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La Virgen de la Manzana fue robada de un retablo de La Rioja en 1963 y ha aparecido en Málaga en 2025. Montaje: Javier Romero Así se descubrió la Virgen de la Manzana en Málaga: tesón y un golpe de suerte de Google LensEl descubridor en el museo de la Aduana de esta escultura robada y desaparecida en los años 60 relata la investigación resuelta gracias a su empeño personal y la tecnología
Málaga
Jueves, 5 de febrero 2026, 00:51
noticia de la recuperación de la riojana Virgen de la Manzana en el Museo de Málaga más de 60 años después de su sustracción del Monasterio San Millán de Suso. Y su testimonio como detective principal del suceso permite completar el relato de este rocambolesco golpe, devolución y posterior desaparición de la escultura románico-gótica (siglos XIII-XV) gracias al empeño del incansable experto y a la inestimable ayuda de Internet. Concretamente, la aplicación Google Lens que todos tenemos disponible en el móvil. La Virgen de la Manzana, revisada por la restauradora del Museo de Málaga María Blanco. Salvador Salas«Soy de San Millán de la Cogolla, pero nunca llegué a ver la Virgen de la Manzana, porque cuando la robaron era muy niño», comienza el profesor e historiador del arte recién jubilado, Germán Chicote, que ha pilotado toda esta investigación desde Madrid, donde reside. Pero como decía Rilke, la patria es la infancia, y a este docente le marcó aquel expolio ya que «cada año, por el día de Santa Lucía, subíamos al monasterio y visitábamos las cuevas por donde sacaron a la Virgen», cuenta el riojano que, pese a la distancia, nunca dejó de tener la escultura en su mirilla. «Estaba convencido de que el problema era que la habían vuelto a catalogar y estaba perdida en algún almacén del Ministerio de Cultura», sostiene el investigador cuya teoría no andaba descaminada.
«Estaba convencido de que el problema era que la habían vuelto a catalogar y estaba perdida en algún almacén del Ministerio de Cultura»
Germán Chicote
Profesor de Historia del Arte e investigador
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Rebobinando al origen de esta historia, la entrada de la Virgen de la Manzana en las páginas de sucesos se produjo la noche del 4 al 5 de agosto 1963 cuando fue robada del Monasterio de San Millán de Suso. A finales del año siguiente, la Gendarmería francesa localizó la escultura en la residencia de un fotógrafo en la ciudad románica de Poitiers (Francia), siendo devuelta a a España en 1965. Su primer destino fue el Instituto Central de Conservación y Restauración (ICCR) del Ministerio de Cultura para su limpieza y restauración. Una vez finalizada la intervención, esta institución, que actualmente se denomina Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), entregó el 3 de junio de 1966 la imagen a la congregación de los Agustinos Recoletos, según reza en un acta oficial en poder de Chicote.
Documentos de la entrega de la pieza en 1966 a los Agustinos y de su devolución al Estado, veinte días después. Archivo Germán ChicotePero aquí comenzaría la ceremonia del despiste con la Virgen de la Manzana, ya que 20 días después, el 23 de junio, la obra es devuelta al ICCR. Y para entender esta fulgurante ida y venida hay que hacer un alto, explica el profesor de Historia del Arte. Resulta que en San Millán de la Cogolla existen dos monasterios, el de San Millán de Suso, que pertenece al Estado tras la desamortización del siglo XIX y que actualmente está en restauración, y el de San Millán de Yuso, a cargo de los Agustinos Recoletos. Creyendo que estos últimos eran los propietarios de Suso y, por tanto, de la escultura, se les hizo entrega de la misma, pero cuando se comprobó que, en realidad, el dueño legal era el Estado, fue devuelta al Ministerio de Cultura. Y ahí se le perdió la pista.
«Por desaparecida»
«El mundo académico la dio por desaparecida», señala el historiador del arte Germán Chicote que cita a expertos, como G. Moya Valgañón, Minerva Sáenz y F. Gutiérrez Baños, entre otros. «Mi opinión era que la Virgen de la Manzana estaría en los almacenes desclasificada, sin saber la procedencia del Monasterio de Suso», argumenta el profesor que, en los 90, intensificó su búsqueda al incorporar Internet a sus pesquisas. «Desde que empezó a funcionar el buscador Google, he estado haciendo rastreos periódicamente sin ningún resultado. Cuando empezó a funcionar la IA, hice lo mismo pero sin éxito», lamenta el investigador que, el pasado año, supo de las visitas guiadas al IPCE -sucesor del antiguo ICCR- y entró en las dependencias de esta institución, donde la facilitaron la documentación con los certificados de la entrega a los Agustinos y posterior devolución.
«Entré en el Museo de Málaga, me fui directamente para el almacén y estuve allí dos horas delante de la imagen»
Germán Chicote
Profesor de Historia del Arte e investigador
Con los nuevos datos, Chicote volvió a Internet y, en la primavera pasada, encontró una imagen inédita de la Virgen de la Manzana de la agencia EFE y fechada en 1965, tras su robo y devolución, y antes de que su paradero se perdiera. «Hasta entonces solo tenía un par de fotos de los años 20 y se me ocurrió meter el nuevo retrato en Google Lens», cuenta el profesor jubilado que no sabía entonces que aquel sencillo gesto le llevaría a la resolución del caso en un golpe de suerte. Esta aplicación permite subir una foto y que el buscador la compare con imágenes de todo el mundo para obtener similitudes. «Me salieron varias y una me parecía muy parecida. Incluso la puse en el televisor para verla ampliada y compararla. Era idéntica a la de EFE», cuenta el sabueso, al que la información que acompañaba el hallazgo le reveló que la escultura original se encontraba en el Museo de Málaga.
Germán Chicote, en la foto que se hizo en el Museo de Málaga, donde encontró expuesta la Virgen de la Manzana. SURNo contento con ello, buscó una segunda confirmación y encontró un vídeo de la pinacoteca del programa de televisión 'Tesis'. Y allí, en un travelling, volvía a aparecer la ansiada Virgen en el almacén visitable de la Aduana. Comunicó su hallazgo a la Consejería de Cultura de La Rioja y se compró un billete de AVE a Málaga para comprobar su descubrimiento. Después de tanto tiempo hasta la alta velocidad le pareció lenta. «Entré en el Museo de Málaga, me fui directamente para el almacén y estuve allí dos horas delante de la imagen», cuenta el historiador del arte que, para dejar constancia del momento, le pidió a una chica que le hiciera la foto que acompaña este relato.
Tras verla in situ, el historiador del arte muestra su acuerdo con la recatalogación de la obra que se hizo en 1966, al considerarla más cercana al siglo XIII que al XV, como se consideraba anteriormente. «Tiene características románicas, como la iconografía de la Virgen como trono de Dios, pero el niño está en su pierna izquierda por lo que se rompe la simetría y su cara ya es más dulce, lo que son rasgos góticos», explica Germán Chicote que, no obstante, no comparte que a la Virgen se le cambiara de nombre, 'Virgen sedente con el Niño', lo que ayudó a que se perdiera su rastro.
Detalle del niño Jesús, con una esfera, al igual que la Virgen. Representa la bola del mundo, pero popularmente se consideró una manzana. Salvador SalasAsí, cuenta que el jefe del Departamento de Conservación e Investigación del Museo de Málaga, José Ángel Palomares, le confirmó que, según los archivos de la pinacoteca, la escultura se registró aquel mismo verano de 1966, procedente del lCCR. Y allí ha permanecido desde entonces esperando que alguien la volviese a descubrir. La paradoja de toda esta historia es que Germán Chicote tiene familia en Málaga y conoce muy bien la ciudad. De hecho apunta lazos comunes y recuerda que Manuel Agustín Heredia, Félix Sáenz y el padre del primer marqués de Larios fueron próceres malagueños procedentes de La Rioja. El investigador estuvo cerca de la Virgen que tanto buscaba, aunque no tuvo oportunidad de resolver el entuerto porque visitó mucho la capital antes de 2016, cuando el Museo de Málaga estaba todavía almacenado y pendiente de su inauguración en la Aduana.
Feliz por la resolución del enigma de la desaparición, confiesa que la vuelta a San Millán de la Cogolla para una exposición es un magnífico final que podría completarse con la devolución completa y definitiva a su lugar original. Asegura que «si no llega a ser por Internet, nunca la habría encontrado», pero la verdadera clave de este final feliz es su empeño y dedicación durante más de 30 años a su localización. A pesar de ello, la resolución tiene un pero para el descubridor: «La pena es que la gente que la conoció en la Iglesia, como mis padres y mis abuelos, ya no lo vean».
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