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Bettiol abandera el romanticismo de ganar en fuga

Bettiol abandera el romanticismo de ganar en fuga
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El italiano, tras casi dos años sin ganar, vence con astucia en Verbania mientras los favoritos reservan fuerzas a la espera del duelo de este sábado en el Valle de Aosta

13ª etapa

Bettiol abandera el romanticismo de ganar en fuga

El italiano, tras casi dos años sin ganar, vence con astucia en Verbania mientras los favoritos reservan fuerzas a la espera del duelo de este sábado en el Valle de Aosta

Regala esta noticia Añádenos en Google  Alberto Bettiol. (Afp)

Iván Benito

22/05/2026 a las 18:29h.

El 4 de abril de 1939, unos meses antes de que empezara la Segunda Guerra Mundial, de la que Italia saldría muy mal parada, un ... Real Decreto puso fin a la rivalidad de Intra, Pallanza y Suna. Se fusionaron las tres en una sola ciudad, Verbania. Un centro turístico a orillas del Lago Maggiore. Un remanso de paz. De postal. No es lugar para batallas. Así lo entendieron los favoritos de este Giro de Italia, que guardaron fuerzas para la etapa de este sábado en el Valle de Aosta. En ese paraíso natural, desarrollado para ricos, triunfa el amor y no la guerra.

BETTIOL GOES SOLO THROUGH THE CROWDS!

He's flying towards Verbania, and towards a second #Giroditalia win 👀 pic.twitter.com/8CGdSlvWd5

— Giro d'Italia (@giroditalia) May 22, 2026

En la línea de meta espera a los ciclistas una chica rubia enardecida. Incontenible. Está en su casa. La seguridad no puede con ella cuando ve llegar a su novio el primero. Con el maillot empapado de sudor, con manchas blancas de la sal. No importa. Corre para abrazarle y besarle. «Me lo había prometido. La ha buscado y se la ha merecido», expresa emocionada Lisa Fenneti, que es de Verbania.

Su novio es Alberto Bettiol, autoproclamado uno «de los últimos románticos del ciclismo». Corre sin pulsómetro. Entrena con la motivación de tomarse un buen café. No atiende a los vatios. «Cuando estudias, obviamente necesitas libros, una calculadora. Pero cuando llega el examen ya tienes que saber las cosas independientemente de cualquier herramienta», explicaba en La Gazzetta dello Sport. «Sabía que estaba bien de forma pese a que había mejores escaladores», analizó sobre la fuga que protagonizó la jornada.

Desde el adiós de Vincenzo Nibali, Italia no dispone de un gran campeón. Pero nunca le faltan ciclistas astutos, letales cuando se deciden las carreras. Más vale maña que fuerza. «Sabía cada curva de los kilómetros finales, la hice hace un par de meses con la moto. Esta es como mi segunda casa», cuenta Bettiol, toscano, de Poggibonsi, emocionado también. Tuvo buenas piernas. Cabeza para aguantar el ritmo del Groupama, mayoría en una fuga de 15 unidades en la que se echó en falta algún corredor del Movistar o del Lidl-Trek, y esperar al ataque de Andreas Leknessund.

Le dejó una distancia prudencial en los dos kilómetros finales de Ungiasca. Era un puerto de tercera categoría, pero con dos kilómetros finales terribles. El campeón noruego sacaba la lengua. El italiano se relamía. A falta de menos de 200 metros para coronar, Bettiol ya ha calculado que era el momento perfecto del ataque. Acelera, atrapa y supera por su derecha a Leknessund. Restaban 13 kilómetros cuesta abajo en busca del Lago Mayor, pero el toscano bajó endiablado.

Hace dos años, a Bettiol fue a buscarle Alexandre Vinokourov para protagonizar una anomalía en el mundo del ciclismo. Un fichaje de verano. Dejó el Education Firts por un Astana necesitado de puntos UCI, de victorias. Fue vestirse de celeste y el toscano pareció quedarse sin 'punch'. «Por fin puedo recompensar su confianza». El kazajo puede sacar pecho. Salvó la categoría y maneja un bloque de rematadores. Tercera victoria en este Giro tras las de Silva y Ballerini.

✨ Simply stunning. #GirodItaliapic.twitter.com/kXECfmOncC

— Giro d'Italia (@giroditalia) May 22, 2026

«Si gano así no me importa esperar dos años», relata Bettiol, junto a su novia, le acompaña su hermano y su padre, que le dan golpes de emoción. Y su madre. «Tenerles así ya era una victoria. Y ganar así... es inolvidable».

Las aguas del Lago Mayor, denominado así antes de volverle a medir y darse cuenta de que la balsa de agua del Lago de Garda era más grande, embellecen a Verbania, la coqueta ciudad italiana, casi pegando a Suiza, donde también reside Filipo Ganna. Tenía ganas el gigante de demostrar que es algo más que un contrarrelojista. Y qué mejor lugar para reivindicarse que en su tierra. «Tendremos que ver si el pelotón me deja escaparme», aventuraba.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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