A poco más de un mes del cierre del plazo para la formación de un Gobierno, el presidente de Aragón en funciones, Jorge Azcón, mantiene el mantra de la cautela sobre la negociación con Vox y evita, en la medida de lo posible, hacer declaraciones para aclarar si hay avances en las mismas.
El próximo 3 de mayo es la fecha límite para lograr el pacto de investidura que asegure su estadía en el edificio Pignatelli para los próximos cuatro años, pero, a pesar de la cercanía de la fecha en el calendario, el líder del Partido Popular en la región prefiere no fijarse plazos para desbloquear su renovación en el poder y únicamente afirma que espera lograrla "cuanto antes". "Si digo que me gustaría que fuera en una fecha determinada y no lo conseguimos, habrá quien lo interprete como un fracaso. Y el fracaso sería no llegar a acuerdo", ha expresado el presidente autonómico ras la presentación del inicio de las obras del Distrito Aragonés de Tecnología (DAT) Alierta.
Azcón ha llevado un perfil muy bajo desde la celebración de las elecciones autonómicas, el pasado 8 de febrero, con contadas intervenciones públicas. En todas ellas ha recordado la necesidad de que las negociaciones con la formación dirigida por Santiago Abascal debe llevarse desde la discrección, para evitar sobresaltos como los vividos por su compañera María Guardiola en Extremadura.
"Las negociaciones tienen que hacerse de una forma discreta. Y es verdad que las se han iniciado y yo estoy convencido de que en los próximos días y en las próximas semanas se van a acelerar. Lo importante es que haya un buen acuerdo", ha apuntado Azcón.
Por tanto, el barón zaragozano opta por mostrarse impertérrito cuando los medios de comunicación le preguntan por el avance de las conversaciones y decide no hacer más valoraciones. De hecho, lo único que ha revelado es que el foco del acuerdo está en el establecimiento de políticas comunes y no en el reparto de consejerías y responsabiliadades entre partidos. "Eso queda para la última fase", ha señalado.