El proyecto Legacy Imaging Surveys comenzó con la selección de galaxias y cuásares para ser observados por DESI, y se ha desarrollado a lo largo de 13 años, con la incorporación de datos con el tiempo. Se basa en 263,407 exposiciones obtenidas de la cámara de energía oscura (DECam) de 570 megapíxeles a bordo del telescopio Blanco de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF). También del telescopio Mayole en el Observatorio Nacional Kitt Peak y del telescopio Bourke en el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona. Se combina con datos disponibles públicamente, como las observaciones del satélite de astronomía infrarroja WISE de la NASA y el Dark Energy Survey (DES).
agujeros negros y asteroides. Cubre aproximadamente el 75% del cielo total mediante luz visible e infrarrojo cercano; se caracteriza por permitir observar hasta lo más profundo del universo exterior (el universo exoplanetario) sin que el polvo ni las estrellas de la Vía Láctea obstaculicen la visión. Los datos están a disposición de todo el mundo a través del "Legacy Survey Sky Viewer".“Esto ya forma parte de la investigación astronómica”, explica David Schlegel, miembro del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley del Departamento de Energía de EE UU y codirector de Legacy Surveys. “Los investigadores que trabajan con objetos celestes suelen empezar por abrir el Legacy Imaging Viewer para identificar el objeto de estudio”.
Este mapa difiere radicalmente del mapa tridimensional de DESI publicado en abril de 2026. El mapa tridimensional reconstruye la historia del universo a lo largo de 11,000 millones de años y el efecto de la energía oscura a partir de observaciones espectroscópicas de más de 47 millones de galaxias y cuásares para determinar sus distancias.
El Observatorio Vera C. Rubin, financiado conjuntamente por la NSF y el Departamento de Energía de EE UU, ha iniciado un programa de observación de diez años, y el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA ya ha sido lanzado. Se encuentra en fase de preparación para comenzar sus observaciones. Con la incorporación de estos datos de observación de nueva generación, los investigadores podrán comparar los datos del cielo nocturno más exhaustivos y completos hasta la fecha con los nuevos resultados de las observaciones. Además, está previsto que se utilicen para entrenar herramientas de inteligencia artificial y acelerar el análisis de datos astronómicos a escala de petabytes.“La exploración del universo siempre comienza con imágenes del cielo nocturno”, afirma Arjun Day, codirector de Legacy Surveys y astrónomo del NOIRLab de la NSF. “Estos datos constituyen la base para estudiar la historia de la expansión del universo y la formación de la Vía Láctea. Sin embargo, el cielo nos pertenece a todos. Estos datos ofrecen a todo el mundo la oportunidad de descubrir sus maravillas”.
WIRED Japón. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.