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Más de 128 millones de personas siguieron la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl. Reuters Bad Bunny al asalto: cómo llenar doce estadios en un pispásEl artista más viral del momento, que visitará España en mayo y junio, ha hecho del Caribe la actual capital de la cultura pop
Joseba Martín
Viernes, 3 de abril 2026, 22:33
CompartirCon poco más de 30 años Benito Antonio Martínez Ocasio es todo un fenómeno global, aunque solo cante en español y sus letras no se entiendan demasiado bien. Basta decir su nombre artístico, Bad Bunny, El Conejo Malo, para que todo el mundo se posicione, a favor o en contra, a menudo con vehemencia. Pero las cifras no mienten: fue el artista más escuchado el año pasado en Spotify, con casi 20.000 millones de reproducciones, y su actuación en la Super Bowl fue seguida por más de 128 millones de personas. Es el único artista latino en colocar en el número uno de Billboard un álbum completo en español, 'Debí tirar más fotos', disco del año en revistas tan diferentes como 'Rolling Stone' o 'Rockdelux'; número uno en 40 países; grammy al Mejor Disco del Año y dos más aprovechando la visita… La gira del sexto álbum del boricua llega a España en mayo: al Estadi Olímpic de Barcelona primero (dos citas), y al Metropolitano de Madrid después (diez conciertos más). Y con todo vendido desde los 150 euros: más de 600.000 asistentes confirmados, de momento.
Bad Bunny es, sobre todo, su identidad puertorriqueña y caribeña: reivindica su origen y usa la jerga local, la toponimia de la isla o sus paisajes urbanos y playeros para sus vídeos. La portada del disco, tan simple como simbólica, muestra dos sillas de plástico en una zona rural; ¿un ejercicio de nostalgia por los que no están o reivindicación del paisaje donde creció? El cualquier caso, el artista más viral del momento no hace más que seguir la senda de anteriores generaciones. La salsa nació en Nueva York, pero gracias a músicos puertorriqueños de primera o segunda generación, como Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Willie Colón, Ray Barretto, Eddie Palmieri, Cheo Feliciano, Bobby Valentín o el pionero Tito Rodríguez, entre otros. De hecho, el vídeoclip de 'Nuevayol' está grabado en calles y locales del Bronx, cuna de la salsa junto al Spanish Harlem.
Lo mismo ocurrió con el rap latino: el germen panameño de Nando Boom y El General se expandió gracias a los boricuas Vico C, Lisa M, Rubén DJ, Baby Rasta & Gringo y las producciones de Playero DJ. Y es que a menudo Puerto Rico pone el talento y Estados Unidos lo capitaliza. Ha ocurrido con Miami y los ritmos urbanos hasta que ha llegado la apisonadora puertorriqueña. Porque más allá de Bad Bunny se encuentra la autenticidad y la fusión rebelde de Tego Calderón, la fuerza combativa de Calle 13, ahora con Residente en solitario, o los 'llenapistas' Don Omar, Daddy Yankee, Raw Alejandro, Ozuna, Luis Fonsi, Julio Voltio o el versátil Ricky Martin, por resumir.
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El artista, que levanta pasiones, cuenta con numerosos imitadores. EFEEl crítico de la revista digital especializada 'The Medizine' JD Romero afirma que lo que hace diferente a Bad Bunny de sus coetáneos es que «su imagen es más accesible y diluida, menos ostentosa, más cercana para el gran público. En lo musical, es menos rígido en sus estructuras y es capaz de jugar de manera flexible con el reguetón, el rap, el indie, la bossa nova o el synth pop». Admite que «las imperfecciones en su voz son reconocibles y transmiten cercanía, fluidez y organicidad», a lo que añade que «es menos encorsetado en lo musical y en lo estético que sus competidores».
Puerto Rico vs EE UU
Al veterano crítico Diego Manrique, autor del imprescindible 'El mejor oficio del mundo', Bad Bunny le suena «risueño, cómplice, juguetón. Yo adoro, por ejemplo, a un guerrero como Tego Calderón, pero lo cierto es que sonaba más arisco, dentro y fuera del escenario que los antes mencionados».
EL ESTILO DEL 'CONEJO MALO'
Fusión de géneros Comenzó con el trap para mezclar después reguetón, pop, bossa nova, salsa, plena, bomba, dembow y ritmos callejeros caribeños.
Estilo vocal Tiene un estilo relajado, arrastrado en ocasiones, con lenguaje cotidiano y jerga callejera.
Temática Fiesta, sexualidad, nostalgia, relaciones complicadas, conciencia social en letras sobre gentrificación, violencia de género, clasismo o política.
Masculinidad redefinida Desafía los moldes machistas del género urbano: aparece con faldas o con uñas pintadas, muestra vulnerabilidad emocional.
Puerto Rico en el centro Su hiperlocalismo boricua se refleja en muchos aspectos de la cultura de su país: de la comida a la toponimia. Siempre en español.
Todo este fenómeno global resulta sorprendente si se tiene en cuenta que en la isla caribeña solo viven algo más de tres millones de habitantes. Casi el doble lo hace fuera, sobre todo en Estados Unidos, donde el hecho de proceder de un estado asociado elimina problemas de visas y pasaportes, aunque allí sean ciudadanos de segunda, con Florida como destino favorito. Pero el artista insiste: su primera película como protagonista se llamará 'Porto Rico' y está escrita, dirigida y coproducida por René Pérez, el Residente de Calle 13, junto a Javier Bardem, Edward Norton o Viggo Mortensen. Es, avanza la productora, la historia de la isla desde un punto de vista dramático y épico con aires de western; no olvidan que los estadounidenses se hicieron con ella a finales del XIX.
El guion conecta en cierta manera con el presente, cuando Donald Trump dijo: «No hay lugar seguro para quienes se encuentran en este país ilegalmente. Ni en la Super Bowl ni en ningún otro lugar». A lo que Bad Bunny, muy crítico con el ICE, en el Saturday Night Live dedicó su éxito «a todos los latinos y latinas en el mundo entero y aquí, en los Estados Unidos, a todas esas personas que han trabajado para abrir puertas, más que un logro mío es un logro de todos». Lo dijo, cómo no, en español, recibiendo una cerrada ovación. «Nuestra huella y nuestra contribución a este país nadie nunca las podrá sacar ni borrar», zanjó.
Los 14 minutos de show en el descanso de la Super Bowl han generado multitud de análisis. ShaunTrack, multiinstrumentista, productor, profesor de música y youtuber, analizó el vídeo en su canal para concluir que el show le había parecido «el más aburrido de todos los que he visto en la Super Bowl, que no han sido pocos; tiene mérito la sincronización de los extras, la realización, las cámaras, pero no sé, tío, me ha parecido bastante insulso». Es su conclusión... después de confundir a Ricky Martin con Maluma.
Sobre quienes critican abiertamente a Bad Bunny, Diego Manrique afirma que se debe «al Complejo del Conquistador. Muchos españoles no asumen la independencia (creativa) de Latinoamérica, aunque igual no son conscientes de ese automatismo de la superioridad».
Matiza JD Romero que «la conexión de Bad Bunny con el público es más emocional que teórica. Su impacto no lo entienden las personas que creen que hay que tener una voz más perfecta, unas melodías más trabajadas y unas letras con más recursos estilísticos. Precisamente, su éxito radica en la sencillez y la conexión espontánea con una generación». Y añade que nunca ha pretendido ser Bob Dylan y que «es el artista perfecto para la época de las redes sociales, donde hay que conectar con él y con su imagen en cuestión de segundos, sin tiempo para profundizar».
Ya ha vendido más de 600.000 entradas desde 150 euros para sus shows de Madrid y Barcelona
Santi Carrillo, director de 'Rockdelux', reconoce que Bad Bunny «no vocaliza, pero es su signo distintivo. Y esas mismas canciones, con otro tipo de voz y otro léxico más normalizado, no serían lo mismo». Las críticas las ve como una especie de venganza. «Esa misma crítica no se hace a muchos otros cantantes mediocres», insiste. Hay que recordar que 'Debí tirar más fotos' ha sido elegido Disco Internacional del Año por los críticos de 'Rockdelux': «Podría estar a la altura de lo que podría haber hecho Rubén Blades en su mejor momento, por ejemplo», remata Carrillo.
Producto perfecto
JD Romero, multipremiado experto en marketing, comunicación y desarrollo de marca, insiste en que «Bad Bunny es el producto perfecto. Al contrario de lo que solía ser la música urbana en el pasado (su mensaje contestatario es mínimo pese a lo que digan), su imagen personal se aleja a menudo de los clichés agresivos de la música urbana, su piel no es excesivamente oscura (el mundo sigue siendo racista) e incluso salió con la modelo y presentadora de televisión Kendall Jenner, con el valor agregado que eso añade a nivel social». «Bad Bunny es el producto perfecto a potenciar por el sistema y las discográficas: da la sensación a los jóvenes de estar al día, pero con alguien completamente integrado y con un mensaje social casi inexistente o excesivamente ingenuo», concluye el JD.
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Una mujer posa frente a un mural del artista en el Viejo San Juan. ReutersManrique, por su parte, insiste en afirmar que Benito es más grande que los Rolling Stones: «Los Stones y sus equivalentes son oficiantes de la Santa Religión del Rock: despachan sin problemas entradas para sus ceremonias de directo. Pero no es que ya no vendan discos, es que han renunciado a hacerlos. Por comodidad y, tal vez, por miedo a competir», razona.
Mientras tanto, Puerto Rico se consolida como destino turístico, con un incremento sostenido de visitantes en los últimos cinco años y un récord histórico en 2025: casi 7 millones de turistas, más del doble que sus habitantes, llegaron al aeropuerto internacional de San Juan. Por cierto, ya existe una exitosa visita guiada sobre Bad Bunny en Vega Baja, el municipio costero donde se crio. Allí se visita el Supermercado Econo Plaza, donde hacía paquetes, las escuelas donde estudió, la parroquia de la Santísima Trinidad, donde fue monaguillo, la playa de Puerto Nuevo, donde hizo sus primeras actuaciones o el mural 'Gente de Vega Baja' en el Atelier Coworking Space, cerca de la Plaza del Mercado.
La música urbana latina, con el reguetón como punta de lanza, cambia de paradigma: ha pasado del underground al mainstrean, ha recuperado y elevado drásticamente su prestigio, pasando de ser un género marginal y censurado a convertirse en lo más escuchado: la profesionalización, las colaboraciones estratégicas con artistas de pop y salsa y una adaptación a ritmos menos violentos han ayudado a ello; pero el fenómeno no es nuevo: primero negación, después aceptación y asimilación. Pasó con el rock & roll, el heavy metal, el punk, el reggae, el rap, el grunge o... el flamenco. El círculo siempre se cierra.
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