Mucho cuidado porque si un desconocido accede a estos datos podemos terminar con la cuenta en números rojos o chantajeados con la difusión de imágenes íntimas
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Regala esta noticia Añádenos en Google 29/06/2026 Actualizado a las 01:07h.Que nos roben el teléfono móvil puede traernos graves consecuencias. Más allá del desembolso que supone hacernos con uno nuevo, la cantidad de información personal ... que encierran estos dispositivos los convierte en una fuente inagotables de datos muy sensibles. La realidad es que si un desconocido accede a estas claves, direcciones, fotografías o documentos que guardamos en nuestro teléfono podemos terminar con la cuenta corriente en números rojos, siendo chantajeados con la difusión de imágenes íntimas o convirtiéndonos en el gancho involuntario de diversas estafas.
Ser discretos al desbloquear el smartphone en lugares concurridos es una buena medida preventiva, pero no infalible, prosigue el experto: «Aún cuando un tercero desconozca nuestras claves, puede consultar bastante información si ciertas funciones no están bien configuradas. Tan solo necesita que dejemos el móvil desatendido unos minutos. Además de consultar los últimos mensajes, correos electrónicos y notificaciones entrantes desde la pantalla de bloqueo, el intruso podría tener acceso a la cámara y, desde ahí, a las últimas fotografías tomadas. En algunos casos incluso al resto del dispositivo».
Más allá del PIN y la huella dactilar
La mayoría de terminales modernos cuentan con sensores de identificación biométrica (facial, dactilar…) que los entendidos recomiendan habilitar durante el proceso de configuración inicial. Seguidamente, Trullás pide «activar el bloqueo automático del móvil tras pocos segundos de inactividad, ocultar el contenido de las notificaciones en la pantalla bloqueada y habilitar funciones como 'encontrar mi dispositivo' o el borrado remoto en caso de pérdida o robo».
Desde Ingram Micro también aconsejan no usar la misma contraseña para todo y revisar los permisos de las aplicaciones, limitando su acceso a datos sensibles como nuestra agenda de contactos, ubicación o la propia unidad de almacenamiento (siempre que no resulte estrictamente necesario): «Las tiendas de aplicaciones son cada vez más transparentes en este sentido, de manera que es sencillo negar algún permiso que consideremos exagerado».
En última instancia y según nuestro sistema operativo, podemos crear carpetas seguras y perfiles privados, ocultar fotos en álbumes protegidos y utilizar herramientas de tiempo de uso para limitar el acceso a determinadas apps. Funciones éstas que nos permiten compartir el smartphone momentáneamente sin exponer toda la información personal.
Los usuarios, suspensos en ciberseguridad
Los últimos estudios llevados a cabo por Google y firmas de análisis como Harris Poll o Morning Consult no dejan lugar a la duda: hacemos oídos sordos a las buenas prácticas sobre ciberseguridad. Un 65% de los usuarios reutiliza contraseñas y apenas un 40% activa la autenticación en dos factores para sus cuentas principales. Estos porcentajes preocupan si tenemos en cuenta que más del 80% utiliza el smartphone para realizar gestiones de banca electrónica (según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad); y que cada año se roban miles móviles en nuestro país (sin que la mayoría de sus propietarios cuenten con copias de seguridad).
Aplicaciones de autenticación, bloqueo y cifrado
En App Store y Google Play también encontramos aplicaciones diseñadas expresamente para blindar nuestro gadget. Para Trullás, las más recomendables son las de verificación o autenticación en dos factores (usualmente referidas como '2FA'), que generan contraseñas secundarias y aleatorias para determinados servicios: «Esto permite reducir el riesgo de accesos no autorizados, ya que, incluso si alguien consiguiera averiguar nuestra contraseña, no dispondría del código de seguridad que permite el acceso. El riesgo está en que perdamos o nos roben el móvil, o que, mediante ciberestafas más bien basadas en presión psicológica, consigan que les terminemos proporcionando ese código».
De un tiempo a esta parte están popularizándose, además, las aplicaciones que bloquean otras con contraseñas o biometría, que según el experto «añaden una capa extra de protección»; y las apps de cifrado, que permiten que la información almacenada en el teléfono solo pueda leerse si se introduce el código de desbloqueo correcto. Estas últimas resultan especialmente útiles con las copias de seguridad que se almacenan en las nubes de Google y Apple, sentencia Trullás: «Si alguien accede a estos servicios -donde se almacenan nuestras fotos, archivos y contactos- de forma no autorizada, no podrá extraer o utilizar la información que encuentre».
¿iPhone o Android?
¿Existen sistemas operativos móviles más seguros que otros? Para Trullás, «el ecosistema de iOS tiende a ofrecer un entorno algo más homogéneo en términos de privacidad y control de accesos. Esto no quiere decir que Android sea menos seguro, pero sí que el usuario tiene que configurar más parámetros de forma manual para blindarlos respecto a lo que viene por defecto».
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