- ALBERTO RUBIO
"Derrochando coraje y corazón". El himno del Atlético se adapta a la perfección a la forma de jugar de Obed Vargas, rojiblanco de cuna. El excentrocampista de Seattle Sounders es 'chiquitito' -mide 1,75 metros- pero 'matón' (en el buen sentido). No se arruga. Tiene personalidad y es de pierna fuerte. Su 'fuerte', de hecho, está en la parcela defensiva: el internacional mexicano destaca por la cantidad de duelos que gana (3,8), sobre todo a ras de suelo (3,2) por partido. Acumula también un alto volumen de recuperaciones (2,6) por 90'.
En ataque ha dejado ocho goles y 10 asistencias en 130 partidos. Diestro y habituado a alternar la posición de mediocentro y pivote, brilla más en partidos abiertos. Al no responder a un perfil tan asociativo como Rodrigo Mendoza, Vargas marca más diferencias con sus conducciones que con sus pases. En las entregas en largo, de hecho, no se prodiga en exceso.
No es, en cualquier caso, un pivote al uso. Abarca mucho campo desde dos perspectivas diferentes. En defensa cumple un rol más estático -prioriza estar bien colocado por delante de la defensa- y en ataque muestra un perfil más dinámico. A menudo abandona el carril central para caer a banda, especialmente al costado derecho, y ofrecer soluciones. Debería, sin embargo, explotar algo más su llegada desde segunda línea.
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