- SERGIO SAIZ Nueva York
Conseguir una entrada para Saturday Night Live, el programa de humor más longevo y emblemático de la televisión estadounidense, no cuesta dinero, pero sí exige tiempo y paciencia en una carrera no apta para todo tipo de turista.
Aquí, no hay reventa, aunque sí muchos estafadores que aseguran que son capaces de conseguir una entrada por precios astronómicos que muchos fanes están dispuestos a pagar. Mejor no caer en la trampa. Es gratis, pero solo los mejor preparados para esta prueba de resistencia logran un tique.
El primer requisito es estar dispuesto a pasar la tarde y parte de la noche a la intemperie. Si nieva suele haber menos gente. Solo decenas, en lugar de centenares, así que las probabilidades de entrar son más. La cola se hace a las puertas de los estudios de la NBC en el Rockefeller Center, en pleno centro de Manhattan. El lugar se ve con facilidad los viernes, cuando queda marcado por una fila de más de 200 personas en la esquina de la Sexta Avenida con la calle 49. Sillas plegables, mantas térmicas, termos de café y mochilas con todo tipo de productos de supervivencia, incluyendo algún que otro pañal en los casos más extremos.
Ojo a los despistados que se quieran unir a la cola en plan improvisado. Para estar allí hace falta registrarse previamente en la web de la cadena y obtener un número en la lista de espera, ya sea para el ensayo del programa o para la emisión en directo. Las plazas en la cola virtual vuelan en cuestión de segundos. Con ese número, los aspirantes deben ir en persona al Rockefeller Center y hacer fila durante horas hasta pasada la medianoche. A las 12:01 de la madrugada del sábado, a todos los presentes se les entrega otra tarjeta con un nuevo número, que no tiene por qué coincidir con el de la cola virtual, de ahí la importancia de llegar cuanto antes en persona. Con esa tarjeta, ya se puede ir uno a casa a descansar.
Al día siguiente, a la hora indicada en la tarjeta, hay que presentarse en la tienda de la NBC, también en el complejo Rockefeller. Allí se reparten las entradas en función del número de asientos libres que queden ese día, que suelen ser muy limitados debido a los que están reservados para los invitados del propio programa. De diez en diez, se van adjudicando los tiques. Generalmente, los cincuenta primeros entran, pero no hay garantía ni siquiera de que lo consiga uno si el plató ya está lleno.
Quienes finalmente cruzan las puertas del estudio acceden a un espacio que durante décadas ha marcado el pulso del humor político y social en Estados Unidos. Desde las grúas de cámara hasta las icónicas cartulinas con los textos de los sketches, todo sucede a pocos metros del público. Los afortunados turistas que logran acceder aseguran que la espera merece la pena. En un extremo del estudio, no es raro ver a Lorne Michaels, creador y productor del programa, supervisando los últimos detalles.
La experiencia, sin embargo, no es necesariamente cómoda. La visibilidad puede ser limitada y el ritmo del espectáculo, exigente. A cambio, el público presencia escenas que no siempre llegan a emitirse y quienes acuden a los ensayos generales suelen sorprenderse por la cercanía de los invitados famosos en un entorno mucho más relajado que durante la emisión en directo.
Si se quiere acudir a este programa, solo hay una forma de saltarse este procedimiento. En agosto, el programa abre una lotería a la que puede apuntarse cualquiera enviando un email personalizado explicando por qué quiere asistir a la grabación de uno de sus episodios. No queda claro el criterio de selección, pero los agraciados con un ticket se ahorran la cola nocturna a las puertas del estudio.
Saturday Night Live es uno de los programas más emblemáticos y figura entre los que más llaman la atención de los turistas, pero no es el único programa de televisión al que se puede acceder. Algunos venden entradas como si se tratara de un musical de Broadway, otros las sortean y para algunos es necesario formar parte de algún colectivo para ser invitado, como por ejemplo, una asociación vecinal. La lista es interminable: America's Got Talent, La Voz, los shows de Drew Barrymore y el de Jimmy Fallon, Good Morning America...
¿Cuál es la dosis mínima de ejercicio?La era del 'wellness' ultrapersonalizadoTres colecciones privadasde visita imprescindible Comentar ÚLTIMA HORA