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Así es Rivera, una de las marcas preferidas de la princesa Leonor y la infanta Sofía

Así es Rivera, una de las marcas preferidas de la princesa Leonor y la infanta Sofía
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Eduardo Hernández lidera Rivera, una de las firmas de moda favoritas de la princesa Leonor y la infanta Sofía. Comparte decisiones importantes con su madre, Elisa, que abrió su primera tienda en 1977 en San Agustín de Guadalix. Leer
TendenciasAsí es Rivera, una de las marcas preferidas de la princesa Leonor y la infanta SofíaActualizado 25 SEP. 2026 - 23:22Eduardo Hernández Rivera lleva 25 años trabajando con su madre, Elisa, 'alma mater' de la marca de moda Rivera y de una familia cosida a su positividad.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Eduardo Hernández lidera Rivera, una de las firmas de moda favoritas de la princesa Leonor y la infanta Sofía. Comparte decisiones importantes con su madre, Elisa, que abrió su primera tienda en 1977 en San Agustín de Guadalix.

Las reuniones importantes de Rivera se hacen en la playa. Elisa Rivera Moinelo y su hijo, Eduardo Hernández Rivera (Madrid, 1977), dan largos paseos, charlan, discuten y deciden cómo será la próxima colección, los tejidos con los que la confeccionarán, los colores que predominarán en ella, las fotos de la campaña de publicidad... "Es más real y efectiva que cualquier sesión en la oficina", reconoce Hernández, CEO de una marca que cose su historia a partir de una tienda multimarca que inauguró su madre en 1977 en San Agustín de Guadalix. "Quería estar cerca de donde vivíamos para atender a la familia, así que abrió una tienda en la que vendía ropa de firmas internacionales como Ungaro, Giorgio Armani o Valentino", recuerda Hernández, que admira la capacidad de su madre para convertirse en emprendedora cuando todo parecía en contra.

¿Su principal enseñanza? "Nos demostró que un proyecto propio es posible, pero que nada está garantizado y que hay que pelear incluso cuando las cosas van bien".

Sigue siendo el 'alma mater' de la marca y de la familia. ¿Es fácil convivir con su parte más creativa?Mi madre es la inspiración de toda la empresa, no solo por su gusto y capacidad creativa, sino por su energía, su honestidad y su manera de mirar a las personas. Es perfeccionista y muy positiva, capaz de ver inmediatamente qué tiene una clienta de bueno, ensalzarlo y neutralizar lo demás. Esa manera de mirar es el origen de lo que somos hoy en Rivera.¿Es lo que comparte con ella?Trabajar con mi madre es lo mejor que me ha pasado. Empezamos hace 25 años y funcionamos bien porque compartimos sentido estético, una mirada; las decisiones importantes las tomamos juntos.Pero usted tiene la llave de la caja y tendrá que decirle que no a muchas de sus ideas.Cada uno tira de un hilo. Ella está más metida en el diseño y yo en la expansión, el equipo, las decisiones empresariales y lo que tiene que ver con cómo queremos que Rivera se muestre al mundo. El interiorismo de las tiendas, la imagen, la comunicación... Cuando uno de los dos ve algo claro, el otro le acompaña. Eso nos da agilidad, tomamos las decisiones sin reuniones ni actas.Salvo las de la playa. ¿Las discusiones se las lleva la marea?Las únicas que tenemos son para protegernos. Yo no quiero que ella trabaje tanto y ella no quiere que yo me preocupe tanto.¿No descansa nunca del negocio (ni de la familia)?El negocio es parte de nuestra vida, pero no es una carga. La felicidad no puede depender de las ventas. Nos ilusiona lo que estamos creando, pero hay que aprender a dejar de pensar. Hace años descubrí el kitesurf y es con lo único con lo que consigo desconectar.¿No tiene miedo a caerse de esa tabla de salvación que es muchas veces la empresa familiar?Gracias al error hemos aprendido muchas cosas. Somos exigentes con el producto, con el ADN de la marca, con la imagen que proyectamos..., pero cuando ocurre algo malo nunca buscamos a los culpables; preferimos centrarnos en buscar las soluciones. La exigencia bien entendida no es presión sobre las personas; es presión sobre el resultado.Confiese una tara.A veces se me nota la insistencia, especialmente cuando hay algo que para mí está claro y veo que el equipo no se está moviendo al ritmo que creo necesario. Es algo que sigo aprendiendo a manejar. El trabajo y la vida son apagar fuegos, resolver conflictos y solucionar problemas. No te puedes obsesionar con que todo salga perfecto a la primera, te volverías loco y volverías loco al resto del equipo. Hay que ser exigente con lo que importa y generoso con quien lo está intentando.Ya tienen 17 tiendas propias y facturan 11 millones de euros, ¿siguen siendo tenderos?Nos definimos así porque hemos estado muchos años detrás del mostrador. Eso nos ha permitido conocer al cliente. Ahora es imposible estar en todas las tiendas, pero estamos tranquilos porque nuestros vendedores escuchan, asesoran y transmiten el concepto; son nuestros oídos.Ya son una de las marcas fetiches de la princesa Leonor y de la infanta Sofía. ¿Es crecer su objetivo?Sí, claramente. Y conviene decirlo así, sin medias tintas, porque a veces en las empresas familiares se asume que crecer no es una prioridad. Para nosotros lo es. Llevamos años creciendo a doble dígito y queremos seguir haciéndolo. Pero lo hacemos cuando vemos una demanda real y el canal digital nos ayuda a saber donde está. Las ciudades españolas con más venta online y sin tienda física son candidatas naturales para próximas aperturas. Hay también demanda en varios países europeos, que algún día querremos atender.¿Aceptarían la entrada de un socio inversor?Sí, pero de uno que comparta nuestra ilusión por el proyecto, que aporte experiencia y conocimiento, no solo dinero, que respete el ADN de la marca. Si encontráramos a alguien así, sería emocionante poder llevar la empresa más rápido y más lejos. Si no, no vale la pena.Por qué la piel también tiene síndrome posvacacionalDormir como inversión: la nueva frontera del negocio del lujoEl lujo de dormir sobre 657.000 euros Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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