proyecto y propietario del Molino Jabonero. El AOVE 100 Caños, procedente del olivar de la propia finca, articula toda la propuesta: está presente desde el desayuno —con molletes del propio pueblo— hasta el toque final de los platos. No es un detalle menor, ya que este aceite ha logrado recientemente un destacado reconocimiento como uno de los mejor valorados del país.
Un lugar único
Pero si hay algo que diferencia a Paladar Jabalí no está solo en la cocina. Está en el lugar. El restaurante se ubica en el propio Molino Jabonero, una antigua almazara reconocida como Patrimonio Histórico Andaluz, y lo hace junto al río Guadalhorce, cuyo caudal gana fuerza en este tramo tras bajar de la emblemática Fuente de los Cien Caños.
Esa combinación no es habitual. Patrimonio industrial, paisaje fluvial y propuesta gastronómica conviven en un mismo espacio, donde además se ofrece desde hace años otro aliciente: el alojamiento rural. «Lo que buscamos es ofrecer una experiencia completa», apunta García. Y esa idea va más allá del plato. El complejo funciona también como experiencia oleoturística, lo que permite entender el restaurante como parte de un destino más amplio.
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