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Así vivió el director de la banda de Gitanos el inesperado homenaje de sus compañeros

Así vivió el director de la banda de Gitanos el inesperado homenaje de sus compañeros
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Tras casi 40 años al frente de la formación, una operación le impidió participar en el traslado de la cofradía, pero la agrupación musical llevó la música hasta su casa

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Roberto Gómez-Landero posa en su vivienda junto a su mujer, María Victoria Sánchez, y su hijo Alfonso, mientras sostienen un cuadro en el que aparecen ellos tres junto a sus otros dos hijos, Vicky y 'Robertillo', todos con el uniforme de la banda de Gitanos. Ñito Salas Así vivió el director de la banda de Gitanos el inesperado homenaje de sus compañeros

Tras casi 40 años al frente de la formación, una operación le impidió participar en el traslado de la cofradía, pero la agrupación musical llevó la música hasta su casa

Julio J. Portabales

Viernes, 27 de marzo 2026, 00:07

... cada rincón de su salón está ligado, de una forma u otra, a la Cofradía de los Gitanos. No es para menos. Lleva casi 40 años como director de la Banda de Cornetas y Tambores de Gitanos de manera ininterrumpida, con la única excepción del parón provocado por la pandemia. Sin embargo, este año su cuerpo le ha obligado a detenerse tras someterse a una complicada operación cardíaca.

Hoy, casi una semana después de aquel momento, todavía se emociona al recordarlo y le cuesta encontrar palabras para describir lo vivido en los últimos meses. Roberto padece una enfermedad genética del corazón, una válvula bicúspide, que le fue detectada tras someterse a pruebas después de la operación de su padre. Durante diez años ha estado bajo seguimiento médico, pero en diciembre de 2025 empezó a notar un empeoramiento. Aun así, aguantó la Cabalgata de Reyes junto a su banda antes de decidir operarse.

La intervención tuvo lugar el 17 de enero en el Hospital Clínico, donde quiere destacar la labor de los profesionales sanitarios. En especial, menciona a los integrantes de la quinta planta de cardiología, a quienes define como «ángeles». Recibió el alta el 5 de febrero, aunque el proceso fue más complejo de lo esperado. A los pocos días comprendió que no podría acompañar a la banda esta Semana Santa. «Le pregunté a la doctora que me operó y me dijo que era completamente imposible», recuerda.

El Domingo de Pasión fue uno de los días más difíciles de su vida. Vive a escasos metros de la Casa Hermandad de los Gitanos y decidió no ver ni escuchar nada. Cerró las ventanas desde que comenzó el traslado, sobre las cinco de la tarde, para «sufrir lo menos posible». Sin embargo, pasadas las siete, tras abrir la ventana, escuchó cómo la banda comenzaba a tocar frente a su casa en un gesto inesperado.

En ese momento estaban presentes, además del hermano mayor de la hermandad, sus tres hijos: Vicky, 'Robertillo' y Alfonso, este último impulsor de la iniciativa y encargado del solo de corneta en el vídeo que se ha hecho viral. «Menos mal que estaba operado del corazón, porque si no me da otro infarto», bromea. Para Roberto, la banda es mucho más que música: es una forma de vida basada en valores como el compañerismo, la formalidad y el respeto que intenta transmitir a cada uno de sus músicos.

Hoy, casi una semana después de aquel momento, todavía se emociona al recordarlo. «Es el momento más emotivo, más duro… Ves que tu trabajo vale para algo. Lo que yo he hecho ha valido y seguirá valiendo, aunque yo no esté», reconoce, visiblemente afectado. Para él, la banda no es solo música, ni una ocupación puntual de la Semana Santa, sino una forma de vida que se construye día a día, lejos de los focos.

Roberto Gómez-Landero:

«Es el momento más emotivo, más duro… Ves que tu trabajo vale para algo. Lo que he hecho ha valido y seguirá valiendo, aunque yo no esté»

«Esto no me da dinero, no me da nada», explica con naturalidad, «pero sí me da muchos quebraderos de cabeza… y también muchas cosas buenas». Durante todo el año, la banda funciona como un espacio de convivencia constante. Ensayos, preocupaciones personales, consejos, disciplina… una red que va mucho más allá de lo musical. «A los chavales les hace falta esto. Les hace falta un motivo para moverse, para no estar todo el día con el móvil, para estar con gente, con amigos. Todos los días estás con 50 o 60 personas, y eso no lo consigue cualquiera».

Ese vínculo explica por qué habla de sus músicos como si fueran familia. «Para mí son todos mis niños», afirma. Un sentimiento que, asegura, se extiende con el paso del tiempo: relaciones que nacen en la banda, parejas que se forman, compañeros que se convierten en padrinos o en amigos de por vida. «Son muchísimas cosas. No es algo obligado, es algo que sale solo».

Un Lunes Santo complicado

Hoy, casi una semana después de aquel momento, todavía se emociona al recordarlo. «Es el momento más emotivo, más duro… Ves que tu trabajo vale para algo. Lo que yo he hecho ha valido y seguirá valiendo, aunque yo no esté», reconoce, visiblemente afectado. Para él, la banda no es solo música, ni una ocupación puntual de la Semana Santa, sino una forma de vida que se construye día a día, lejos de los focos.

Tras el vídeo viral, muchas personas han querido volcarse con él de cara a ese día tan especial. Incluso reconoce que una mujer le ha ofrecido un balcón en calle Larios para poder ver a Jesús de la Columna y a María Santísima de la O durante su salida. Sin embargo, él lo tiene claro: «No quiero ver nada, prefiero quedarme en casa sin ver ni escuchar nada y sufrir lo menos posible».

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Roberto Gómez-Landero, junto a su hijo Alfonso, muestra una corneta y el estandarte de la Banda de Cornetas y Tambores de Gitanos. Ñito Salas

Lo hará al lado de su mujer, María Victoria Sánchez, quien le acompaña en cada pequeño paso que da tras la operación y se ha convertido en una pieza clave en su recuperación. Ella, al igual que sus hijos, también forma parte de la banda, por lo que este año será igualmente complicado. Aun así, afrontan estos días con la emoción contenida y el orgullo de seguir vinculados, de una u otra forma, a una formación que sienten como propia.

A pesar de todo, mira al futuro con optimismo. Su objetivo es volver poco a poco, sin prisas, pero sin renunciar a lo que considera su vida. «Para la Virgen del Carmen del Palo creo que podré estar ya con ellos, al menos acompañándolos», señala. Porque, aunque este año le toque vivir la Semana Santa desde fuera, su sitio sigue estando, como siempre, junto a su banda.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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